Trayecto infernal

Emiliano Monge (1978) ha sido periodista y editor. En 2008 publicó su primer libro de relatos, Arrastrar esa sombra, al que siguieron Morirse de memoria (2010) y El cielo árido (2012), con la cual obtuvo el XXVIII Premio Jaén de Novela y el V Premio Otras Voces, Otros Ámbitos. Hace unas semanas apareció en librerías su novela Las tierras arrasadas (Literatura Random House; México, 2015, 344 p.).

La novela de Monge es resultado de una investigación minuciosa que incluyó libros, trabajo de campo y testimonios sobre la emigración. La historia gira en torno a una pareja, Epitafio y Estela, parte de un grupo mayor de secuestradores que copta a los inmigrantes, y con la promesa de llevarlos a Norteamérica los roba, viola, asesina, abandona, entrega a los narcotraficantes… En el caso de los pocos abandonados, éstos son de nuevo atrapados por otros grupos de delincuentes que extreman las vejaciones, en las que participan personas de diferentes e inverosímiles extracciones. Sin embargo, Epitafio y Estela, fastidiados de tanta violencia, decidirán llevar una vida diferente que los enfrentará con la brutal agresión de los otros criminales.

En Las tierras arrasadas los emigrantes abandonan sus países por necesidad y conocen los riesgos de la travesía. Sin embargo, deciden asumirlos y obtener un trabajo en los Estados Unidos, que ayude a sus familias con ingresos. Muchas mujeres viajan con pastillas anticonceptivas porque saben que serán violadas en el trayecto. En su paso por México se encuentran con malhechores despiadados que las usan y venden para obtener recursos. Las actitudes despiertan los lados brutales de estos transgresores que comercian con la inmigración y se traducen en fechorías, torturas, ofensas, humillaciones y asesinatos, que no tienen freno e inclusive se aplican a los propios compinches cuando éstos pretenden abandonar el medio.

Emiliano Monge ha escrito un libro crudo sobre la terrorífica situación de la emigración en nuestro país, que dinamiza con diálogos y con una trama que no decae, por las cada vez más intensas y lacerantes anécdotas. Las tierras arrasadas es un amargo clásico de nuestros días.