La transmisión del Teletón 2014 pasó de la celebración al reparto de culpas.
Todo un drama de televisión: el periodista Carlos Loret de Mola, aquella madrugada coconductor de la transmisión, dijo que fue “el peor año de su historia para el Teletón”. Fernando Landeros, director de la Fundación Teletón, lo secundó. El maratón farandulero había batallado para recaudar lo fijado en su meta y se debió prolongar una hora para, finalmente, después de las 02:30 de la madrugada, anunciar la cifra alcanzada.
El comediante Eugenio Derbez y Loret de Mola atribuyeron la presunta mala recaudación al enojo por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el escándalo de la Casa Blanca de la familia presidencial.
“A mí también me lastima Ayotzinapa, a mí también me saca de onda que aparezca una casa en Las Lomas y que no haya certeza de dónde vino la lana… pero lo que no está bien es que nos llevemos entre las patas a todos estos niños que dependen del Teletón”, dijo el comediante el 5 de diciembre de 2014.
El episodio es narrado por el periodista Raúl Olmos en su libro El imperio financiero de los Legionarios de Cristo. Una mafia empresarial disfrazada de congregación, que acaba de lanzar la casa editorial Penguin Random House, en su sello Grijalbo, y cuyo capítulo IX, “Los pobres son el mejor negocio”, cuenta el origen que el Teletón tuvo en la referida orden religiosa.
Olmos narra el momento de la transmisión del Teletón del 1 de diciembre de 2013 –todavía con la conducción de la cantante Lucero–, en el que Loret de Mola, Landeros y el conductor Marco Antonio Regil festejaron el monto recaudado: 473 millones 794 mil 379 pesos.
“Informes de la Secretaría de Hacienda revelan que los donativos a favor de organizaciones ligadas al Teletón superaron en 2013 los mil 752 millones de pesos, más del triple de la cantidad que anunció Televisa al concluir su maratón artístico correspondiente al 2013”, escribe Olmos.
El periodista documenta cómo “el engaño se repitió al año siguiente” aunque sin la euforia del anterior. Reportaron los mencionados 474 millones 143 mil pesos, pero los reportes a la Secretaría de Hacienda ascendían a 2 mil 497 millones de pesos, es decir, cinco veces más que la cifra dada a conocer por Televisa.
“¿El peor año del Teletón? Al contrario, fue el más exitoso”, expresa Olmos en su libro para luego decir que Derbez y Loret de Mola endilgaron el falso fracaso a la desaparición de los 43 estudiantes y a la Casa Blanca:
“La apasionada defensa se dio como una estrategia para conmover a la audiencia y abrir sus corazones y sus bolsillos.”
El desprestigio
Las supuestas penurias para alcanzar el monto previsto por los organizadores ocurrieron en el contexto de diferentes señalamientos que pusieron en entredicho el maratón anual que se realiza desde 1997.
Los primeros días de octubre de 2014, el Comité de Derechos de las Personas con Discapacidad –dependiente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH)– emitió una serie de observaciones al Estado mexicano por sus donativos al Teletón:
“Al comité le preocupa que buena parte de los recursos para la rehabilitación de las personas con discapacidad del Estado parte, sean objeto de administración en un ente privado como Teletón.”
Además: “El Comité insta al Estado parte a establecer una distinción clara entre el carácter privado de las campañas de Teletón y las obligaciones que el Estado debe acometer para la rehabilitación de las personas con discapacidad”.
El Comité del ACNUDH enfatizaba así su preocupación por la gran cantidad de recursos que desde los diferentes órdenes de gobierno se cedían al Teletón… pero no fue lo único.
Por esos días un portal satírico, primerImpacto.net, publicó una noticia falsa en la cual Lucero, el rostro femenino del Teletón hasta 2013, declaraba que Televisa y otras empresas usaban el festival para evadir impuestos. La nota encendió las redes sociales… hasta que se desmintió. Aparecería otro video, editando la voz de varios actores y comunicadores, que supuestamente invitan a no donar.
A las acusaciones por evasión fiscal se suma la falta de transparencia sobre los montos donados por los gobiernos estatales e inclusive el federal. Entre los últimos episodios, apenas el pasado octubre el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales instruyó al DIF que hiciera una búsqueda exhaustiva sobre donativos a la Fundación Teletón, pues no se condujo conforme a los parámetros de búsqueda para responder a una solicitud de información.
Para Teletón la transparencia es sólo publicitaria. Por ejemplo, es posible encontrar en la página teleton.org una auditoría realizada por Price Waterhouse Cooper donde se reflejan diferencias en cuanto a los ingresos de la Fundación.
Ahí se puede observar que los ingresos reportados al aire en el maratón anual son diferentes a los reportados por colectas y donativos: en 2013 anunció al aire los 473.7 millones de pesos mencionados, pero la auditoría refleja por concepto de “colectas y donativos” 584.2 millones de pesos. Para 2014 reportó al aire 474.1 millones, pero en su estado financiero está, por el citado concepto, la cantidad de 515.1 millones.
Los totales son muy superiores.
En 2013 Teletón reportó 2 mil millones 129 mil pesos en su estado financiero, de los cuales 981 millones 810 mil pesos fueron por “ingresos propios Sistema Infantil Teletón SIT”. En el mismo orden, pero en 2014, manifestó mil millones 632 mil pesos con ingresos propios de 983 mil 983.
Dichas cifras discrepan, a su vez, de las mencionadas por Raúl Olmos en su libro. En cualquier caso, no es posible identificar a sus donantes.
Nueva estrategia
Al concluir la transmisión de 2014 Loret de Mola atribuyó las supuestas dificultades de la colecta a la indignación por la desaparición de los 43 estudiantes y al escándalo de la Casa Blanca, y además comentó que la baja recaudación tenía que ver con “las redes sociales”. No fue el único.
En días pasados sucedió en Hoy, el programa matutino dedicado a la promoción de telenovelas, espectáculos, gobiernos estatales y diferentes productos. Los conductores siguen la pauta entre conversaciones donde opinan por igual de las vidas privadas de los famosos de Televisa, de deportes o de la vida social, y por estos días del Teletón.
El miércoles 9, Jorge Ugalde, colaborador del comentarista de espectáculos Juan José Origel, lamentó el desprestigio que sufre el Teletón en las redes sociales. Origel no parecía satisfecho con la mención de su colaborador que, sin embargo, se mantuvo en lo dicho e invitó a que la gente conozca los Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT).
Esa convocatoria lleva meses.
En televisión, espectaculares, banners y también en redes sociales –con la etiqueta #conocesyconfías– las invitaciones se acumulan. “Ven, conoce y decide”, es el eslogan de una iniciativa publicitaria que Fernando Landeros, el presidente de la Fundación Teletón, reparte en trípticos en la calle.
La campaña tiene como punto de partida la página de internet Teletonabierto.org y sus redes sociales, donde se colocan videos para contrarrestar la información que los afecta.
Si la ACNUDH expresó su preocupación por los donativos del gobierno al Teletón, su fundación responde con un video de expertos extranjeros que la avalan y que, en realidad, son médicos o funcionarios de fundaciones y hospitales privados extranjeros.
Si se habla de evasión fiscal, hay un video que asegura que no, que se trata de donativos y deducciones legales y legítimas.
El Teletón México reorientó su estrategia: la transmisión se reducirá a16 horas y ya no hay un monto económico como meta. El objetivo ahora es aumentar el número de visitas reales y virtuales a los CRIT. Lucero, quien condujo esa transmisión durante 13 años, ahora está enfrascada en la promoción de sus “Mañanitas” a la Virgen de Guadalupe, por Telemundo.
El horario recortado que se anunció no obedece al bajo rating, según Landeros. En diferentes entrevistas él ha dicho que su meta será ahora conseguir unas 300 mil visitas físicas a los CRIT y otras 200 mil virtuales, para que la gente conozca mejor lo que hacen en esos centros y, naturalmente, done. l








