Detrás del Teletón, la sombra de Marcial Maciel

El Teletón, ese maratón de captación de fondos –incluso públicos– que impulsa Televisa con el presunto fin de construir hospitales para rehabilitar a niños con discapacidades, es un organismo manejado desde las sombras por los Legionarios de Cristo, instancia religiosa fundada por Marcial Maciel, cura pederasta cuyas trapacerías han sido divulgadas en numerosas ocasiones por este semanario. Con autorización del autor y de la editorial, a continuación se adelantan fragmentos del capítulo IX del libro El imperio financiero de los Legionarios de Cristo (Grijalbo, 2015), de Raúl Olmos, donde se desnudan los mecanismos que hicieron de la presunta ayuda a los pobres un negocio multimillonario.

Devoto católico desde su temprana infancia, Fernando Landeros se sinceró ante el cardenal Velasio de Paolis: el Teletón de México nació como un apostolado del Regnum Christi, la organización laica de los Legionarios de Cristo.

Landeros Verdugo hizo su confesión al filo de las 11 de la mañana del viernes 16 de mayo de 2013 durante el congreso “La primavera de la Iglesia y la acción del espíritu”, realizado en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, en Roma.

(…) En su intervención, Landeros atribuyó la creación y desarrollo del Teletón a su apostolado con los sacerdotes legionarios, con quienes ha colaborado desde que era adolescente con el grupo Gente Nueva, un grupo de evangelización juvenil que tuvo eco internacional, con filiales en al menos seis países, y que al paso de los años derivaría en el Banco Compartamos.

¿Cómo es que los legionarios reclutaron como su apóstol a Fernando Landeros, hijo menor de un exgobernador priista de Aguascalientes? Con la bendición de la madre Teresa de Calcuta. El 22 de agosto de 1982 la religiosa había visitado Acapulco para participar en el Congreso Internacional de las Familias, invitada por la Legión de Cristo, y al concluir su intervención se acercó a los muchachos que participaban en la organización y les pidió que siguieran el ejemplo de otros países, en donde hay grupos dedicados a promover los valores católicos entre la juventud y a luchar contra el aborto.

Fue entonces que Landeros, en colaboración con un grupo de amigos, dio origen a la organización Gente Nueva, un apostolado que desde el primer día tuvo el respaldo del fundador y jerarca de la Legión de Cristo.

(…) Del apostolado de Gente Nueva apadrinado por Maciel surgieron otros, siempre con la bendición de la Legión de Cristo: primero Un Kilo de Ayuda, luego Compartamos, Lazos y México Unido. De ésta última organización legionaria surgió en 1997 la Fundación Teletón, en alianza con Televisa.

Todavía hoy –18 años después de su fundación–, el Teletón y la Fundación México Unido, AC, comparten el mismo edificio en la colonia Anzures del DF.

–¿Hay un vínculo entre Teletón y México Unido? –le pregunté a Fernando Landeros en noviembre de 2014.

–Estamos en el edificio de México Unido y de la Fundación Lazos, que son dos instituciones hermanas de Fundación Teletón. Entonces sí, hay vínculo, porque son tres fundaciones que nacieron, digamos, en diferentes momentos, por un grupo similar de personas –aceptó.

–La Fundación Lazos y la Fundación México Unido fueron creadas como apostolados de la Legión de Cristo. Entonces, ¿el Teletón tiene vínculo con los legionarios?

–La Fundación México Unido sí, fue una fundación que en sus orígenes tuvo que ver con algunos exalumnos, como yo, que estudiamos en algunos colegios de la Legión, el Cumbres, yo especialmente; la Fundación Lazos en un principio (fue apostolado de la Legión), después se volvió una fundación independiente. Y la Fundación Teletón no, Teletón tiene un patronato en donde son dueños de medios de comunicación básicamente los 21 miembros.

–Sin embargo, en el acta constitutiva de Teletón aparecen asociadas la Fundación México Unido (de los legionarios) y Televisa.

–Así es.

–Y México Unido, me explica usted, nació siendo un apostolado de la Legión…

–Cuando nació, sí. Ahora ya no –atajó Landeros.

Pese al deslinde, la realidad es que la Legión de Cristo todavía tiene injerencia en la organización que fundó el Teletón. La empresa Promoción Bundoran –que forma parte de la red financiera creada por Maciel– permanece como dueña del nombre y logotipo de la Fundación México Unido.

Un peso más: esa es la meta que cada año se fijan los conductores del Teletón. “Con tu ayuda lo vamos a lograr”, repiten sin cesar durante más de 24 horas continuas en la televisión. Y la meta alcanzada no es de un peso, ni de mil, ni siquiera de 1 millón. En ocho años el Teletón ha incrementado 158% la captación de donativos. En el año 2006 recibió 967 millones de pesos y para 2014 la cifra alcanzó los 2 mil 497 millones.

Aunque el reporte anunciado la noche del maratón artístico refleja un crecimiento inferior. Según los registros difundidos durante la transmisión televisiva, en 2006 el Teletón captó 420 millones y en el 2014 la cifra fue de 474 millones, lo cual representa un incremento de apenas 13%.

Los donativos se captan a través de cuatro asociaciones que comparten membrete, todas presididas por Fernando Landeros Verdugo: Fundación Teletón México, AC; Fundación Teletón, Institución de Asistencia Privada (IAP); Fundación de Rehabilitación Infantil Teletón, AC, y Fundación Teletón Vida, IAP. Pero además, hay dos asociaciones ligadas a la misma iniciativa: Promotora de Asistencia, AC, y Fundación Integral para el Desarrollo Social.

El 70% de los fondos son captados por la Fundación Teletón México, AC. Dicha organización tiene otras fuentes de ingreso, que en siete años le han permitido captar mil 100 millones de pesos adicionales; 80% de ese dinero extra ha sido por utilidades en el manejo de instrumentos financieros y 6% por el cobro de servicios asistenciales.

Si se suman los donativos, las ganancias por inversiones y las cuotas por servicios, la captación acumulada del Teletón de 2006 a 2014 supera los 13 mil 487 millones de pesos. Con ese dinero alcanza para edificar 58 centros de rehabilitación (CRIT).

La Fundación Teletón se comporta como debe esperarse de un inversionista consolidado y con experiencia: también ha colocado su dinero –el de los donadores, pues– en valores que cotizan en el extranjero.

(…) Por supuesto, las apuestas bursátiles del Teletón se realizan también en México.

(…) Y no les ha ido mal. Sólo entre 2010 y 2011 las inversiones bursátiles le redituaron al Teletón ingresos por más de 300 millones de pesos.

Por si fuera poco, la fundación aumentó su patrimonio con otra paradójica situación: aunque casi la mitad de sus ingresos provienen de donaciones que las empresas e individuos deducen de su pago de impuestos, Teletón lanzó un juicio contra la Secretaría de Hacienda para obligar al gobierno a devolverle 54 millones y medio de pesos por concepto de IVA.

El juicio comenzó en 2005 y estaban por cumplirse cinco años de litigio cuando se emitió una resolución en su favor que les permitió obtener el doble del dinero reclamado: 107 millones 309 mil pesos.

Trece años antes de lanzar el Teletón, Fernando Landeros colaboró con los Legionarios de Cristo en crear el apostolado Gente Nueva, del que se derivó al paso de los años lo que hoy es el Banco Compartamos, la institución financiera más redituable de México, que basa sus ganancias en otorgar créditos a las familias más pobres.

(…) Si bien Gente Nueva inició en 1984, no fue sino hasta el 18 de mayo de 1987 cuando se formalizó su constitución ante notario público. La organización Juventud Mexicana, SC, se convirtió en la figura legal del movimiento de evangelización juvenil; fue creada con un capital de 2 millones de viejos pesos, de los cuales 350 mil los puso José Ignacio Ávalos Hernández y 150 mil los dio Landeros. El resto del dinero lo aportaron nueve socios invitados, entre quienes estaban Juan Carlos Letayf Yapur y Juan Carlos Domenzain Arizmendi. Al año siguiente se les unió Carlos Labarthe. Este grupo de iniciadores de Gente Nueva es el mismo que posteriormente creó el Banco Compartamos.

Para que no quedara duda de que aquel grupo tenía el sello de la Legión de Cristo, la congregación registró a su favor la marca Gente Nueva.

Los integrantes del apostolado juvenil emprendieron a mediados de los años ochenta el reparto de despensas y microcréditos a familias marginadas. En poco tiempo, esa labor altruista dio origen a tres de los proyectos emblema de la Legión, que se han convertido en generadores de fondos multimillonarios: Un Kilo de Ayuda, que se empezó a perfilar en 1987; Compartamos, iniciada en 1991, y Fundación México Unido en 1994.

Un Kilo de Ayuda es una marca registrada desde hace 20 años por los Legionarios a través de su empresa Promoción Bundoran, fundada en 1978 por Maciel.

Compartamos fue la primera organización en promover las tarjetas de Un Kilo de Ayuda, con el apoyo de Banamex y de la cadena de tiendas de autoservicio Aurrerá, que en aquellos días pertenecía a la familia del empresario Jerónimo Arango.

(…) A la venta de las tarjetas Un Kilo de Ayuda se sumó Fundación México Unido, organización creada por Fernando Landeros, y cuyo nombre –para variar– también fue registrado legalmente a nombre de los Legionarios. A la par de vender tarjetas y repartir despensas, los integrantes de la asociación Compartamos iniciaron lo que al paso de los años se transformaría en un negocio multimillonario: la entrega de microcréditos a familias pobres.

El Banco Compartamos nació ligado a los Legionarios de Cristo. Su origen está en la asociación Programa Compartamos, Institución de Asistencia Privada (IAP), la cual se constituyó el 26 de abril de 1991, con cuatro socios: José Ignacio Ávalos, Juan Carlos Letayf, Juan Carlos Domenzain y Miguel Pérez Gómez, cada uno de los cuales aportó 3 mil pesos al capital social.

Esos mismos socios crearon un año después, el 16 de octubre de 1992, la asociación Juventud Pro-México, que servía de soporte al apostolado de Gente Nueva.

Esta nueva organización al servicio de la Legión de Cristo era subsidiada con el dinero que recaudaba el Programa Compartamos. Sus ingresos los obtenían por tres vías: la venta de las tarjetas Un Kilo de Ayuda, los donativos que gestionaban para un programa de asistencia médica a indígenas (Proyecto Mazahua) y los intereses que cobraban por su sistema de préstamos.

El 28 de septiembre de 1994, el Programa Compartamos recibió una fuerte inyección de dinero, cuando la Asociación Mexicana Albert Schweitzer aportó 2 millones 398 mil pesos para el Proyecto Mazahua, el cual funcionaba como un apostolado de la Legión. Dos años después, en junio de 1996, el proyecto de microcréditos alentado por Maciel recibió otra donación de dos millones de dólares del Banco Mundial para apoyar el programa de generadoras de ingresos o bancos comunales, que funcionaban en Chiapas y Oaxaca.

Sus servicios se extendieron luego a promover la creación de microempresas familiares y a dar créditos solidarios entre grupos de 30 mujeres. (…) Se trataba de préstamos comunitarios. Hasta entonces, la labor de Compartamos era altruista, sin fines de lucro.

El donativo que recibió del Banco Mundial y un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo catapultó a Compartamos. A la vuelta de un par de años, se transformó en el negocio líder de los microcréditos.

Fue entonces cuando Compartamos se desprendió del programa alimentario y dio origen a la asociación civil Un Kilo de Ayuda, que desde 1994 preside José Ignacio Ávalos.

Compartamos, AC, fue creada el 9 de noviembre de 1998 con un capital de sólo 4 mil pesos, el cual dos años después se había multiplicado casi 5 mil veces. La asociación la presidía José Ignacio Ávalos, y con él colaboraban Armando Olivieri Sangiacomo y Carrera, socio y apoderado de distintas empresas legionarias; Juan Carlos Letayf Yapur, cofundador de Gente Nueva, y Bernardo Vázquez Leaño, laico consagrado al Regnum Christi.

El 30 de octubre del año 2000, Compartamos, AC, se integró como accionista mayoritario de Financiera Compartamos, SA de CV, con una aportación de más de 19 millones de pesos, con lo que se quedó con 40% del capital. El segundo accionista en importancia era Accion Gateway Fund, organización con sede en Estados Unidos, dedicada a apoyar el esquema de microcréditos. Aportó 20%.

(…) Fue tal el éxito de la Financiera Compartamos que a mediados de mayo de 2005 aumentó su capital a 379 millones de pesos. Un año después, el 14 de mayo de 2006, el gobierno de Vicente Fox autorizó a Compartamos a convertirse en un banco, con un capital de 427 millones de pesos. El permiso lo otorgó la Secretaría de Hacienda medio año antes de concluir el sexenio foxista. Lo que había nacido como una asociación altruista se convirtió en un más que lucrativo negocio.

Pasaron algunos años de jauja y el 28 de abril de 2009 ocurrió otro movimiento en la sociedad mercantil. Ese día se formalizó ante notario público el cambio de nombre de Compartamos, AC –principal accionista del banco–, a Promotora Social México. José Ignacio Ávalos, presidente de Un Kilo de Ayuda, fue ratificado como presidente de la nueva organización. Se consolidaba como el vínculo directo de los Legionarios en el banco.

Los Legionarios inyectaron dinero al Banco Compartamos. Triangularon sus aportaciones a través de la Promotora Social México, que era la accionista mayoritaria de la institución financiera.

En 2008, la sociedad legionaria Fomento y Apoyo Educativo recibió un donativo de 704  millones 588 mil 900 pesos. Y casi a la par, transfirió parte de ese dinero a la asociación que era la dueña de 40% del banco.

La sociedad que inyectó dinero a Compartamos había sido creada el 15 de febrero de 2005, y tenía su domicilio en Agricultura número 55, en la colonia Escandón, de la Ciudad de México. Todo apunta a que se trataba de una empresa fantasma. En el domicilio fiscal que aportó a la Secretaría de Hacienda sólo hay una bodega, que es al mismo tiempo la sede de otras 57 sociedades mercantiles ligadas a la Legión de Cristo.

Al año siguiente de haber recibido el donativo gigante y de canalizar una parte de ese dinero al banco, la asociación legionaria Fomento y Apoyo Educativo desapareció. Se esfumó. Ni siquiera cumplió con su obligación de reportar a la Secretaría de Hacienda el origen y destino del dinero.

Que los pobres son buen negocio lo saben bien en el Banco Compartamos, la líder indiscutible de lo que los especialistas llaman “microfinancieras”, entidades especializadas en el otorgamiento de créditos en pequeña escala.

El sector de la población que los bancos tradicionales no quisieron atender ha resultado un gran negocio: las microfinancieras cubren un mercado de 12 millones de mexicanos, familias de los estratos de menores ingresos.

Sus críticos dicen que Compartamos ha prostituido el concepto de crear un banco para los pobres, como lo concibió Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006.

Compartamos conduce el negocio como cualquier banco ordinario: busca el beneficio de los inversionistas, no el de los clientes.

Maneja pequeños préstamos realizados a prestatarios demasiado pobres como para que les concedan crédito en un banco tradicional. En teoría posibilitan que muchas personas sin recursos puedan financiar proyectos productivos por su cuenta.

Con esa filosofía empezó como una organización no gubernamental, y durante mucho tiempo siguió los preceptos del Banco de los Pobres, el Grameen Bank, de Muhammad Yunus, la microfinanciera más exitosa del mundo, para gente que no es sujeta de crédito.

Pero Compartamos es hoy una sociedad comercial con fines de lucro que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores, muy lejos de esos primeros ideales. Es considerada la institución de microfinanzas más grande de América Latina y el banco más rentable en el territorio nacional.

(…) Teletón, Compartamos y Un Kilo de Ayuda son las organizaciones de raíz legionaria que más dinero reciben al año. Juntas, tienen ingresos anuales por 6 mil millones de pesos. Las tres comparten un origen común y tienen en los sectores más pobres su razón de existir.