Señor director:
Su cronista de la sección de artes visuales es buena para la intriga y la desinformación; ojalá también lo fuera para visitar las exposiciones y de paso leer las cédulas de las salas (éstas se encuentran pegadas sobre los muros). En una de ellas se informa que la exposición Grupo Proceso Pentágono: Políticas de la intervención 1969-1976-2015 se realizó debido a que el MUAC adquirió el archivo del grupo, que contiene obras y documentos que ahora se muestran, además de la pieza del Pentágono, que también forma parte de la colección artística del museo desde 2007. Asimismo, la obra 1929: Proceso, que fue replicada con apoyo de la Fundación Ford para esta ocasión, se integrará como parte de la colección en un esfuerzo de enriquecer, estudiar y dar cuenta de las prácticas artísticas contemporáneas en México a través de su acervo.
Por otro lado, cabe aclarar que el grupo no está y nunca estuvo en “el mainstream” (tal parece que BG aprendió la palabra como maestra y alumna de la UIA, ya que la repite de manera constante en sus artículos).
Es de hacer notar la libertad de expresión que tuvimos en el museo, que nada tiene que ver con la actitud de censura que priva en el entorno cultural fuera de la UNAM.
Señor director: Ya que la señora Blanca González puso el ejemplo, ¿no sería más conveniente contratar para esa sección a una persona que se hubiera formado en su revista siguiendo el ejemplo del estricto profesionalismo con que se manejaba la maestra Raquel Tibol? ¡Cómo se le extraña! Ella sí que era profesional.
Recordemos la lección aprendida: Si la UNAM contratara sólo a sus propios egresados, sería encerrarse en sí misma, la mejor receta para la mediocridad y el estancamiento.
Y no se nos olvide: #Yo soy 132! ¡Goya!
Atentamente
Por el Grupo Proceso Pentágono: José Antonio Hernández Amezcua y Carlos Aguirre








