Millonaria sangría al IMSS

El Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional de Occidente ha resultado una mina para la empresa Medicus, que durante los últimos meses ha firmado contratos para la renta de equipo de anestesia con los cuales se ha embolsado varios millones de pesos. Médicos inconformes consultados por Proceso Jalisco critican a los directivos del IMSS por ese despilfarro, lo que tiene postrado al hospital y va en demérito de los servicios que presta.

La renta de equipo médico en algunas clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) causa una sangría millonaria a la institución, según facultativos de la Unidad Médica de Alta Especialidad del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional de Occidente inconformes por la falta de control administrativo.

En un lapso de 11 meses, dicen, la unidad ha pagado a la empresa Medicus casi 19 millones de pesos por el arrendamiento de cuatro máquinas de anestesia. De haberlas comprado, puntualizan, la dependencia sólo hubiera erogado 6 millones 240 mil pesos, a razón de 1.56 millones de pesos como máximo cada una.

De acuerdo con el jefe del Departamento de Abastecimiento del IMSS, Óscar Ricardo Mora Sánchez, la compañía beneficiada firmó el primer contrato, cuya vigencia fue del 16 de octubre al 31 de diciembre de 2014, por la renta de los cuatro aparatos de anestesia.

Medicus ofreció los siguientes precios de paquetes a cobrar por cada evento al Hospital de Pediatría: anestesia general balanceada, 4 mil 118 pesos; anestesia general balanceada cardiocirugía pediátrica, 4 mil 674 pesos; anestesia general endovenosa pediátrica, 3 mil 886 pesos; anestesia regional lumbar/troncular más sedación, 3 mil 103 pesos, y sedación paciente pediátrico, mil 113 pesos.

Hubo un segundo contrato con el mismo hospital –que estuvo a cargo del médico José de Jesús Arriaga Dávila hasta el pasado 1 de octubre–, que comenzó a regir el 1 de mayo pasado y termina el próximo 31 de diciembre.

En esta ocasión la empresa ofreció paquetes de anestesia general balanceada con monitoreo invasivo en 3 mil 508 pesos; anestesia general balanceada sin monitoreo invasivo, así como anestesia general balanceada cardiocirugía pediátrica con asistencia circulación extracorpórea, en 4 mil 564 cada una; anestesia general balanceada cardiocirugía pediátrica sin asistencia circulación extracorpórea, 3 mil 857; anestesia procedimientos hemodinamia, mil 804; anestesia regional caudal o local/sedación, 2 mil 948; anestesia regional pidural o subaracnoidea, 2 mil 857. El precio de la sedación de paciente pediátrico aumentó 80 pesos en el segundo contrato, para quedar en mil 193 pesos.

Según las estadísticas de cirugías proporcionadas por la Coordinación de Unidades Médicas de Alta Especialidad del Hospital de Pediatría, las cirugías realizadas entre el 16 de octubre y noviembre de 2014 fueron mil 406. Un año antes, en ese mismo periodo se efectuaron mil 148; en 2012, mil 408; en 2011, mil 629.

Años antes, el número de cirugías practicadas era mayor: en 2010 fueron mil 724; en 2009, mil 705, y en 2008, mil 381.

Otro dato que proporcionó el IMSS a través de la Dirección Médica es que entre el 15 de octubre de 2014 y el 31 de agosto de 2015 ingresaron a quirófano del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional de Occidente 5 mil 383 pacientes que necesitaron anestesia.

En consecuencia, el IMSS pagó a Medicus aproximadamente 18 millones 544 mil 34 pesos en sólo 10 meses por el alquiler de las cuatro máquinas de anestesia, aunque algunos empleados de la clínica comentan a la reportera que en realidad son siete.

En su portal de internet, Medicus informa que comenzó a prestar sus servicios a partir de 2001 “vendiendo a hospitales pequeños, y después se enfoca a dominar el proceso de anestesia”:

En 2004 vendió el primer servicio integral de anestesia a siete hospitales del ISSSTE; en 2010 se asoció con el fondo de inversión Alta Growth Capital Alianza; al siguiente año se incorporó Casa Plarre; en 2013 el grupo adoptó el nombre de Biossmann, con domicilio en Adolfo López Mateos 38, colonia Mixcoac, delegación Benito Juárez, en la Ciudad de México.

Cuentas opacas

Proceso Jalisco solicitó cotizaciones de máquinas de anestesia a distintas empresas y encontró que la marca GE Datex Ohmeda modelo Aespire 7900 –idéntica a una de las que alquila el Hospital de Pediatría a Medicus– tiene un precio máximo de 120 mil dólares. Si se toma en cuenta que en 2014 la paridad monetaria fue de alrededor de 13 pesos por dólar, una máquina de anestesia nueva hubiese costado 1 millón 560 mil pesos.

Con frecuencia, comentan los médicos, el equipo de anestesiología del hospital estaba en reparación, lo que retrasaba las cirugías; la jefa de enfermeras de quirófano y el jefe de anestesiólogos elaboraban muchos reportes en ese sentido y los directivos siempre les respondían que no había presupuesto.

“Finalmente nos enteramos de que la solución fue rentar de octubre de 2014 a la fecha el servicio y mantenimiento de máquinas de anestesiología. ¿No que no había dinero?”, dice uno de los facultativos.

Sus compañeros aseveran que dentro del Pediátrico hay ocho máquinas de anestesiología, siete de las cuales son arrendadas –no sólo cuatro–. Seis están en quirófano y una en hemodinamia. Los anestesiólogos señalan que el exdirector Arriaga Dávila cargó todos los servicios de anestesia a Medicus, aunque se hacían con la única máquina del hospital que se encuentra en la Sala 3.

E insisten: con los más de 18 millones de pesos que la unidad médica ha pagado a Medicus, el IMSS pudo haber comprado ocho máquinas de anestesiología nuevas, cambiar el instrumental quirúrgico averiado, así como equipo de laparoscopia –el monitor que tienen el hospital está sostenido por una venda– y mesas puentes.

Y sobre la falta de mantenimiento, los médicos aseguran que las instalaciones son un potencial foco de infección, como informó Proceso Jalisco en su edición del 12 de octubre de 2014.

Cuando se publicó aquella información, personal administrativo del Pediátrico y el propio director supervisaron las áreas del hospital y tras corroborar las malas condiciones comenzaron a actuar.

“Lo más sorprendente es que las autoridades evaluadoras se sintieron satisfechas con las condiciones en que se encontraba el hospital. Creo que no están bien capacitados para realizar la función de supervisión”, comenta uno de los inconformes.

Pese a todo, las fallas persisten, dice, al tiempo que muestra fotos en las cuales se observa un hueco en la pared que muestra numerosos cables de electricidad, así como un plafón roto en uno de los baños del piso 1A remodelado el año pasado. En esa área, explican, se invirtieron 2 millones 235 mil 142 pesos, de acuerdo con la Unidad de Enlace; además, nunca se cambió la tubería corroída por la cual circula el agua que beben los niños.

Vicente Posada Flores, jefe de Conservación y Servicios Generales del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional de Occidente, sostiene que se han invertido 27 millones 617 mil 820 pesos en los últimos dos años para tener en buenas condiciones el lugar, “aunque no lo parezca”.

La jefatura de Conservación y Servicios Generales informa que en 2014 se canalizaron 5 millones 24 mil 771 mil pesos en “instalaciones eléctricas, hidráulicas, sanitarias, gases medicinales, aire acondicionado, sonido, voz y datos en Terapia Intensiva Pediátrica y en el mantenimiento de toda la unidad”.

Por lo que respecta al mantenimiento preventivo y correctivo de equipos médicos, electromecánicos “contratados por nivel central”, dice el directivo, se ejercieron 6 millones 380 mil 679 mil pesos.

En la adquisición de refacciones para equipos médicos, electromecánicos e instalaciones hidrosanitarias, eléctricas y en las instalaciones de los diferentes fluidos y energéticos que utiliza la Unidad Médica de Alta Especialidad se destinaron casi 3.5 millones de pesos. Y para servicios de mantenimiento preventivo de equipos médicos y electromecánicos, otros 2.9 millones de pesos.

En este año, hasta el 4 de septiembre, se licitó el “mantenimiento integral de obra civil, instalaciones eléctricas, hidráulicas, sanitarias, aire acondicionado, sonido, voz y datos del área de nutrición y dietética”, con un presupuesto de 4.5 millones de pesos. Para el mantenimiento preventivo y correctivo de equipos médicos, electromecánicos, “contratados por nivel central” hasta principios de septiembre se ejerció sólo 1 millón 934 mil 197 pesos, de los 5 millones 385 mil presupuestados.

En la adquisición de refacciones para equipos médicos, electromecánicos e instalaciones hidrosanitarias, eléctricas, así como en las instalaciones de los fluidos y energéticos que utiliza el Pediátrico se han gastado 1.7 millones de una partida de 3 millones de pesos. En los servicios de mantenimiento preventivo de equipos médicos y electromecánicos se ha ejercido apenas la mitad de los 3.4 millones de pesos destinados a ese rubro.

Sin embargo, los médicos inconformes dudan que realmente se haya hecho la inversión millonaria.

“Con estas cantidades –sostiene uno de los entrevistados–, tendríamos un hospital nuevo o por lo menos bien conservado, pero no. Hoy tenemos inundaciones frecuentes, rupturas en tuberías, las goteras se multiplican en temporada de lluvia y el sistema de aire acondicionado también falla.

“En oncología se tiene que aislar a los pacientes para evitar la proliferación de infecciones y enfermedades graves. Lo deseable es mantenerlos en un espacio controlado y esterilizado, pero la falta de aire acondicionado obliga a los familiares a abrir la ventana, por las altas temperaturas de la habitación. Eso afecta a los pacientes, pues quedan expuestos a la plaga de palomas y las enfermedades que éstas propagan.”

Las autoridades, reiteran, no han explicado por qué se gastaron casi 18 millones de pesos en la construcción del edificio administrativo –la obra se inició en diciembre de 2005 y concluyó el 16 de agosto de 2006–, donde se ubican las oficinas de las direcciones general y administrativa, los departamentos de personal, de atención al derechohabiente, abastos, finanzas, jurídico, de conservación y servicios generales, así como las oficinas de adquisiciones, de la división de calidad, de la división de biomédica, la farmacia, dos salas de juntas, un auditorio y el almacén.

Con respecto a lo laboral, los entrevistados se quejan de la falta de personal, por lo que se les carga el trabajo. Un reporte interno del IMSS establece, por ejemplo, que en enero de 2015 el nosocomio tenía 505 plazas disponibles, de las cuales 112 bases están congeladas o no son cubiertas. Hoy faltan 11 enfermeras generales, 20 auxiliares de enfermería general, 79 auxiliares de servicios de intendencia y dos camilleros.

Los médicos de consulta externa atienden a un paciente cada 20 minutos en promedio; es decir, en su jornada laboral de ocho horas reciben alrededor de 24.

Se quejan también porque hace dos años, el entonces director del Pediátrico, Arriaga Dávila, abrió la consulta externa los fines de semana en las áreas de endocrinología, cardiología, cirugía plástica, cirugía pediátrica, hematología, neurología, neurocirugía, neumología, nefrología, oftalmología, ortopedia y traumatología, pero no contrató más personal.

Arriaga Dávila se limitó a cambiar los días de descanso de los médicos, “dejando sin consulta a los pacientes entre semana. Eso hace que los médicos de jornada acumulada, además de atender las consultas, tengan que visitar a los hospitalizados y practicar cirugías de urgencia y las programadas”, indican los inconformes.

Lo mismo sucede en enfermería y otras áreas, incluida la de intendencia, lo que repercute en la calidad del servicio, comentan los entrevistados. Piden a la Secretaría de Salud federal visitar el Hospital Pediátrico para observar las deficiencias clínicas y a la Auditoría Superior de la Federación una revisión de los estados contables de la institución. l