Por violaciones al debido proceso, magistrados del Primer Tribunal Colegiado invalidaron la sentencia contra Isaac Álvarez Buenrostro, el único detenido por su presunta participación en el asesinato de los adolescentes Luis Antonio Ortiz Guerra y Andrés Barba Olivas ocurrida en junio de 2013. El caso deberá reiniciarse, lo que implica también recabar pruebas para investigar a los demás involucrados, sobre todo a Andrés Vega Tovar y Leonardo Carrasco, hijo del capo José Ángel Carrasco Coronel, El Changel, el presunto autor intelectual.
Los magistrados del Primer Tribunal Colegiado decidieron invalidar la sentencia Isaac Álvarez Buenrostro, el único detenido por la sustracción de dos adolescentes del centro comercial La Ciudadela, en Zapopan, cuyos cadáveres aparecieron posteriormente en el rancho La Cebada.
Álvarez Buenrostro fue detenido el 29 de junio de 2013 –ocho días después de las ejecuciones–, acusado de haber recogido a Luis Antonio Ortiz Guerra y Andrés Barba Olivas, ambos de 15 años, para entregarlos a Leonardo Carrasco, también menor de edad, quien, apoyado por integrantes de la delincuencia organizada, entre ellos Andrés Vega Tovar, de 16 años, los ejecutó.
Carrasco buscaba vengarse de ellos por el bullying al que lo sometían en el colegio, pero las autoridades sólo aprehendieron a Álvarez Buenrostro, quien tenía 17 años por esas fechas –ahora tiene 19–, y el juez Segundo de Justicia para adolescentes, José García, lo sentenció a siete años de prisión, por lo que fue remitido al Centro de Atención para Menores.
Con la decisión del Primer Tribunal Colegiado el asunto vuelve al inicio, a la etapa de aportación de pruebas, pues, según el resolutivo del amparo directo, “existió violación a los principios reguladores de la valoración de la prueba y del arbitrio judicial, en razón de que el juez de la causa no llevó a cabo junta de peritos en términos de lo dispuesto por el artículo 235 del Código de Procedimientos Penales del Estado de Jalisco, de aplicación supletoria a la Ley de Justicia Integral para Adolescentes del Estado de Jalisco”.
El documento asienta también que los forenses participantes presentaron conclusiones divergentes y debieron unificar sus apreciaciones para dictaminar en concordancia, por lo que se viola el debido proceso. Los magistrados invocan el artículo 235 del Código de Procedimientos Penales del Estado, según el cual:
“Cuando las opiniones de los peritos discordaren, el funcionario que practique las diligencias los citará a junta, en la que se discutirán los puntos de diferencia, haciéndose constar en el acta el resultado de la discusión. Si en la junta no se logra unificar el criterio o hacer que prevalezca una mayoría, el juez designará un perito en discordia, ante el que se renovarán las operaciones y experimentos, si fuere posible, y en caso contrario los primeros peritos le comunicarán los experimentos que hubieren hecho, y el resultado que hubieren obtenido. Con estos datos el tercero en discordia emitirá su opinión.”
Rosario de irregularidades
La defensa de Álvarez Buenrostro menciona varias irregularidades. Entre ellas, que durante los interrogatorios no estuvieron los abogados ni el padre del inculpado. Además, en la declaración –que los abogados califican de falsa– se lee que Álvarez Buenrostro es adicto a la mariguana, lo que presuntamente lo vincula con Carrasco, pues él le consiguió droga y se hizo su amigo.
Carrasco es hijo de José Ángel Carrasco Coronel, El Changel, el presunto líder del Cártel de Sinaloa en Jalisco y Colima, quien fue detenido por el Ejército a finales de enero de 2013 cerca de Culiacán.
Álvarez Buenrostro señaló que en una búsqueda en internet supo de la familia de Carrasco: “Vi que salieron noticias y en una de éstas decía algo de que habían capturado a (El Changel); empecé a meter el nombre en los buscadores y decían más. Al saber esto me quedé callado y no le dije nada a Leonardo para que no se enojara”.
Sin embargo, el detenido asegura que esa declaración fue fabricada, pues intuyó que era un asunto relacionado con el padre de su amigo Leonardo, hasta que en una reunión éste le dijo que se trataba de “levantar a unos morros, ya que era un buen negocio”, y que él tenía que ayudarle.
El expediente de la Fiscalía General del Estado menciona cómo iban vestidos Álvarez Buenrostro, así como Ortiz Guerra y Barba Olivas el día que estuvieron en la Ciudadela; aclara que esa ocasión Vega Tovar no fue al centro comercial, y agrega que Álvarez, Ortiz y Barba abordaron un taxi que los dejó en la entrada del Bosque La Primavera. Ahí subieron a una camioneta que los trasladó al rancho La Cebada.
Carrasco los estaba esperando en ese lugar, agrega el documento. Apenas descendieron del vehículo, el hijo del Changel golpeó en el cuello a Ortiz y a Barba y los metió en una habitación, donde sus ayudantes les quitaron sus playeras, los ataron de pies y manos con cinta adhesiva y continuaron golpeándolos hasta que murieron.
Luego, según la declaración, el inculpado introdujo los cadáveres en costales de alimento para animales y los enterró en un rincón del rancho. Al final, Álvarez Buenrostro y los demás cómplices de Carrasco se subieron en la camioneta y se marcharon.
Álvarez Buenrostro también expuso que poco después Vega Tovar le envió “una alerta” a su cuenta de Facebook en la que le pedía reunirse con él porque personal de la fiscalía y familiares de Luis Antonio Ortiz habían ido a su casa. “Ya no lo pude contactar”, declaró Álvarez. Y agregó: “A la única persona que le comenté fue a mi novia, a la cual sólo le dije que yo sabía qué había pasado con ellos (con Ortiz y con Barba), pero no quise platicar más”.
En el oficio de amparo presentado por sus abogados se incluye la versión que Álvarez reconoce como verídica. Según él, llevó al rancho a los dos jóvenes donde presuntamente iban a agredir sólo a Ortiz para que dejara de molestar a Carrasco.
“En la declaración que se me acaba de leer no estoy de acuerdo con ella totalmente porque a mí Andrés Vega y Leonardo (Carrasco) nunca me mencionaron que iba a haber un secuestro; lo que me dijeron es que iba a hacer un levantón”, expuso Álvarez.
Asimismo, dijo no conocer a Ortiz y a Barba y negó haber participado en las agresiones que les provocaron la muerte: “Cuando llegamos al rancho yo no me pasé al cuarto, me quedé en un tejabán, fumando”.
También desestimó la supuesta plática con los agresores cuando salieron del rancho: “Quiero decir que en la procuraduría (fiscalía) nunca me dejaron leer mi declaración y me estuvieron presionando para que la firmara (la declaración)”.
Tras considerar los argumentos de la defensa de Álvarez, los magistrados expusieron que “la autoridad ordenadora (es decir, el juez José García) no analizó los peritajes presentados por esta defensa y que obran en autos”.
Y emitieron la resolución del amparo. En ella exponen que, en caso de no haber acuerdo entre los especialistas, se designe un tercero en discordia para que emita su opinión sobre el punto debatido. Y añadieron:
Una vez hecho lo anterior, deben continuar “las demás etapas procesales y en su oportunidad, con plenitud de jurisdicción, emitir la resolución que conforme a derecho proceda, la que, en caso de ser condenatoria, no podrá agravar la actual situación del quejoso. Luego, en tales condiciones se hace innecesario el estudio de los demás conceptos de violación planteados”.
El rancho La Cebada, donde fueron encontrados los cuerpos de Ortiz y Barba, había sido asegurado anteriormente por la Procuraduría General de la República tras la localización de armas de fuego y precursores químicos para la elaboración de metanfetaminas en esa propiedad, luego del incendio del 5 de abril de 2011.
La indagatoria refiere que Álvarez obedeció indicaciones de Vega Tovar, compañero de escuela de Ortiz y Barba. Esa cercanía le permitió enganchar al primero a través de Facebook y sumarlo a la delincuencia organizada.
Actualmente, Vega Tovar está prófugo, al igual que Leonardo Carrasco. La madre de Vega, Juana María Margarita Tovar, declaró que un abogado de confianza lo mantiene oculto; mientras su padre, Francisco José Vega Jiménez de la Cuesta, denunció que elementos de la fiscalía le quitaron una camioneta Toyota Hilux y una computadora portátil.
Siniestros personajes
De acuerdo con las indagatorias, Vega Tovar obedecía órdenes de Leonardo Carrasco, quien tenía diferencias con Ortiz. En varias ocasiones incluso estuvieron a punto de llegar a los golpes, según declaraciones de varios compañeros de la escuela.
Carrasco es hijo del Changel, quien fue detenido a finales de enero de 2013. El Changel, a su vez, es sobrino de Ignacio Coronel Villarreal, el líder del Cártel de Sinaloa en Jalisco, quien fue abatido por elementos del Ejército en Zapopan el 29 de julio de 2010.
Desde joven, El Changel trabajó para la delincuencia organizada. Años después comenzó a liderar las plazas de Colima y Jalisco, desde donde controlaba el trasiego de drogas en Michoacán, Oaxaca y Chiapas; incluso llegó a tener conexiones con narcotraficantes de Colombia, Venezuela, Panamá, Nicaragua, Belice, Cuba y República Dominicana, según reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional.
A la muerte de su tío Nacho Coronel y de su hermano Mario Carrasco Coronel, El Changel se quedó al frente de un grupo conocido como Los Coroneles, vinculados al Cártel del Pacífico.
La Fiscalía General del Estado consultó la cuenta de Facebook de Ortiz y encontró varias conversaciones suyas, según las cuales él siempre abogó por su amigo Andrés Barba para que le permitieran integrarlo al grupo de Carrasco.
En uno de los mensajes, Ortiz escribió que Barba iba a ser su “Pepe Cadena”, en alusión a uno de los personajes de la telenovela colombiana El cártel de los sapos, basada en un libro homónimo escrito por el exnarcotraficante Andrés López López, Florecita.
En otro, Ortiz le comentó a su novia que iba a ayudar a un amigo implicado en asuntos turbios, según consta en las indagatorias. Y ella le contestó: “Bebé, sabes que cuentas con mi apoyo y que siempre estaré contigo, pero conmigo no cuentes (en esta ocasión); tú podrás conseguir lo que quieras, incluyendo más problemas. Bebé, qué no ves que ya has tenido suficiente, y será súper difícil salir de eso, quieras o no”. l








