Nuevo partido con “vicios priistas”

Por sus pugnas internas, el partido Morena en Jalisco no ha podido renovar su dirigencia y no estará representado en el congreso del 20 de noviembre, donde se elegirá a sus líderes nacionales. Aun así, los principales aspirantes a presidir el comité estatal –uno de ellos Salvador Cosío Gaona– mantienen un rudo estira y afloja que tiene de cabeza a su organización.

Una pugna interna mantiene atorada la renovación de la dirigencia estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido que fundó Andrés Manuel López Obrador.

La fecha para el cambio era el pasado 3 de octubre, cuando concluyó el periodo de Humberto Ortiz García; sin embargo, la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido frenó el proceso porque detectó un vertiginoso incremento en el padrón de militantes presuntamente a favor de Salvador Cosío Gaona, quien compite por la dirigencia con Gerónimo Velasco.

Otra de las causas del suspenso es que existen varias demandas de orden interno contra el expriista Cosío Gaona y otros directivos del partido que el órgano de justicia no ha resuelto.

Antes de reactivar el procedimiento, la comisión mencionada envió a Jalisco a tres de sus integrantes para resolver las controversias: el senador Carlos Manuel Merino Campos, la diputada federal Ernestina Godoy Ramos y el diputado del Distrito Federal José Alfonso Suárez del Real.

Un morenista menciona a Proceso Jalisco que la última semana de octubre Merino Campos permaneció en la entidad, pero no han sesionado los tres legisladores a fin de establecer una fecha definitiva para reiniciar los trabajos.

La fuente señala que el senador planteó anular las asambleas distritales para evitar que los cuadros políticos de Morena vuelvan a confrontarse; en dicho escenario, la presidencia estatal del partido quedaría en manos de la comisión tripartita por tiempo indefinido.

Precisa que con esa acción, los enviados de la dirigencia nacional de Morena dejarían en la banca a los candidatos en una especie de castigo por el “cochinero” en que convirtieron el proceso de selección. Aunque al entrevistado le parece una medida correcta, subraya que no se dirige de fondo a la depuración del padrón de militantes, que es el origen del problema.

Ortiz García, el expresidente de Morena, afirma en entrevista que el crecimiento del padrón fue inusitado, pues en sólo mes y medio el partido conquistó a una cuarta parte de la militancia que había logrado en dos años y seis meses: de 35 mil miembros creció a 44 mil. Y esto coincidió con la llegada de Cosío Gaona a la organización.

Admite que Jalisco es una de las entidades donde más se ha complicado la renovación de la dirigencia de su partido.

Y si bien en el medio político se considera a Cosío Gaona y Gerónimo Velasco como los contendientes naturales por la presidencia estatal, Ortiz García aclara que, por estatuto, los candidatos se revelarán el día de la elección y es probable que haya más.

Todos contra todos

Es tal la división de Morena, que tiene dos sedes: una en avenida Vallarta 2580, rentada a instancias del exdelegado Jaime Bonilla y mucho más costosa que la del 582 de la calle Simón Bolívar, donde Ortiz García continúa despachando.

El exidirigente dice que por alguna razón la dirigencia nacional dejó de pagar esas instalaciones y se inclinó por la de Vallarta, cuya renta presuntamente cuesta 400 mil pesos mensuales.

Los opositores a Cosío Gaona señalan que en la casa de Vallarta se realizó la afiliación masiva de integrantes, que están vinculados a la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) y Conciencia Cívica, la asociación civil del expriista.

El pasado 7 de septiembre, militantes de una corriente opositora a Bonilla y simpatizantes de Ortiz García tomaron la casa de Vallarta en protesta por el arribo de Cosío Gaona.

Francisco Félix, que participó en esa acción, señala que los responsables de inflar el padrón son el exvocero del partido, Héctor Macías, el representante ante el INE, Jaime Hernández Ortiz, y el perredista Gabriel Méndez.

Agrega que en agosto pasado un grupo de jóvenes demandó ante instancias internas la destitución de Hernández Ortiz, a quien consideran un incondicional del presidente de la Feria Internacional del Libro (FIL), Raúl Padilla López, y saboteador de todos los movimientos sociales en los que se ha involucrado, como el de los obreros de Honda.

Félix refiere que lamentablemente la Comisión Estatal de Honestidad y Justicia –ahora Comisión de Ética Partidaria–, que presidía Manuel Sánchez Ramírez, ignoró la queja y tuvieron que presentarla ante la comisión nacional. Sin embargo, ésta rechazó la demanda porque privilegiaron la unidad del partido y argumentó que los hechos que se atribuyen a Ortiz son del ámbito privado y no dañan la imagen ni los intereses de Morena.

A su vez, Alejandro Puerto, un joven del comité de base Hugo Chávez, afirma que algunos militantes acusan a Sánchez Ramírez de haber sacado de la casa de Vallarta documentos donde consta la afiliación masiva, pero no los quiere usar para que se haga justicia sino para fortalecer su posición en las negociaciones.

Añade que también existe la versión de que en la afiliación ilegal masiva se inscribieron integrantes del Partido Verde Ecologista de México y feligreses de la Iglesia de la Luz del Mundo, de lo que se encargó el exsecretario de Finanzas Carlos Gómez.

A consecuencia de la fractura, agrega Félix, es que Jalisco no tendrá representación en el Congreso Nacional de Morena, que se realizará el 20 de noviembre y en el cual se elegirá al dirigente y los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional.

Y aunque reconoce que es difícil comprobarlo, Puerto comenta que existen indicios de que el secretario de organización nacional de Morena, Tomás Pliego, y el exdelegado Bonilla apoyan la candidatura de Cosío Gaona.

Sin embargo, resalta que Bonilla prácticamente ya se deslindó del comité estatal porque fue electo presidente del de Baja California y competirá por la Presidencia Municipal de Tijuana.

Sin embargo, dice Puerto, dejó en Jalisco un desorden y demandas de todos contra todos: el grupo del exdirigente estatal tiene demandado a Tomás Pliego y éste interpuso una contrademanda. De igual forma, los afines al exdirigente del Comité Estatal Primitivo Madrigal demandaron a Carlos Gómez y Jaime Hernández Ortiz, mientras que éstos hicieron lo mismo contra el primero… y la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia no sabe cómo proceder.

La sombra del PRI

Anterior militante del PRI, PRD y Convergencia, Cosío Gaona no es bien visto por el sector que se identifica más con el liderazgo de López Obrador. En una carta dirigida a la opinión pública y sin firma, se señala que el delegado de Morena en Jalisco, Jaime Bonilla, se equivocó al impulsar a Cosío Gaona como dirigente porque representa las prácticas más rancias del PRI –del que fue miembro 30 años, hasta que en 2006, cuando era diputado de la 57 Legislatura, se integró a la fracción parlamentaria del PRD.

En el comunicado se agrega que Cosío Gaona es “un candidato ajeno al proyecto político de Morena, ligado a los intereses de la oligarquía local y al sistema político corrupto y entreguista”, y lo denuncian sus “prácticas desaseadas”, como “las afiliaciones corporativas, el clientelismo, la compra de voluntades, el acarreo, las campañas anticipadas, el engaño y otras acciones similares”.

Consultado al respecto, Bonilla dice que ha escuchado comentarios de esa naturaleza, pero prefiere ser institucional. Para él, dice, Cosío Gaona tiene derechos políticos y obligaciones como cualquier otro morenista.

“No tengo por qué dar una opinión a favor ni en contra de nadie. Aunque ya no soy presidente, quiero seguir en la línea de la institucionalidad. Me parece una parte importante por donde tiene que caminar Morena”, comenta.

Las pugnas han impedido que el partido despegue en Jalisco. Si en el Distrito Federal ganó la mayoría en la Asamblea Legislativa y se quedó con cinco delegaciones, en Jalisco alcanzó 2.5% de la votación, por lo que no tendrá financiamiento oficial.

Tampoco logró acomodar a ningún aspirante a diputado local en la actual legislatura y todos sus candidatos a alcaldes fueron derrotados, aunque en la Zona Metropolitana de Guadalajara alcanzó a meter a Alfredo Fierros González como regidor de Tlaquepaque.

Contará con una diputada federal por Jalisco: María Antonia Cárdenas Mariscal, pero ella originalmente entró vía plurinominal en la lista de Baja California Sur.

Ortiz reconoce que el resultado de la elección del 7 de junio no era lo que esperaba el partido, pero lo justifica porque iniciaron actividades hasta 2013 y durante el siguiente año se sumaron de lleno a la lucha contra la privatización del petróleo.

“Prácticamente cuando salimos de todos esos procesos ya teníamos el proceso electoral encima. Diría que tenemos una membresía muy joven, muy nueva, con poca experiencia, casi sin recursos, y también en términos electorales vimos que un partido absorbió más de 51% de los votos y dejó muy poco que repartir”. Alude a Movimiento Ciudadano, que arrasó con las alcaldías de la Zona Metropolitana de Guadalajara, a excepción de Tonalá y El Salto.

Para Puerto, la nominación de Cosío Gaona es indefendible y opina que su postulación es avalada por los dirigentes nacionales porque el expriista tiene una estructura y recursos que ha consolidado durante años a través de Conciencia Cívica. “No les interesa el proyecto, ellos se dan por bien servidos con que se logre el registro y se tenga un candidato que pueda redituar en plurinominales, en puestos de gobierno, es simplemente buscar posiciones”, comenta.

Aunque los cuestionamientos a Cosío Gaona se relacionan con su pasado priista, Puerto considera que el exdiputado se mueve solo, de ahí su cambio de partidos. Más bien, expone el militante, se trata de un político que no se resigna a desaparecer del escenario público. Recuerda que intentó conseguir la candidatura a la alcaldía de Puerto Vallarta por Movimiento Ciudadano y, al no lograrlo, utiliza a Morena.

Recalca que ese partido “no es un manantial de la ética y la moral donde el que entra ya sale purificado”, pues hay ejemplos de expriistas como el propio López Obrador o Cuauhtémoc Cárdenas, que dieron un viraje en sus tendencias políticas de una forma “apreciable”, no recurriendo al clientelismo político.

En cambio, Cosío Gaona, a decir de Puerto “es muy señalado en el PRI de vender candidaturas, tiene allegados muy cuestionables y quién dice que no los va a invitar a Morena”. En su opinión, si la dirigencia nacional insiste en respaldar a ese aspirante, la consecuencia inmediata será una fuga masiva de militantes y de jóvenes que no comulgan con las “élites partidistas”.

Entrevistado al respecto, Cosío Gaona dice que sólo militó en el PRI y PRD, pues en Convergencia sólo fue precandidato externo a diputado plurinominal por el Distrito 10, pero no lo registraron.

“Soy expriista, nunca lo he negado, tan expriista como lo fue López Obrador”, subraya.

Recuerda que en 2006, cuando era diputado local, renunció al PRI para sumarse a la campaña del entonces candidato presidencial perredista y participó en el recuento de votos con el ánimo de abonar a la izquierda. Dice que dejó al PRD cuando comenzó a desdibujarse por sus alianzas con el PAN.

Al PRI renunció, explica, porque no estaba de acuerdo en la manera en que se elegía a los candidatos y porque “fueron cómplices” de los gobiernos panistas.

–¿No le preocupa que se le vea como arribista? –se le cuestiona.

–Arribista es alguien que se aprovecha de algo que no le pertenece para medrar de él, yo nunca lo he hecho. Morena es un partido que tiene pocos activos, obtuvo 2.5% de la votación; creo que cada quien vale en un activismo político de acuerdo a la gente que lo pueda seguir. Yo creo que con Morena puedo lograr que me siga mucha gente, lo he demostrado en campaña, y creo que lo que va a importar, más lo que diga una persona o un grupo, es lo que diga la mayoría de los militantes.  l