Los daños que dejó el huracán Patricia –aunque menores de lo previsto– no pueden borrarse con la declaración de un milagroso “saldo blanco”. El coordinador de Socorros de la Cruz Roja, Óscar Mejía Gutiérrez, advierte que aún no puede considerarse solucionada la situación de miles de habitantes de la costa, cuyo sustento dependía de los cultivos arrasados. Por eso, añade, la institución está apoyando con despensas a miles de damnificados y realiza un diagnóstico para evitar una crisis humanitaria.
Apesar del intento de las autoridades estatales y del DIF de minimizar las secuelas del huracán Patricia y lluvias fuertes ocho días después, que provocaron desbordamiento de ríos, inundaciones de cultivos y daños en carreteras y viviendas, la delegación Jalisco de la Cruz Roja Mexicana advierte sobre el riesgo de una crisis alimentaria que podría afectar cuando menos a 10 mil personas.
La institución advierte que el principal problema lo enfrentarán trabajadores migrantes-agrícolas, llegados de Guerrero, Oaxaca, Michoacán o Chiapas y radicados en los municipios de Cihuatlán, Autlán de Navarro, La Huerta, Mascota, Tomatlán, Villa Purificación, Puerto Vallarta y otros en los que existen agroindustrias que les dan empleo; o bien pescadores que perdieron sus medios y herramientas de trabajo, como los de Punta Pérula, en los límites de La Huerta y Tomatlán.
El análisis de la Cruz Roja prevé que cientos de familias tendrán problemas para conseguir alimentos porque los cultivos donde trabajaban siguen inundados o fueron declarados como pérdida total. Y ante la falta de trabajo, los trabajadores migrantes carecerán de dinero.
El coordinador de Socorros de la Cruz Roja, Óscar Mejía Gutiérrez, estima que se necesitan más de 400 toneladas de alimentos para que los afectados puedan resistir las próximas semanas. Dicen que la institución ha repartido cientos de despensas de 10 kilos, pero eso no será suficiente porque las familias están integradas por cinco personas en promedio:
“Nuestro objetivo es repartir 40 mil despensas; por eso requerimos 400 toneladas de víveres.”
Mejía Gutiérrez dice a Proceso Jalisco que el huracán afectó los medios de vida de la población; por ejemplo, dañó el campo y ahí los principales afectados son los jornaleros y sus familias. Explica:
“Si bien el propietario de las tierras recibirá algunas ayudas o apoyos por las instituciones o la representación gubernamental o gracias a que se tenía asegurada la cosecha de algún producto, la situación del jornalero es catastrófica porque si no trabaja entonces no gana.
“Hay una cantidad importante de trabajadores en toda esa región que están bajo esa condición. Entre ellos hay muchos de origen indígena que vienen de otras entidades, y quedan en condiciones de total vulnerabilidad. Tan sólo en ese grupo, el registro es de 5 mil jornaleros migrantes en la Región Costa, pero a esa cantidad hay que sumar los autóctonos o nativos afectados por las condiciones climatológicas. Y no nos atrevemos a dar datos duros porque la evaluación del monto de los daños aún no concluye.”
Aclara que la Cruz Roja Jalisco lleva a cabo un diagnóstico en la costa para ofrecer un dictamen general sobre el grado de afectación a las familias. Especifica que en ese estudio se usan drones para detectar zonas inundadas, cultivos destrozados y casas afectadas, así como teléfonos inteligentes e internet y programas especializados.
Añade que actualmente realizan dicho trabajo de campo 30 equipos que verifican los niveles de afectación casa por casa. Señala que hay comunidades muy dispersas y para llegar a ellas hay que caminar hasta hora y media, lo cual complica el levantamiento de información y el procesamiento de los datos. Señala que precisamente en dichas comunidades “es donde consideramos que prevalece un número de damnificados en medios de vida superior al estimado inicial”.
Hasta ahora, dice, puede afirmarse que están en contingencia municipios como La Huerta, Casimiro Castillo, Cihuatlán, Cuautitlán, pero también hay afectaciones, menores en comparación, en Mascota, Ameca y Ciudad Guzmán, sobre todo en las faldas del volcán de Colima.
Controversia
Sin embargo, la versión de la Cruz Roja es cuestionada por Lorena Jassibe Arriaga de Sandoval, presidenta del DIF Jalisco y esposa del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz.
En una entrevista con Notisistema, el 31 de octubre, la funcionaria rechazó que exista escasez de alimentos para los afectados por las lluvias en la región de la Costa Sur, y dice desconocer los mecanismos utilizados por el personal de la Cruz Roja para determinar que existe la posibilidad de una crisis alimentaria para más de 5 mil jaliscienses.
Aclara que la institución que encabeza ha registrado información sobre un total de 10 mil viviendas afectadas, pero también se abstiene de hacer una proyección del total de ciudadanos en emergencia para la obtención de alimentos.
Al respecto, Mejía Gutiérrez prefiere ser prudente y sostiene que, en tanto no se tenga el diagnóstico completo de la situación, no se puede asegurar que ya todo está solucionado.
Destaca que la emergencia podría conducir incluso a una crisis humanitaria: “Tenemos la falsa creencia de que una situación como la que ahora enfrenta Jalisco, para ser considerada catastrófica, primero se tiene que demostrar la existencia de muchos muertos tras las intensas lluvias o después del huracán (…) y si la cantidad de decesos es mínima, aseguramos que el asunto no fue tan grave”.
Aclara que el principal problema es que la gente queda afectada en sus condiciones de vida y entonces la emergencia se tiene que ver desde los ángulos económico y de la afectación social; no se puede dictaminar a partir del total de muertos o heridos, que sin embargo es un dato muy importante.
“Nosotros procuramos hacer despensas de 10 kilos de alimentos no perecederos para que las familias de los trabajadores agrícolas puedan resistir, pero por desgracia cada despensa sólo les dura 10 días y, además de lo que nosotros podemos ofrecer, los afectados tienen que completar esa ayuda con algo más de alimento, como carne, para completar su dieta.”
Ante tal situación, es de vital importancia que la población participe en el apoyo a los damnificados a través de los diversos centros de acopio que ha instalado la Cruz Roja. Tan sólo en la zona de Chamela, Emiliano Zapata y otras localidades del municipio de La Huerta, hay más de 400 personas que esperan ayuda.
Detalla que para hacer el mejor diagnóstico se cuenta con los equipos que la Cruz Roja ha utilizado en la evaluación de desastres en otros países, que permiten capturar datos sobre los daños a través del software ODK. Éste, explica, permite desarrollar formularios y, desde un teléfono con la plataforma Android, se pueden capturar los datos y vaciarlos en cualquier lugar donde haya conexión de internet.
Mejía Gutiérrez comenta que existen organizaciones humanitarias que esperan contar con la información apropiada para determinar qué tipo de ayuda necesita el estado, como Médicos Sin Fronteras, y que otras asociaciones han ofrecido promover el desarrollo de proyectos productivos y generar medios de vida para los afectados en algunas comunidades.
Según la Comisión Nacional del Agua, las torrenciales lluvias que cayeron en Jalisco entre el 30 y 31 de octubre dejaron una precipitación pluvial de 395 litros por metro cuadrado en la costa, cantidad equivalente a 50% de lo que cae en todo un año.
Las principales inundaciones se presentaron en Cihuatlán, Cajón de Peñas y Tomatlán, donde se acumularon 88 milímetros por metro cuadrado; en Ejutla, en la población de Basilio Vadillo, la inundación superó los 72 milímetros por metro cuadrado.
El desbordamiento de ríos, y canales provocó el cierre de algunas vías de comunicación principales durante varias horas, como la carretera Manzanillo-Cihuatlán, a raíz del desbordamiento del río Marabasco.
En lo que corresponde a Barra de Navidad, dentro de este último municipio, el buque carguero Los Llanitos fue arrastrado por los vientos y el fuerte oleaje provocados por Patricia en la costa y está encallado desde el 23 de octubre; ahora se está trabajando para recuperar sus miles de litros de combustible. l








