La golpiza a dos estudiantes de la Preparatoria 14 ocurrida el viernes 9 puso en evidencia el porrismo que prevalece en algunas instituciones de la UdeG. En este suceso, el implicado directo fue el controvertido presidente de la sociedad de alumnos, Francisco Torres Tovar, a quien parte del estudiantado señala como cercano al director del plantel, Eduardo Llerenas García. El problema de fondo es, según los agredidos, que la planilla de Torres fue derrotada en los comicios estudiantiles, lo que puso en entredicho su poder.
En la Universidad de Guadalajara (UdeG), el porrismo de la década de los ochenta no ha sido erradicado por completo. El viernes 9, los jóvenes Ramón Alejandro Mendoza Anguiano y Fabián Guerrero Estrada, estudiantes de la preparatoria 14, fueron levantados por gente de presidente de la sociedad de alumnos, Francisco Torres Tovar, en las inmediaciones del plantel y golpeados severamente.
Mendoza y Guerrero, de 17 años, comentan que un día antes tuvieron un desencuentro con Torres Tovar, luego de que él encerró en el baño de mujeres a las estudiantes Karla Pichardo y Lizbeth Márquez porque traían puesta una playera de apoyo a los candidatos a consejeros de la Corriente Movimiento Índigo, representados por la planilla azul.
Los dos jóvenes son del Movimiento Índigo, una de las tres expresiones estudiantiles que pertenecen a Proyecto U, corriente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), y estaban registrados para contender a los cargos de presidente y vicepresidente, respectivamente.
Ambos jóvenes intentaron ayudar a sus compañeras, lo que molestó a Torres Tovar, quien comenzó a insultarlos. El director del plantel, Eduardo Llerenas García, se enteró del desaguisado y llamó a los tres a su oficina para reprenderlos, pero como estaba ocupado los citó para el día siguiente a las 19:00 horas, relatan a Proceso Jalisco.
Al salir de la oficina del director, cuenta Anguiano, Torres Tovar les soltó: “Van a valer verga”.
Dos semanas antes del incidente hubo elecciones en el plantel para designar a los consejeros de la escuela y el Movimiento Índigo derrotó a la Corriente Estudiantil Democrática (CED), que encabeza Torres Tovar. Fue la primera vez –desde la fundación de la preparatoria– que la CED perdió las elecciones estudiantiles, lo que enfureció al presidente de la sociedad de alumnos.
Según Mendoza, lo que pudo provocar la ira de Torres Tovar es que, al ser derrotada su planilla, ya no tendrá representación ante la Comisión de Hacienda, que controla el recurso que destina la UdeG a la preparatoria para adquisiciones y reparación de la estructura inmobiliaria, el cual asciende a poco más de 8 millones de pesos al año.
Anguiano comenta que tiene dudas sobre el destino que se le da a esos fondos, pues no hay evidencia de mejoras en la infraestructura de la preparatoria.
Una cita malograda
Ramón Alejandro Mendoza menciona que el viernes 9 acudió a la oficina del director Llerenas García acompañado por Fabián Guerrero Estrada. Ahí se encontraron al presidente de la sociedad de alumnos, pero la reunión se canceló. Al final Mendoza y Guerrero decidieron retirarse del plantel.
Junto con otros dos estudiantes acompañaron a una amiga a su casa y luego se dirigieron a una reunión. Los dos compañeros se adelantaron y Mendoza y Guerrero caminaron por Calzada Independencia.
Alrededor de las 20:00 horas, dos sujetos que iban en una motocicleta Pulsar blanca les dijeron que se detuvieran. Torres Tovar iba en un Toyota Corolla tinto, y ordenó a los dos tipos que treparan a los estudiantes al vehículo. Mendoza alcanzó a identificar al presidente de la sociedad antes de perder el conocimiento. Despertó poco después en la sala de emergencias de la Cruz Verde.
Guerrero detalla que él y Mendoza fueron trasladados a un campo de futbol donde siete sujetos continuaron agrediéndolos. Les llovieron patadas, puñetazos y golpes con un palo hasta que quedaron inconscientes. Cuando Guerrero recobró la conciencia, tomó su celular y llamó a un amigo para que fuera por él y por Mendoza, quien seguía inconsciente.
Poco después, llegó una ambulancia de la Unidad Médica de la Cruz Verde Mario Rivas Souza, que se encuentra aproximadamente a un kilómetro de distancia. Al otro día en los medios electrónicos circularon imágenes de Mendoza con fuertes hematomas en pómulos, mejillas y labios. A Guerrero le fracturaron la nariz, aunque dice que no requiere cirugía.
Según el parte médico, Mendoza ingresó a las 22:00 horas y al parecer fue agredido por un “agente contundente”. El martes 13 las autoridades de la prepa 14 se reunieron con el estudiante y su madre, Bertha Anguiano, por instrucciones del rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo Padilla, para ofrecerles apoyo.
De esa reunión se desprende un acta circunstanciada de hechos en la que el joven señala que su agresor fue el presidente de la sociedad de alumnos y varios jóvenes que viven en las inmediaciones del sitio donde lo golpearon. También afirma que Karla, una de sus compañeras, tomó las placas del Toyota Corolla tinto: JKB-2655.
En el mismo documento, la señora Anguiano asienta que cuando llegó a la Cruz Verde únicamente identificó a su hijo por un reloj que traía puesto, pues estaba “irreconocible” a causa de los golpes.
Guerrero señala que en abril pasado comenzaron las amenazas. Durante un torneo de futbol que organizó la planilla roja, Torres Tovar le pisó el rostro de manera intencional: “Estábamos en el suelo él y yo, y me pisó la cara”, resalta.
El jueves 8 Torres Tovar volvió a amenazarlo, durante el incidente con las estudiantes que encerró en los baños.
El martes 13, un centenar de padres de familia y estudiantes organizaron una protesta en el plantel para exigirle cuentas al director. Exhibieron pancartas que decían “Queremos paz” y “Fuera lacras y delincuentes de la prepa 14”. Se introdujeron hasta la oficina de Llerenas García y lo encararon.
“¿Cuál es la seguridad que tenemos para nuestros hijos? Yo estoy aquí porque tengo una hija y porque quiero que se acabe todo eso”, fustigó Lilia Cázares, madre de una estudiante.
Complicidades
A decir de los preparatorianos, Llerenas García apoya de manera incondicional a la planilla roja y en algunos casos ha chantajeado a los estudiantes por su filiación política, expone Fabián Guerrero.
Y aunque es un hombre de perfil bajo y poco proclive a los escándalos, Llerenas García protagonizó uno, cuando fue secretario general de la preparatoria regional del municipio de Chapala.
“Lo congelaron un rato” por denunciar a su director, Francisco Sandoval Benítez, de desvío de recursos, dice Guerrero. Retomó la función pública cuando Alfonso Partida Caballero renunció a la dirección de la preparatoria 14 para ocupar un lugar en el Consejo de la Judicatura del Estado.
El miércoles 14, el rector de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, hizo una condena pública de la golpiza a los dos estudiantes, aunque minimizó el incidente pues, dijo, sucedió en el exterior del plantel, “a ocho o 10 cuadras. Un segundo elemento es que nos dimos a la tarea de identificar a testigos y hay dos que estaban muy cerca de lo que ocurrió y el director ya habló con ellos”.
Por su parte, el presidente de la FEU, Alberto Galarza Villaseñor, El Rojo, señala que su organización determinó eliminar la representación estudiantil de esa preparatoria, y retirar a los agresores de Mendoza y Guerrero sus derechos políticos al interior de la UdeG, así como expulsarlos de la institución.
–¿Qué privilegios les ofrece la presidencia de una preparatoria para que se la disputen de esa manera? –se le pregunta a Galarza Villaseñor.
–No hay prebendas. El ser el presidente de tu comunidad representa mucho, empezar a hacer tus pininos en una cuestión de representación política.
Galarza resalta que la FEU es una de las principales formadoras de cuadros políticos en el ámbito nacional. De ahí surgió el gobernador del estado, Aristóteles Sandoval Díaz, y el exaspirante a la alcaldía de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí, así como algunos regidores y funcionarios priistas de primer nivel.
Según el dirigente estudiantil, los brotes de violencia que se han presentado en algunos planteles obedecen más a sus entornos sociales, caracterizados por la presencia de índices delictivos.
El Rojo admite que la organización que representa carece de credibilidad en un sector de estudiantes y académicos de la propia universidad, pues la consideran el brazo político del exrector Raúl Padilla López. Sin embargo, asegura que eso es porque no conocen a detalle sus procesos internos, pues hay un pluralismo muy intenso al seno de la institución.
Durante el periodo de su antecesor, Marco Núñez Becerra, la FEU instituyó la presea Corazón de León, que ha otorgado a personajes de talla nacional e internacional por su activismo a favor de los derechos humanos, la educación y la libertad de expresión: el primero en recibirla fue Javier Sicilia. Galarza ha continuado con esa labor. Él condecoró al padre Alejandro Solalinde; a la periodista Carmen Aristegui; al rector de la UNAM, José Narro; al expresidente de Uruguay José
Mujica, y recientemente al escritor Fernando del Paso.
Galarza insiste que la violencia no compagina con los principios de la organización. El momento más oscuro para la FEU, agrega, fue cuando tuvo un solo candidato: Carlos Corona, quien años después se convirtió en secretario general del Congreso del Estado en la 58 Legislatura con un saldo desastroso, pues se le atribuye el desfalco de más de 30 millones de pesos por la contratación del despacho Sistemas Administrativos Empresariales para la supuesta recuperación de impuestos.
Al cierre de edición, la Fiscalía General del Estado, que encabeza Eduardo Almaguer, desconocía el paradero de Torres Tovar y sus cómplices. l








