Con tal de estudiar, casi un centenar de jóvenes de la colonia Jardines de San Sebastián y otras de reciente creación asisten diariamente al único centro educativo de la zona: la telesecundaria Manuel Sandoval Vallarta. Este centro educativo tiene toda clase de carencias y es muy peligroso para alumnos y profesores, pero ni las autoridades del municipio ni las del estado han escuchado los llamados de la gente para construir o siquiera mejorar las instalaciones.
Desde hace más de una década, padres de familia de Tlajomulco de Zúñiga le han solicitado al ayuntamiento y a la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ) una secundaria digna para sus hijos, pero las autoridades no les han hecho caso.
Hay una telesecundaria en la colonia Jardines de San Sebastián, pero en tan malas condiciones que una madre de familia reta al titular de la SEJ, Francisco Ayón, a permanecer ahí de las 14:00 a las 20:00 horas para “que sepa lo que sienten y sufren nuestros hijos por el calor o el frío, y que se dé cuenta de lo que hay a los alrededores”.
Se refiere al canal de aguas negras que está a un lado, de donde salen ratas y rateros. Y las paredes de lámina no resguardan a los casi 100 estudiantes del calor ni del frío –según la época del año– ni del acoso de los narcomenudistas locales. Para colmo, tiene problemas de bullying.
Ese centro educativo, que en el turno vespertino se llama Manuel Sandoval Vallarta, tiene 16 años en el cruce de las calles Calandria y Torcaza, en la unidad Paseo de Las Aves. Es el único al que pueden asistir diariamente los jóvenes de las colonias aledañas de reciente creación, como La Roca, Villas Terranova y Real.
En una visita al lugar, la reportera observó que el techo de lámina de las tres aulas (una por grado) está revestido por dentro con plafón, que está deteriorado por la humedad.
Los alumnos comentan que en primavera y verano el calor es insoportable pese a que hay tres ventiladores en cada aula, y peor cuando alguno se descompone o es robado por los delincuentes de la colonia. Los jóvenes admiten que de tanto calor les da sueño y lo único que quieren es acercarse al ventilador o beber agua.
En época de lluvias, añaden, las goteras inundan los salones y tienen que sacar el agua como puedan para proseguir la clase. Una madre de familia recuerda: “Hace tres días (5 de octubre) se vino un tormentón. Se levantaron las láminas del techo, nos dio miedo que se fueran a caer las láminas y el plafón; los profesores pidieron a los alumnos que mejor se salieran”.
Y en invierno “es como si estuviéramos en un refrigerador”, señalan.
Los muros del cuarto correspondiente a la dirección están grafiteados, pero las madres de familia se quejan de que ese espacio lo acapara la profesora María Guadalupe, directora del turno matutino –cuando la escuela se llama Josefa Ortiz de Domínguez y forma parte del programa Escuelas de Calidad.
Una de las denunciantes indica que desde finales de septiembre pasado los alumnos del turno vespertino no han rendido honores a la bandera porque la directora del matutino cambió las combinaciones de las chapas y no pueden sacar el lábaro patrio.
Además, la profesora no permite el uso de una cuarta aula, construida de ladrillo, que está a un lado de la dirección. A un costado de ese salón, unas butacas inservibles se apilan casi hasta la altura del techo.
La telesecundaria tiene tres sanitarios, con seis retretes. El de los maestros es de láminas y techado con tejas de asbesto.
Hay una cancha de basquetbol. Del poste de una de las canastas cuelga un alambre de púas, el cual sostiene el alambrado que impide a los menores el acceso al pozo de agua potable. Sin embargo, el alambre de púas poncha los balones cuando los jóvenes juegan y los padres de familia tienen que comprar más. Además, se sabe que bajo la cancha está la cisterna, por lo que el piso es inestable.
Como la telesecundaria no tiene personal de intendencia, las integrantes de la mesa directiva de la tarde se turnan para hacer la limpieza, mientras que padres de familia del turno matutino dan mantenimiento a las áreas verdes y repintan constantemente las bardas grafiteadas.
Indiferencia oficial
Los padres de familia mostraron el oficio D.A.I.E. 1851/15 enviado por la Dirección de Atención a la Infraestructura Escolar de la SEJ al director encargado de la Telesecundaria, José Alberto López Gutiérrez.
En ese documento, fechado el 17 de julio de este año, la titular de dicha dirección, Verónica Bravo Hernández, informa que en “atención a la necesidad de construcción de aulas didácticas para la telesecundaria Manuel Sandoval Vallarta con clave de trabajo 14DTV0668B, ubicada en la localidad de San Sebastián el Grande, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, le informó que el requerimiento se encuentra considerado dentro de la estrategia general de sustitución de espacios provisionales en espera de contar con la suficiencia presupuestal para su atención”.
A decir de uno de los entrevistados, “se han metido varios oficios desde hace años, pero no nos hacen caso y no han arreglado nada; la escuela sigue igual o peor”.
Personal del ayuntamiento visitó el plantel: “Vinieron y checaron la secundaria; nos dijeron que iban a hacer lo posible por ayudar, pero no hemos visto nada claro, todo sigue igual”.
Y aunque son muchas las carencias, enfatizan que urge construir una barda perimetral para que las ratas del canal de aguas negras no invadan la escuela, y también para evitar que los narcomenudistas ofrezcan droga a los alumnos.
Una señora relata que vio cuando un estudiante de tercer grado se acercó al alambrado con uno de los narcomenudistas, “que trató de sonsacarlo”. Con las mejoras a la escuela, dice, “queremos evitar que caigan en la tentación de las drogas; una manzana podrida echa a perder a las demás”.
Añade que esa vez llamó a la Policía Municipal, pero “nunca se aparecieron. Los llamamos en dos ocasiones y nos dijeron que ya habían mandado dos patrullas; no llegaron y los vándalos que venden droga, que son entre tres y cinco muchachos, siguieron paseándose afuera del alambrado, por el lado del canal”.
Los padres señalan que la barda también evitaría que los ladrones se llevaran los DVD, ventiladores y material educativo. “Pusimos rejillas alrededor de las paredes de lámina, pero no sirvió de nada”, lamentan.
Recientemente se aplicó una encuesta para saber cuántos alumnos padecían bullying y habían consumido droga. El resultado fue que los del primer grado padecen agresiones de mayores. “Incluso dieron nombres y propusieron diferir los horarios de receso para evitar el bullying”, dice una de las denunciantes. Algunos muchachos de tercero confesaron haber consumido drogas.
En la zona de la telesecundaria no hay alumbrado público, por lo que de noche es más peligrosa, en especial para los menores que vuelven a sus casas por la vereda que está a un lado del canal. l








