Un proyecto plagado de irregularidades

Los colonos del Corredor López Mateos Tlajomulco ya pusieron a trabajar al alcalde Alberto Uribe Camacho, de Movimiento Ciudadano, para que investigue los intríngulis del megadesarrollo urbano Santa Anita Hills que pretende realizar la Inmobiliaria Rincón del Palomar cerca del área protegida del Bosque de la Primavera. Ese antiguo proyecto exhibe las complicidades de las autoridades de los tres niveles, dicen los vecinos, así como los documentos que lo comprueban.

La Asociación de Colonos del Corredor López Mateos Tlajomulco lanzó la voz de alerta: la Inmobiliaria Rincón del Palomar intenta talar alrededor de 15 mil árboles, en su mayoría encinos, a tan sólo 2.5 kilómetros del área natural protegida del Bosque de La Primavera para construir el fraccionamiento Rinconada del Palomar, Santa Anita Hills o Bosque Alto, nombres con los que se conoce al polémico proyecto de desarrollo urbano.

Los vecinos muestran documentos según los cuales la compañía, administrada por Luis Enrique Calderón Rodríguez, no cuenta con los trámites municipales, estatales y federales para llevar adelante la obra en una superficie de 59.8 hectáreas, donde pretenden invertir 152 millones de pesos.

En 1999, Calderón Rodríguez tramitó ante el municipio el permiso para el desarrollo habitacional de baja densidad denominado Rinconada del Palomar en un predio de 60.43 hectáreas, aunque ahora las obras se proyectan en una extensión ligeramente menor.

Sin cumplir con la entrega de estudios y dictámenes de impacto ambiental como estipula el Código Urbano para el estado de Jalisco, el ayuntamiento de Tlajomulco de Zúñiga otorgó a la inmobiliaria una licencia de urbanización el 26 de enero de 2000 (oficio 70/2000).

Y aunque el Reglamento de Construcción del municipio estipula en el título II de las licencias y permisos de Construcción, artículo 17, que “toda licencia tendrá una vigencia de dos años”, la inmobiliaria solicitó la suspensión, la que obtuvo en el año 2000 (oficio DPDU-063-A/2004 del 6 de febrero de 2004), por lo que el documento estuvo vigente durante cuatro años.

En diciembre de 2009 se reactivó, cuando Jorge Munguía Castellanos, director general de Desarrollo Urbano y Servicios Públicos del ayuntamiento, informó por escrito a la inmobiliaria (folio 02872/2009) que “no existe inconveniente por parte de esta dependencia para dejar sin efecto la suspensión de licencia otorgada” y le dio luz verde para reiniciar las obras de urbanización autorizadas “a partir de la fecha en que ingresó su solicitud, es decir, el 13 de noviembre de 2009”.

Dentro del expediente que las autoridades entregaron a la Asociación de Colonos del Corredor López Mateos Tlajomulco, quienes solicitaron la información mediante la Ley de Transparencia, no se encuentra una nueva licencia de urbanización. Y, si se toma en cuenta que la anterior se reactivó a partir de 2009, su vigencia caducó en 2011.

Sin embargo, el director general de Ordenamiento Territorial, Jorge García Juárez, en el oficio DGOT/DPU-000962/2015, con fecha del 7 de septiembre de 2015, asevera que el fraccionamiento Santa Anita Hills tiene licencia de urbanización vigente desde 2000.

En otro oficio, el DGOT/DCUS 082/2014, fechado el 10 de abril de 2014 y dirigido a Calderón Rodríguez, García Juárez le informa “que el Plan Parcial de Urbanización Rinconada del Palomar, hoy Santa Anita Hills, no es vigente a la fecha en sus determinaciones de uso de suelo, ya que ha sido sustituido por los planes de Desarrollo Urbano de Centro de Población Distrito 2 Los Gavilanes con fechas 6 de diciembre de 2001 y 17 de marzo de 2006, respectivamente, así como por el Programa Municipal de Desarrollo Urbano de fecha 16 de agosto de 2010 y del Plan Parcial de Desarrollo Urbano de Distrito 3 El Palomar, de fecha 3 de abril de 2012.

Pese a ello, García Juárez considera que el proyecto definitivo de Urbanización Rinconada del Palomar es vigente a la fecha basado en el artículo noveno transitorio del Código Urbano, según el cual “los proyectos de urbanización, los fraccionamientos, condominios y proyectos de construcción que a la fecha de entrar en vigor este decreto (27 de septiembre de 2008) se encuentren en cualquier fase de autorización o ejecución, seguirán desarrollándose, observando las normas contenidas en las leyes vigentes al momento de iniciar su procedimiento de autorización o ejecución”.

Los condicionamientos

El arquitecto consultor Jesús García Rojas, director del despacho Garoa y Asociados, señala que la argumentación “es debatible y cuestionable jurídicamente porque aún no comienza el proyecto. Es inaceptable, aparte de la cuestión ambiental y ecológica, que se aprueben tan altas densidades; es una situación parecida a la del área donde se construyó la Villa Panamericana”.

De acuerdo con el plan parcial de Desarrollo Urbano El Palomar, el proyecto de Santa Anita Hills recae “sobre un área de reserva urbana a corto plazo para la urbanización habitación densidad baja H2H”.

Otro documento que llama la atención de los vecinos es la autorización condicionada de Impacto Ambiental del 14 de octubre de 2009 por el entonces director del Departamento de Ecología de Tlajomulco, Fernando López Quintero, a Inmobiliaria Rincón del Palomar. Ese documento, dicen, era necesario para tramitar la licencia de urbanización, pero se emitió una década después.

En el escrito, que no tiene número de oficio, se menciona que una vez evaluado el Informe Preventivo de Impacto Ambiental y realizadas las verificaciones, se emite la autorización condicionada a que el proyecto Rinconada del Palomar se lleve a cabo en los predios rústicos del área común del ejido de San Agustín, en la localidad de Santa Isabel, y cumpla con 25 puntos.

En algunos documentos se habla de que la superficie a urbanizar será de 60.43 hectáreas, aunque en otros la extensión varía ligeramente.

En 2009, según el proyecto, la construcción abarcaría 26 hectáreas –en ellas habría 709 lotes y el fraccionamiento sería unifamiliar y plurifamiliar horizontal de densidad baja–, seis hectáreas se le cederían al municipio, 1.5 serían para la casa club, 6.62 para vialidades y 20 para las áreas de conservación y la institucional.

Con respecto a las 25 condicionantes, el documento apunta: la autorización es “personal, inalienable e intransferible”. Y añade que antes de iniciar las obras, la empresa deberá entregar a la Secretaría de Ecología un reglamento interno de construcción en el cual se incluyan, entre otros aspectos, la superficie máxima de construcción, porcentaje de áreas verdes arboladas a conservar de acuerdo al tamaño del predio. Según el plan maestro, 40% de la superficie será arbolada.

También estipula que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) debe autorizar la perforación de un pozo profundo para el suministro del líquido en el fraccionamiento, así como la instalación de una planta de tratamiento de aguas residuales.

El punto 22 de la autorización condicionada asienta que si se modifica el proyecto, deberá presentarse el trámite de nueva cuenta ante la Dirección de Ecología para su evaluación y aprobación. En los documentos entregados a la Asociación de Colonos del Corredor López Mateos Tlajomulco no viene ninguno que aluda a este punto.

El desarrollo de Inmobiliaria Rincón del Palomar también carece del permiso federal para el cambio de uso de suelo. En el oficio SGPARN.014.02.01.01.429/14 emitido el 13 de marzo de 2014 por la delegación federal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en el estado de Jalisco, a Inmobiliaria Rincón del Palomar se le negó la autorización para el trámite unificado de cambio de uso de suelo forestal, modalidad A, de una superficie de 20.38 hectáreas de bosque de encino para el proyecto Santa Anita Hills.

El desarrollador le dijo a la Semarnat que las 20.38 hectáreas para las que solicita el cambio de uso de suelo equivalen sólo a 50.36% de la superficie forestal del proyecto.

Eso contradice lo que la inmobiliaria expone en su plan maestro de desarrollo, en el cual menciona que de las casi 60 hectáreas a urbanizar, 67% de su superficie es un bosque de encinos. Una vez iniciado el desarrollo, se requiere urbanizar una superficie de 41.08 hectáreas, lo que implica la destrucción de 21.28 hectáreas de la zona arbolada y la afectación de otras 19.37 de pastizal inducido.

El proyecto sólo contempla la conservación de 11.34 hectáreas de áreas verdes nativas cubiertas con encinos. Los desarrolladores proponen que alrededor de 0.8 hectáreas que carecen de vegetación sean restauradas y reforestadas y 1.02 más serían destinadas a parques.

En su estudio de impacto ambiental, la constructora expone también que “las actividades del proyecto sólo generarán 60 impactos negativos al ambiente, de los cuales 45 son imperceptibles, 13 son poco perceptibles y dos moderadamente perceptibles; no se detectaron impactos significativos”.

Otra de las condicionantes es la relativa a la “estructura vial que permita la operatividad del proyecto urbano y además que integre a las actuales vialidades de la zona metropolitana”. Sin embargo, según la información proporcionada a los vecinos el pasado 11 de septiembre por la Dirección General de Infraestructura Vial de la Secretaría de Movilidad, el trámite apenas está en “proceso de dictaminación”.

Semanas después, el vienes 16, la Inmobiliaria Rincón del Palomar envío un comunicado en el cual asevera que tiene todos los permisos para la urbanización del predio, incluido el de Semarnat, así como la autorización para abrir el camino de acceso denominado San José del Tajo Trailer Park.

El terreno de la inmobiliaria, que formó parte del ejido San Agustín, se localiza al norte de Tlajomulco, a 700 metros de Avenida López Mateos; colinda con los fraccionamientos El Palomar, Los Gavilanes, Santa Isabel, San José del Tajo y el club de Golf Santa Anita.

El predio fue adquirido por Luis Enrique Calderón Rodríguez el 15 de marzo de 2001, según la escritura pública 44773 emitida por el notario público 49, Alejandro Organista Zavala. Al inmueble se le dio un valor de 4 millones 788 mil 263 pesos.

Para el 22 de enero de 2013, Luis Enrique solicitó al director del Registro Público de la Propiedad dividir el predio en tres fracciones.

Él y su hermano Jairzinho Calderón Rodríguez ya conocían a Organista Zavala desde 1999. El 29 de junio de ese año, ambos acudieron a la Notaría Pública 49 junto con Zenaida Hernández, Javier Márquez del Muro, Jesús Espinoza Alatorre, Guillermo Moya Ortiz, Eliseo Moya Barboza para constituir una sociedad mercantil. Los tres últimos quedaron como presidente, secretario y tesorero del comisariado ejidal de San Agustín (escritura 42,145).

La sociedad, cuya vigencia es de 99 años, se denominó Inmobiliaria Rincón del Palomar y uno de sus objetivos es “desarrollar toda actividad relacionada con la ingeniería, arquitectura y obras de construcción en general, concursando y contratando obras en los sectores público y privado”. Como accionistas mayoritarios quedaron los hermanos Calderón Rodríguez.

Antecedentes y contradicciones

El 7 de octubre de 1999, la Dirección de Obras Públicas de Tlajomulco, entonces a cargo de Martín Espinosa Paredes, mediante el oficio sin número, expediente 097-022 A/U-99-VI, aprobó el dictamen técnico “simultáneo de usos y destinos y trazo, uso y destinos específicos” para el desarrollo habitacional de baja densidad de una superficie de 40.3 hectáreas –no de 60.43, como se mencionó al principio, ni 59.8 como actualmente se informa– y advirtió a la inmobiliaria que la emisión del dictamen no implicaba la autorización para efectuar obras.

Otra observación que hizo Obras Públicas en ese dictamen técnico es que la zona donde se ubica el predio “se encuentra dentro del Plan Parcial de Desarrollo Urbano del Distrito Urbano TLAJ-2 Gavilanes”, lugar clasificado como habitacional densidad mínima, por lo que pide a Calderón Rodríguez que fundamente su solicitud de densidad H2-U (Unifamiliar Densidad Baja), mediante la elaboración del plan parcial de urbanización.

En su justificación, la inmobiliaria asevera que la densidad no atenta “contra las condiciones ecológicas, calidad de vida y vialidad”, en virtud del dictamen que la Dirección General de Ecología expidió el 14 de octubre de 1999 y el dictamen favorable de trazo, usos y destinos específicos del 7 de octubre de 1999.

Sin embargo, la inmobiliaria omitió que la aprobación de impacto ambiental estaba condicionada y que el dictamen sólo aprobaba el desarrollo en 40.3 y no en 59.8 hectáreas, lo que la autoridad no tomó en cuenta.

El 14 de diciembre de 1999 se presentó el dictamen ante la Comisión de Planeación Socioeconómica y Desarrollo Urbano de Tlajomulco (integrada por el vicepresidente municipal, Ernesto Gallegos Villagrán, y el regidor Dagoberto Calderón Leal) para aprobar el Plan Parcial de Urbanización de Rinconada del Palomar.

El 13 de enero de 2000, la misma comisión municipal aprobó por unanimidad la modificación del uso y destino del suelo en el predio de 60.43 hectáreas. Cinco días después, la Dirección de Obras Públicas le comunicó a Calderón Rodríguez que quedó aprobada la autorización de la licencia de urbanización para construir vivienda Unifamiliar Densidad Baja como para Plurifamiliar Densidad Baja (oficio 066/2000). Esto contrasta con la solicitud que hizo la inmobiliaria de que sólo levantaría vivienda H2-U.

Una de las condicionantes que impuso el municipio en 1999 para autorizar el permiso de impacto ambiental era que la Conagua aprobara perforar un pozo profundo para el suministro del líquido del fraccionamiento. En lugar de cumplir con ese requisito, la inmobiliaria optó por pedir a la dependencia que autorizara la transmisión total y definitiva de los derechos del título de concesión número 08JAL115260/12APGR99 a nombre de Pablo Robles Sánchez, quien la obtuvo el 25 de noviembre de 1999 para uso agrícola.

El 26 de noviembre de 2010, según el expediente JAL O-1308-19-05-10, la Conagua, por medio del director administrativo del Agua, Óscar Miguel Herrera Camacho, autorizó la cesión de derechos y la “relocalización de volumen con cambio de uso y prórroga”.

El título de concesión, con una vigencia de 10 años contados a partir del 25 de noviembre de 2009, permitirá que la inmobiliaria haga uso de un volumen de 23 mil 300 metros cúbicos de agua al año para “servicios por medio de un pozo profundo, proyecto correspondiente al predio Ejido San Agustín Fracción Santa Anita”.

Un dato más: la inmobiliaria le informó a la autoridad municipal que poseía 60.4 hectáreas. Sin embargo, en un certificado de no gravamen fechado el 21 de febrero de 2012, Beatriz Murillo Miramontes, encargada de certificaciones y gravámenes del Registro Público de la Propiedad, reportó que el inmueble –registrado el 27 de marzo de 2001 en el libro 13911, sección 1, oficina 2, documento 3, orden 643749– formaba parte del ejido localizado al norte del municipio de Tlajomulco cuya superficie era de 59.85 hectáreas.

Los nuevos socios

El 10 de junio de 2013, la constructora GVA –cuyo socio mayoritario es Jaime Gómez Vázquez Aldana– se unió al proyecto de la Inmobiliaria Rincón del Palomar y propuso renombrarlo como Santa Anita Hills.

En un documento técnico unificado de GVA se integra la Manifestación de Impacto Ambiental hecha por la propia constructora, así como el estudio técnico justificativo del cambio de uso de suelo de terrenos forestales.

En el caso de Santa Anita Hills, detalla el escrito, se trata de un desarrollo inmobiliario “que consiste en la urbanización de 410 mil 808 metros cuadrados” de un predio de 59.8 hectáreas, el cual se conecta con el Bosque de la Primavera, ubicado a 2.5 kilómetros de distancia.

Y añade que el nuevo plan maestro del desarrollo contempla la siguiente distribución, en metros cuadrados: área verde nativa, 113 mil 439; comercio, 675; área verde de ornato, 10 mil 187; área de cesión, 59 mil 145; zona habitacional de baja densidad, 149 mil 801; casa club, 19 mil 229; equipamiento techado 286; vialidad, 56 mil 128, y bermas (áreas destinadas a infraestructura), mil 915.

Asimismo, el documento técnico calcula que en Santa Anita Hills habitarán alrededor de 4 mil 650 personas que consumirán cada uno 205 litros de agua al día en promedio.

Las obras durarán 22 meses y se realizarán en dos etapas, “de tal manera que el cambio de uso de suelo de terrenos forestales también se realizará de forma paulatina, permitiendo así el desplazamiento gradual de la fauna hacia el interior del Bosque de la Primavera”.

La instrucción de Uribe

Ante la oposición de los vecinos del corredor López Mateos a la construcción del desarrollo Santa Anita Hills, el presidente municipal de Tlajomulco, Alberto Uribe Camacho, de Movimiento Ciudadano, urgió a seis dependencias para que realicen una auditoría jurídica y ecológica del proyecto de 1999 a la fecha.

Según el ayuntamiento, la superficie donde se pretende ejecutar el desarrollo de 526 viviendas es de 41.8 hectáreas –no 59.8 como informa el último plan maestro–, en las cuales habrá alrededor de 5 mil árboles.

Uribe Camacho dio el plazo de una semana a la Secretaría General, Obras Públicas, Inspección y Reglamentos, Ordenamiento Territorial, Dirección Jurídica y la Dirección de Medio Ambiente y Ecología para pronunciarse sobre la viabilidad del proyecto.

Personal del ayuntamiento informó de manera extraoficial a este semanario que Carlos Bernal Mora renunció a la Dirección de Medio Ambiente y Ecología tres meses antes de que concluyera la administración encabezada por Ismael del Toro, luego de que un superior lo presionó para que autorizara la tala del bosque con el fin de dar paso al desarrollo urbano.

Proceso Jalisco solicitó al área de Comunicación Social una entrevista con la titular de Ecología, Paulina Cervantes. Sin embargo,  personal de la dependencia refirió que tiene una licencia de maternidad.   l