Colaborador con el entonces diputado de Democracia Social, Jaime Guerrero, en la elaboración de la Ley de Fomento Cultural del Distrito Federal, que dio origen a la Secretaría de Cultura del gobierno de la ciudad, Jesús Ricardo Fuentes señala que la propuesta de Enrique Peña Nieto para crear una instancia similar está “fuera de todo orden y lógica”.
Expone que dentro de la misma iniciativa de decreto, entregada en septiembre por Peña Nieto a la Cámara de Diputados, se mencionan dos instancias sustentadas en una ley: el Instituto Nacional de Derechos de Autor –creado a partir de la Ley Federal de Derecho de Autor–, y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) –basado en la Ley Federal de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas–, diferente a la de los derechos culturales.
Son mecanismos que deben seguir un proceso, indica:
“Primero se hace la ley que establece el orden a partir de la experiencia administrativa: que le corresponde a cada cosa para ver qué se debe hacer, las facultades, las atribuciones, las necesidades. En un orden de administración pública vemos qué se necesita y cuál es el marco de ley. Se genera un ordenamiento y luego se ve cuáles son los instrumentos, o sea la instancia administrativa que surge a partir de este ordenamiento. Son los principios del derecho positivo.”
Trae a cuento un caso muy debatido en su momento, en el cual no se siguió el orden y se instauró primero la instancia y luego la ley, el de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), creada en 1992 “en un fast track”. Recuerda a los actuales senadores Alejandro Encinas y María de los Ángeles Iruegas, que entonces eran diputados y discutieron por qué se creaba una secretaría si no había una ley, cuáles iban a ser sus atribuciones.
Pero explica que entonces había un programa gubernamental “fuerte, poderoso”, impulsado por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, el Programa Nacional de Solidaridad, que operó como la acción gubernamental del sexenio, “la aplanadora” para legar a los rincones más lejanos del país caminos, agua, alimentación, todo el “asistencialismo” para entregar recursos.
Por eso sí se necesitaba una instancia que operara aquel programa que se ha ido transformando, primero en Oportunidades, luego en Prospera.
“La secretaría se hace a partir de una iniciativa presentada por Salinas el 16 de abril de 1992. Se aprueba en Diputados, se va al Senado, se le cambia un punto y coma, ¡un punto y coma!, se regresa a Diputados, se vota y se publica en el Diario Oficial de la Federación el 25 de mayo, o sea 33 días después para tener una secretaría y operar el Pronasol. Eso es fast track.”
Ahora, advierte el actual director académico del Centro Cultural Ollin Yoliztli y maestro en pedagogía, está pasando lo mismo que con Sedesol, pues no hay una ley que sustente la creación de la Secretaría de Cultura propuesta por el gobierno federal.
Más aún, el exasesor legislativo encuentra errores en la iniciativa desde el primer párrafo. Algunos, dice, parecen nimiedades pero son importantes como las fechas de creación de los institutos nacionales de Antropología e Historia (INAH) y de Bellas Artes (INBA) que fueron alteradas.
Se habla de otros institutos como el Mexicano de Cinematografía (Imcine) sin informar su ley de creación; cuando si se menciona la Ley de Cinematografía, se alude indistintamente al Centro de Capacitación Cinematográfica y los Estudios Churubusco, si bien estos tres organismos, aunque referidos a la cinematografía, son de carácter jurídico distinto y no se aclara cómo se incorporarán a la secretaría.
Hay un transitorio, el noveno, que parece solucionar las omisiones:
“Las atribuciones y referencias que se hagan a la Secretaría de Educación Pública o al Secretario de Educación Pública que en virtud del presente Decreto no fueron modificadas, y cuyas disposiciones prevén atribuciones y competencias en las materias de cultura y arte que son reguladas en este Decreto se entenderán referidas a la Secretaría de Cultura o Secretario de Cultura.”
Es, en opinión de Fuentes, una especie de “y todo lo que se me olvidó”, pero lamenta:
“En derecho, en un ámbito legislativo en donde lo que queremos es dejar las cosas muy claras, no podemos permitirnos esto.”
Aclara también que la iniciativa de Ley General para el Acceso, Fomento y Disfrute de la Cultura, presentada en septiembre de 2014 por la senadora Blanca Alcalá Ruiz, presidenta de la Comisión de Cultura del Senado, no podría sustentar la creación de una Secretaría de Cultura.
Cabe recordar que a punto de terminar el pasado periodo legislativo y sus funciones como diputada panista, Margarita Saldaña, ahora expresidenta de la Comisión de Cultura en la Cámara de Diputados, presentó también una propuesta de Ley General de Cultura, en la cual sí se habla de la creación de una Secretaría de Cultura.
La nueva Comisión quedó en manos del también panista Santiago Taboada (ahora cuestionado por sus vínculos con otros integrantes del PAN, como los diputados que estuvieron presos en Brasil por agredir a una mujer y a su esposo, y con Mariana Gómez del Campo, sobrina de Margarita Zavala), quien ha expresado su respaldo al proyecto de Peña Nieto.
El debate en torno a esta propuesta continúa y el próximo sábado 24 de octubre, a partir de las 10:00 horas, el Grupo de Reflexión de Cultura y Economía y la Casa Rafael Galván, ambos de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, realizarán el Maratón Informativo para Entender la Secretaría de Cultura, con diferentes expertos en administración pública. l








