Notas discordantes en la OFJ

Tres de los músicos despedidos de la Orquesta Filarmónica de Jalisco insisten en su reinstalación. Reiteran que el director del ensamble, el italo–canadiense Marco Parisotto, y otros integrantes del patronato de la centenaria institución no tienen nada que hacer ahí, pues sólo están dañándola. Entrevistados por Proceso Jalisco, dos de ellos documentan las tropelías de Parissoto y de paso deslizan que él gana más que el propio gobernador del estado.

Cuatro meses después de que el director de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), Marco Parisotto, inició una purga de los músicos más antiguos del ensamble para reemplazarlos por jóvenes extranjeros, sólo tres de la docena de afectados mantienen firme su demanda de reinstalación.

Dos de ellos: el violinista fila Sergio Rodríguez Barrón y el violonchelista Orlando Idrovo –la trompetista coprincipal Araceli Villalvazo Robles no llegó a la entrevista– relatan al reportero que al principio su abogado, Alejandro Ancira, intentó persuadirlos de que era mejor llegar a un acuerdo con la Secretaría de Cultura (SCJ) para que recibieran una “indemnización decorosa”; incluso les advirtió que el proceso de demanda laboral sería largo e indefinido.

Según Rodríguez Barrón, el abogado les vendió esa idea, pues sólo deseaba cobrar un porcentaje de las indemnizaciones. El litigante interpuso un amparo por cada uno de los afectados para evitar los despidos, pero fueron rechazados por las autoridades laborales. Ancira decidió entonces llevar a los músicos ante la Junta de Conciliación y Arbitraje para iniciar un arreglo económico.

Entre los que sí aceptaron una indemnización están los violistas Pedro Barboza y Alberto de Loza, y la concertino Jolanta Michalewicz; sin embargo, Rodríguez Barrón, Idrovo y Villalbazo Robles la rechazaron y le pidieron a Ancira continuar con la demanda de reinstalación. Al litigante no le agradó la petición y dejó de contestarles el teléfono, comenta el violinista fila.

Según Idrovo, Ancira cobró los amparos de sus otros clientes aunque no resolvió su problema jurídico, pues los amparos estaban mal fundamentados. Rodríguez Barrón relata que el sindicato de trabajadores de la OFJ, en lugar de respaldar la demanda de los agraviados por el director italo-canadiense, les pidió que llegaran a una conciliación.

Por fortuna, dice, él y sus compañeros todos prefirieron buscar otro defensor y acudieron con el abogado César Solís Jáuregui, quien tomó sus casos y hoy está a la espera de que se realice la primera audiencia, programada para enero próximo, donde insistirán en su reinstalación.

Rodríguez Barrón lamenta que a varios de los músicos despedidos por Parisotto sólo les faltaban dos o tres años para obtener su pensión completa en el Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco.

Al cierre de edición, la OFJ aún tenía en su sitio web –ofj.com.mx– la convocatoria expedida en septiembre para contratar al menos a 20 músicos, entre ellos un concertino asociado asistente II, un violín fila, un violonchelo principal y principal asociado, así como un contrabajo fila.

Cada formato tiene una leyenda en la parte superior que dice: “La Orquesta Filarmónica de Jalisco es una de las organizaciones líderes en el ramo musical en México y celebra 100 años de historia este 2015. Su sede principal es el histórico Teatro Degollado en la bella ciudad de Guadalajara. Desde el año 2014, el maestro Marco Parisotto es su director titular”.

Según la convocatoria, los contratos serán anuales y los músicos deberán cubrir las temporadas de enero-marzo, abril-julio y agosto–diciembre con sueldos que varían según el instrumento que ejecuten.

El violín fila, por ejemplo, tendrá un ingreso anual de 417 mil 600 pesos sin descontar los impuestos de ley obligatorios y el del concertino asociado será de 765 mil 600 pesos.

Tras su despido, siete de los músicos afectados comentaron a este semanario que para seleccionar a los nuevos integrantes de la orquesta, Parisotto se limitó a ver conciertos en Youtube, y expuso que los había separado de la agrupación porque habían bajado su nivel artístico (Proceso Jalisco 557). Sin embargo, aun cuando ellos desmintieron a Parisotto, él insistió en que eran “flojos” y dijo que lo estaban calumniando.

Idrovo insiste en la entrevista en que “el menos calificado para la OFJ es el propio Parisotto”, pues nunca antes había dirigido a una orquesta profesional.

Expone: “No le preocupa que a la gente le guste un concierto. A él le preocupa tener un nombre y fabricarse un currículum, que no tiene, porque él viene de un país (Canadá) y de una ciudad (Montreal) donde su orquesta es prácticamente amateur; no es una orquesta de tiempo completo ni institucional. Es una orquesta que sólo trabaja por temporadas”.

El acoso

En su sitio oficial, la OFJ incluye un amplio currículum de Parisotto, según el cual el italo-canadiense ha participado en numerosas orquestas: las filarmónicas de Londres y Calgary; las sinfónicas de Montreal, Milán, New Jersey, Toronto, Edmonton, Vancouver, Victoria, así como en la del Centro Nacional de Artes en Ottawa, entre otras.

Sin embargo, Idrovo dice que Parisotto no debe estar al frente de la OFJ. Y se lanza también contra el presidente del patronato del ensamble, Alejandro Elizalde Gutiérrez, cuya principal actividad, dice, es la venta de insumos médicos a través de su empresa Humana de Equipos y Materiales; el gerente Arturo Gómez Poulat, un ingeniero industrial y empresario de la construcción y diseño de interiores, así como el gerente de recursos humanos, César Tena Ramírez, un comerciante de muebles. Ninguno de ellos, insiste, debe ostentar el cargo que ocupa actualmente.

Cuando empezaron las presiones, los músicos más antiguos de la OFJ se sometieron a una evaluación psicológica realizada por un especialista de la Universidad de Guadalajara, Aldo Favio Lozano González. El propósito era determinar si habían sido víctimas de mobbing o acoso laboral.

Según el reporte derivado de ese examen, los músicos sí sufrieron maltrato, lo que les provocó trastornos del sueño, modificaciones alimenticias, ansiedad generalizada, síntomas depresivos, sentimientos de inseguridad y abandono.

Los desplazados contaron al reportero que el trombonista Arturo Navarro Esqueda tuvo una severa depresión tras ser separado de la OFJ por Parisotto en septiembre de 2014. Murió el 23 de enero pasado.

En la orquesta, “han creado un terror, un miedo, una desesperación entre los músicos; les han dañado su mentalidad creativa. La gente no tiene capacidad prácticamente para nada. Esa ha sido una estrategia de mobbing que elaboraron en una forma escalonada”, expresa Idrovo.

También habla del rumor según el cual Parisotto tiene un salario muy superior al del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz: “Ahora entiendo por qué está ganando un sueldo mucho mayor al del gobernador. Él (Parisotto) vino a hacer el trabajo duro y eso cuesta más dinero”.

El jueves 1 el diario El Informador informó que aún no concluyen las audiciones en la OFJ y Parisotto continúa evaluando a los aspirantes a ocupar las vacantes. Aun no encuentra a quienes interpreten el corno y el oboe y ha entrevistado a más de 350 músicos.

Hasta ahora sólo ha presentado formalmente como concertino asociado al venezolano Juan González, un violinista con 15 años de trayectoria que ha participado en las orquestas de Berlín y Londres.

En el periodo en el que ocurrieron los despidos, la OFJ viajó a Corea, donde abrió el Festival Internacional de Música Busan Maru, grabó un disco, y el 12 de julio último celebró sus 100 años de existencia en el Palacio Nacional de Bellas Artes. Y lo hizo con músicos invitados, en su mayoría extranjeros.

Idrovo insiste en que Parisotto simplemente quería deshacerse de los músicos de mayor antigüedad; nunca reconoció sus trayectorias. Él mismo fue ninguneado, dice, cuando quiso participar como solista en la OFJ; no lo invitaron, aunque en otros ensambles nacionales si ha participado.

Parisotto y los integrantes del patronato de la OFJ “no tienen idea de quienes somos. Tuvieron una estrategia para hacer algo que alguien les ordenó, todo lo demás es una absoluta y rotunda mentira”, reitera.

Los músicos afectados mencionan que, aun cuando sus sueldos no eran decorosos, siempre se les exigía esmero como si fueran integrantes de la Orquesta Sinfónica de Chicago.

“Yo tengo que hacer trabajos extra para mantener a mi familia. No puedo dedicarme sólo a una orquesta”, dice Idrovo. l