Zona Maco Foto

Atractivo como modelo de negocio por la influencia que podría tener en la construcción de mercados para la fotografía mexicana, Zona Maco Foto se caracterizó, en su primera edición, por una arbitraria pluralidad de expositores,  un concepto laxo de fotografía, y un público entusiasmado por adquirir obras.

Organizada por la también dueña de Zona Maco Arte Contemporáneo, Zélika García, la feria realizada del 24 al 27 de septiembre en la Ciudad de México, sorprendió negativamente por la homologación de expositores de diferentes trayectorias y tipos de negocio. En contraste con las ferias de prestigio internacional en las que sólo se admiten galerías, Zona Maco Foto incluyó entre los expositores a intermediarios carentes de un espacio galerístico como Ricardo Reyes.

En cuanto a los proyectos emergentes, se ignoró la convención de ubicarlos en zonas específicas y, galerías como las mexicanas L y Gil-Zárate, compartieron el mismo módulo que las establecidas Arte Mexicano y Luis Adelantado. Debido a la ausencia de criterios artísticos explícitos, la transparencia en el posicionamiento de las marcas galerísticas es relevante porque permite ubicar tanto la diversidad de las estéticas, como el riesgo de las compras. Al apostarle a la homologación, Zona Maco Foto develó que el negocio ferial está por encima de la construcción de confiabilidad.

En cuanto a la oferta, la feria, con 25 galerías, le apostó a un concepto demasiado expandido de fotografía. Sin diferenciar entre las prácticas que exploran las posibilidades contemporáneas de la imagen fotográfica y las creaciones conceptuales que utilizan la fotografía como medio para materializar una idea, Zona Maco Foto homologó la fotografía con el postconceptualismo. Con ejemplos tan seductores como el romántico raspado de fotografías antiguas que permiten al mexicano Gabriel de la Mora convertir los recuerdos en una pequeñísima montaña de papelitos –Galería OMR–, o los sugerentes testimonios en los que la peruana Luz María Bedoya reduce el arte a cédulas galerísticas y museísticas –Galería Argentina  Document Art–,  la feria ofertó imágenes que transitaron entre el arte fotográfico y la charlatanería.

Un ejemplo de esto último se evidenció en el stand de Ricardo Reyes con las fotografías del pintor Fabián Ugalde y el apropiacionismo –¿copia?– que hace Luis Salazar del lenguaje de la alemana Candida Höfer.

Con precios que oscilaron entre 100 y 52 mil dólares, de lo más interesante de la feria, además del espléndido stand de Patricia Conde que incluyó fotografía moderna y contemporánea de Katy Horna, Mary Ellen Mark, Cristina Kahlo, José Antonio Martínez, Cynthia Araf y Angelo Musco, entre otros, se encuentra la galería emergente Gil-Zárate.

Concentrada en la obra artística de fotoperiodistas, la novel plataforma presentó una propuesta curatorial centrada en el paisaje que incluyó sugerentes piezas de los mexicanos Fabián García Barajas (1976), Pablo Martínez Zárate (1982) y Daniel Rodríguez Villa (1983).

Por respeto al entusiasmo del público, Zona Maco Foto debería ser más estricta y profesional en su edición 2016.