En Ocotlán y la Región Ciénega, el dueño de un depósito de chatarra de la zona está haciendo su agosto con la compra de vehículos averiados. Cuando nadie los reclama, acude al Juzgado Civil de Ocotlán para que autorice la subasta de las unidades y él las compra a precio de ganga. En julio de 2013 un transportista mexiquense descubrió ahí uno de los tráileres que le habían robado dos años antes y lo reclamó. Hasta ahora no lo ha recuperado. Descubrió, eso sí, una cadena de complicidades en el negocio de la chatarra.
En Ocotlán y la Región Ciénega se puede adquirir un vehículo usado de modelo reciente en unos cuantos miles de pesos. Basta tener contactos en el Juzgado de lo Civil de la localidad, cuyo titular es Mario Alberto Villanueva Gómez.
En ese lugar se rematan automotores asegurados por autoridades policiacas o por la Fiscalía General del Estado (FGE), aun cuando los automotores sean objeto de investigaciones o sus propietarios originales los reclamen legalmente.
Hasta ahora el gran beneficiario de este singular negocio es Francisco Javier Contreras Gómez, propietario de un depósito de grúas, quien lleva meses comprando vehículos de lujo a precio de chatarra en la Región Ciénega, pues paga por cada uno menos de 3 mil pesos.
Servando Nieto Gómez, transportista de Toluca, Estado de México, que perdió su unidad en un remate judicial, asegura que el encargado de un depósito vehicular en Atotonilco el Alto se apodera de los automotores que caen en sus instalaciones. Lo único que hace es ir al juzgado de Ocotlán a promover un juicio mercantil que permita la subasta de los bienes que no son reclamados en determinado lapso.
En esa comunidad se encuentra uno de los depósitos de la Región Ciénega al que llegan los vehículos asegurados por las autoridades tras algún ilícito o accidente. Algunos son vendidos al mejor postor si caen en manos del Juzgado de lo Civil de Ocotlán, aun cuando estén bajo investigación.
Nieto Gómez relata que en 2011 un grupo armado le robó uno de sus tráileres con su remolque lleno cuando circulaba por Zapotlanejo. Dos años más tarde lo encontró en el depósito de Atotonilco. Desde entonces intenta recuperarlo pero no puede, pues el encargado del corralón dice que lo compró legalmente en un remate del citado juzgado. Además, el personal de este partido judicial señala que el vehículo no cuenta con reporte de robo y que fue puesto en subasta al no aparecer su dueño.
Nieto Gómez sospecha que en la zona opera una red de corrupción en la que participa tanto personal de la FGE con sede en la Ciénega como el partido judicial de la misma región, así como un grupo de particulares que compran los vehículos en remate.
El calvario de un transportista
La tarde del 6 de abril de 2011, un tráiler de la empresa Transportes Nieto, con un cargamento de medicina valuado en 3 millones de pesos, salió de Guadalajara rumbo a la Ciudad de México. El conductor, Francisco Torres Nolasco, tomó la autopista a Zapotlanejo, donde se detuvo en una gasolinera para abastecer de combustible.
Tras la operación, se comunicó vía radio a Toluca con Servando Nieto Gómez, dueño de la empresa, para informarle que llegaría en las primeras horas del día siguiente. Pero unos metros antes de llegar al entronque con la desviación a Morelia, una camioneta con varios sujetos de aspecto militar con armas largas le ordenaron a Torres detener el tráiler.
Sometieron al conductor, lo despojaron del vehículo y a él lo dejaron en un baldío cercano al municipio de Atotonilco el Alto. Torres pidió ayuda a las autoridades a través del 066 y presentó su queja. Su reporte quedó registrado con el número 110409-806. Luego se comunicó con su patrón para informarle sobre el asalto.
Nieto Gómez se trasladó del Estado de México a Jalisco junto con su abogado para interponer una denuncia ante el Ministerio Público de Zapotlanejo por el robo de su unidad, un Freightliner amarillo modelo 1998, con razón social Transportes Nieto, acoplado a un remolque cargado con varias cajas de suero fabricados por la empresa Laboratorios Pisa, según consigna la averiguación previa 2156/2011.
Dos años después, el 8 de julio de 2013, Nieto Gómez declaró ante las autoridades que recibió una llamada telefónica de uno de sus choferes, quien le informó que al circular por la carretera libre Irapuato-Guadalajara, en su tramo de Atotonilco el Alto, encontró afuera de un depósito vehicular de nombre Franky & Son, un tractocamión idéntico al que le habían robado a la empresa en 2011.
La unidad –refirió el operador– aún tenía rotulada la razón social de Transportes Nieto, aunque le faltaban piezas, como la transmisión y algunas llantas.
Nieto Gómez se encontraba de vacaciones en Morelia cuando su trabajador le informó el hallazgo. Partió de inmediato a Atotonilco. Al llegar corroboró que se trataba de su tráiler. Buscó el apoyo de la Policía Federal ubicada en Ocotlán para recuperarlo, incluso montó un operativo en torno al depósito en el que participaron tres patrullas: la 13174, la 13177 y la 13178, así como los oficiales Flavio Ruiz Mora, Eduardo Fonseca Alejandre, Francisco Javier Rojo Salas, José Antonio Domínguez Estévez y Aldo Guerrero Barragán.
Los uniformados se entrevistaron con el encargado del depósito Franky & Son, Contreras Gómez, quien refirió que el tractocamión reclamado por Nieto Gómez era de su propiedad, pues lo había comprado en un juicio mercantil ordinario celebrado en el Partido Judicial de Ocotlán el 27 de febrero de 2013 (expediente 646/2012).
Al tener a la vista la denuncia de robo presentada por Nieto Gómez y la resolución del juicio mercantil de Contreras Gómez, los policías federales decidieron poner en resguardo el tráiler en otro depósito vehicular, denominado Grúas Nugar, ubicado en Atotonilco el Alto, mientras se resuelve la situación legal.
Y aunque Nieto Gómez ha presentado documentos y testimonios para probar que el vehículo que reclama es suyo, hasta ahora no lo ha recuperado. La FGE no avanza en sus indagatorias.
La ganga
Nieto Gómez decidió investigar por su cuenta y detectó que quienes robaron su Freightliner amarillo lo dejaron abandonado en la carretera estatal La Barca-Encarnación de Díaz tras un percance. Las autoridades de Atotonilco encontraron el vehículo la madrugada del día siguiente del atraco con daños en su carrocería y el remolque.
La policía de Atotonilco solicitó a Grúas Franky & Son arrastrar la unidad hasta su depósito, ubicado en la carretera a Guadalajara. Los encargados del lugar hicieron un inventario del automotor, llenaron dos hojas de acuse de recibo: una por el tractocamión y otra por el remolque del que, escribieron, “se desconocía el contenido”, pues estaba cerrado.
Nieto Gómez y su hijo Rogelio –quien ha estado al pendiente del caso–, sospechan que el encargado del depósito vehicular, al ver que nadie reclamaba el Freightliner amarillo, participó en la subasta del 27 de febrero de 2013 y se quedó con él.
En ese evento fueron rematados decenas de automotores, entre ellos una camioneta Ford Explorer 2011, en 2 mil 200 pesos; una Dodge Ram 2010, en el mismo precio y una Cadillac Escalade 2006, en mil 800. Todos los automotores fueron comprados por Contreras Gómez y su esposa, Alejandra Rodríguez, quienes pagaron mil 200 pesos por el tráiler de Nieto.
Los propietarios de Transportes Nieto señalan que existe una omisión y falta de cooperación, intencional o no, entre las autoridades municipales y estatales, puesto que si el vehículo fue hallado horas después de su robo por la Policía Municipal de Atotonilco el Alto y aunque se presentó una querella en la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (hoy Fiscalía), nunca se recuperó la unidad, pese a estar resguardada en un depósito.
Juez se lava las manos
Al enterarse de la venta de su unidad en el Juzgado de Ocotlán, Nieto Gómez y su hijo presentaron una queja contra el depósito de Contreras Gómez. La autoridad judicial respondió que ninguno de los vehículos subastados en el lote tenía características similares al tractocamión robado; además, que todos los vehículos se vendieron como chatarra.
En entrevista con el periódico Milenio Jalisco publicada el 18 de junio de 2014, el juez Villanueva Gómez dijo que mediante una resolución emitida por Ricardo Guevara Jiménez, juez del Distrito Tercero en Materia Civil de Jalisco, se le informó a Nieto Gómez que luego de una inspección judicial se determinó que ninguno de los vehículos subastados correspondía al de Transportes Nieto.
Y como al dueño de esa empresa se le concedió el amparo 835/2013-IV contra la subasta del tráiler, Villanueva Gómez argumentó que los edictos ordenados en autos para anunciar la venta de los bienes fueron publicados en términos de la ley, por lo que la compra de Contreras era legal.
Sin embargo, el amparo ordena que se anule el remate del tractocamión y el remolque, así como de su cargamento (propiedad de la Farmacéutica Pisa); además, puntualiza, quedan sin efecto las facturas judiciales emitidas, ya que para la subasta de dichos bienes nunca se consultó a la FGE si contaban con reporte de robo, lo que hubiera impedido la transacción.
A pesar del mandato judicial para anular la venta del tráiler y su restitución al propietario, Nieto Gómez no ha podido recuperar su automotor, pues el asunto sigue atorado entre el Juzgado de Ocotlán y la FGE:
“El tráiler ya está desmantelado y no nos serviría para seguir trabajando, pero queremos que se haga justicia en este caso. Este país no puede funcionar así, sería un mal precedente que no nos den algo que es nuestro a pesar de haber demostrado que somos los propietarios y que una autoridad superior ya nos dio la razón.” l








