Cuando un canal público entra en crisis, los indicios se cuelan a la pantalla. No es necesario indagar mucho para saber que hay conflicto, pues las incongruencias saltan a la vista. Los cambios en la imagen dan la pauta.
Canal 22 deja ver ya las concesiones a una política errática que afecta a la programación, al personal y a la calidad. Lo que en un principio fueron reclamos por la baja en el presupuesto se ha transformado en una batalla por la línea editorial.
Esos indicios son, primero: desaparecen programas informativos, otros reducen su tiempo, algunos más se repiten por no conseguir una nueva temporada.
Segundo: en el noticiario aparecen con frecuencia notas políticas en defensa del gobierno que poco tienen que ver con el perfil cultural establecido en sus orígenes por el 22. Veladamente aparecen vetos a temas controvertidos. En junio hay sólo una breve mención al despido de Carmen Aristegui, sin seguimiento, ni invitados, ni comentario alguno.
Tercero: Noticias 22 ha perdido a su conductor estelar, Huemantzin Rodríguez, quien compartió con Laura Barrera la emisión desde hace muchos años. Hizo transmisiones en vivo desde Guanajuato cuando los cervantinos, incluso fue encargado de programas especiales. Reportero, entrevistador, periodista de larga trayectoria en Canal 22.
Cuarto: la Lotería Nacional inunda de anuncios los programas. En un atentado en contra del televidente, aparece el logo casi en un octavo de la pantalla y ahí se queda por varios segundos, mientras transcurre el programa. En los cortes junto a la propaganda del gobierno federal, del Congreso y del Ejército, más anuncios de la Lotería, demasiados anuncios.
Quinto: dentro del noticiario aparece a cuadro Omar Cepeda para hacer propaganda a favor de la reforma educativa. Muy formal, de traje, con un discurso que destila oficialismo, contrasta (mal) con el resto de los integrantes.
Estos indicios tenían un fondo: había que cambiar la línea programática de un Canal que cumplió al aire 22 años y cuyo perfil se había consolidado gracias al trabajo de un equipo interesado en la pluralidad y la crítica, empeñado en no defraudar a la audiencia dándole propaganda por noticias, un mal entretenimiento por cultura.
Atrás de las cámaras se gestaba la confrontación que al fin estalló en agosto pasado. La censura no habría de pasar sin protestas. La respuesta ha sido el despido de 20 personas, casi todas del área informativa, por parte de la dirección del Canal. Y la denuncia de los trabajadores afectados en conferencias de prensa y cartas abiertas sobre malos manejos, favoritismo y uso discrecional del subsidio. Ese presupuesto insuficiente que el director esgrime como el origen de todos los males.








