Parecía que el PRI había quedado fuera de combate en Nuevo León. El triunfo de un independiente en el gobierno estatal y la pérdida de la mayoría en el Congreso local no auguraban nada bueno para el tricolor ni para el mandatario saliente, Rodrigo Medina, cuya administración iba a ser revisada con lupa en la legislatura. Pero dos diputados que renunciaron al PAN inclinan la balanza… en favor del priismo, otra vez.
MONTERREY, NL.- El histórico triunfo de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, como gobernador independiente de Nuevo León, y la mayoría que obtuvo el PAN en el Congreso local, supusieron un nocaut para el PRI en la entidad.
El golpe cimbró también al mandatario priista, Rodrigo Medina de la Cruz, pues El Bronco anunció que investigará las denuncias de corruptelas de su gobierno. En la legislatura era evidente que los 19 diputados de la mayoría panista buscarían la cabeza del gobernador saliente y rechazarían sus cuentas públicas.
Sin embargo, cuando el PAN había colocado ya la guillotina y se aprestaba a dejarla caer, ocurrió algo que cambió por completo la configuración del Congreso y ofreció una escapatoria a Medina: por torpeza política de la coordinación blanquiazul, en el reparto de asientos en las comisiones, dos de sus diputados se dijeron relegados y el mismo día de toma de protesta de la LXXIV Legislatura estatal renunciaron al partido y a la bancada.
Además, se aliaron al PRI y cambiaron la inclinación de la balanza. Ahora, con amarres que astutamente hizo con los partidos minoritarios, el priista ya le arrebató al PAN el control del Congreso; incluso de su administración, la cual ya sentía segura el líder de la bancada, Arturo Salinas Garza.
Antes del 3 de octubre, cuando termina el sexenio, los diputados deben revisar las cuentas públicas del gobierno actual. Marco Antonio González Valdez, coordinador de la bancada del PRI, asegura que los tiempos nuevos no le garantizan impunidad a nadie y se compromete a revisar meticulosamente los reportes de Medina.
De igual manera, los ahora expanistas independientes Karina Barrón Perales y Marco Antonio Martínez Díaz, sostienen que, en nombre de la honestidad política, para la revisión de los números que entregará el gobernador no se aliarán con el PRI y emitirán un voto de conciencia.
En el equipo del Bronco se observa casi con desinterés el pleito interno que hay entre legisladores. “Allá ellos; que se peleen”, dice el operador político del gobierno entrante, Manuel González Flores.
Soberbia panista
Luego del triunfo de Rodríguez Calderón el 7 de junio, PAN y PRI estuvieron de acuerdo en que debían modernizarse, mejorar, cambiar su discurso. El voto ciudadano les envió un mensaje: tenían que evolucionar.
De los 42 asientos del Congreso local el PAN se quedó con 19, el PRI con 16, Movimiento Ciudadano (MC) con tres, el Verde con dos, el Partido del Trabajo con uno y Nueva Alianza con uno.
El martes 1 sesionaron por vez primera los nuevos diputados. Sorpresivamente, antes de tomar protesta, los panistas Barrón y Martínez renunciaron a su militancia panista.
En la Oficialía de Partes, donde entregaron un oficio para desligarse de la fracción albiazul, los dos expusieron que no estaban de acuerdo con la nueva conducción del PAN: “A pesar de estar a favor de la doctrina que predica nuestro partido Acción Nacional, tomamos la decisión de irnos porque queremos ser independientes y tomar decisiones de manera libre y todo con beneficio a los ciudadanos”, expresó Barrón, quien por lo general habla por los dos.
En su cuenta de Facebook fue más precisa: “Renuncio al Partido Acción Nacional al no ser escuchada nuestra voz y nuestra perspectiva conforme a lo que creemos mejor para los ciudadanos. Esto me ha orillado a unirme al camino de millones de ciudadanos no representados por un partido político, junto a mi compañero, el diputado Marco Antonio Martínez Díaz”.
José Alfredo Pérez Bernal, dirigente del PAN nuevoleonés, los llamó traidores, pues accedieron al puesto con el voto de los panistas. Salinas Garza hizo berrinche. De un plumazo, su dorada mayoría desapareció. Y una semana después, el lunes 7, los llamados independientes asestaron al PAN un golpe aún más contundente, que revigorizó al PRI.
En la sesión de ese día se le entregó la presidencia de la Comisión de Coordinación y Régimen Interno (Cocri) a Arturo Salinas, líder de la primera mayoría. Tradicionalmente, desde esta posición se maneja la administración del Congreso.
Inesperadamente, en la tribuna fue sometido a votación un acuerdo delegatorio mediante el cual se le entregaba el manejo de los 320 millones de pesos de recursos del Congreso al líder de la fracción priista. Para que la iniciativa prosperara se necesitaba mayoría simple.
Los 17 diputados que le quedan al PAN hicieron equipo con la fracción de MC, que ha expresado abierta alianza con El Bronco. Sin embargo, los votos sumados de las dos fracciones daban apenas 20.
González Valdez, en cambio, hizo amarres efectivos. A sus 16 diputados sumó los dos del Verde, uno del PT y el otro del Panal. Pero además hizo equipo con los independientes. En total se sumaron cinco bancadas para llegar a 22 votos.
De esta manera, la mayoría con la que llegó el PAN a esta Legislatura quedó reducida a nada, al obtener el PRI el control administrativo del Congreso.
Salinas Garza explotó. Subió a la tribuna y se lanzó contra el coordinador del PRI. “Me extraña, Marco, que tú, habiendo sido diputado federal, hoy pretendas venir a imponer o querer imponer una Ley de Herodes, a ver qué te robas de la administración del Congreso”. Luego anunció que los asesores legales de la fracción panista combatirán el acuerdo irregular para revertirlo. Pero el daño ya estaba hecho.
Pérez Bernal consideró que la maniobra del PRI buscaba comprar impunidad para Medina, pues mediante el control de los recursos de la legislatura podía hacer acuerdos con los partidos pequeños –“la chiquillada”– a los cuales darían prebendas a cambio de la aprobación de las cuentas del cuestionado mandatario.
La jugada, dijo Pérez Bernal, se inició cuando Barrón y Martínez renunciaron el PAN para entregar su lealtad al PRI: “Lo comenzaron a configurar la semana pasada, al momento de llevarse a dos diputados del PAN, quienes pensando en sus intereses se entregaron; y en esa entrega que hicieron lo que lograron es darle la mayoría al PRI. ¿Ustedes creen que el control del Congreso es gratis? ¡Claro que no! Y junto con el PT y el Verde Ecologista, que es comparsa, y lo mismo Nueva Alianza, tratan de concretar este atraco”, dijo.
Cuando se serenaron los ánimos, los panistas comenzaron a voltear con enojo hacia Salinas, pues a él se le atribuye la pérdida de la mayoría en el Congreso. Se le acusa de haber pecado de soberbia al subestimar a Barrón, quien había solicitado con antelación un asiento en la Cocri.
Ahora se sabe que Salinas la desdeñó, tratándola como a una novata de la política, y repartió las posiciones importantes entre sus allegados. No supo conciliar el disgusto de Barrón y Martínez quienes, por lo visto, ya tenían el plan de dejar el PAN si no les daban lo que pedían.
Juran imparcialidad
González Valdez, coordinador de la bancada priista, en 2009 fue director general del Fideicomiso para el Desarrollo del Sur de Nuevo León. Ese año, en la campaña ganadora de Rodrigo Medina, fue su asesor y coordinador en desarrollo social, agropecuario y rural.
Pese a la cercanía con el actual mandatario, asegura fervientemente que no será su tapadera. Para estar acorde con los nuevos tiempos de la democracia, afirma que el PRI y sus aliados no obtuvieron la mayoría en el Congreso local para aprobar las cuentas de Medina.
Pero el PRI está en posición inmejorable para salvar al gobernador, objeto frecuente de reproches del Bronco y su equipo de transición, quienes anunciaron que revisarán todas sus cuentas debido al presunto manejo irresponsable de las finanzas.
El reportero le comenta al coordinador que nunca se ha visto en el Congreso local que un partido vote contra un gobernante de sus colores. González Valdez dice estar de acuerdo, pero aclara que el escenario inédito que enfrenta Nuevo León, con un mandatario sin partido, le ofrece al PRI la posibilidad de limpiar su imagen.
Con esa oferta de honestidad, dice, revisarán los estados financieros de Medina, y en comisiones y en tribuna decidirán si los aprueban o no. Lo mismo harán con las cuentas públicas de todos los municipios, para superar prácticas añejas de solapamiento de irregularidades, que era una forma de negociación política que quedó en el pasado, asegura.
El fenómeno que él llama “gran tsunami electoral 2015”, en el cual la ciudadanía le quitó la gubernatura a los partidos para dársela a un independiente, fue una muestra de que la gente estaba harta del PRI y el PAN.
Ahora, según dijo el dirigente nacional priista Manlio Fabio Beltrones, los diputados nuevoleoneses tienen la encomienda de no ser obstáculo de las iniciativas del gobernador entrante y sí, en cambio, deberán coadyuvar para que fluya su administración, comenta González Valdez.
Dupla cuestionada
Barrón y Martínez se ajustaron de inmediato al protagonismo y gozan de ser el factor desequilibrante en el Congreso. Por ahora, la dupla independiente ha entregado sus favores al PRI, aunque sostienen firmemente que su única causa es la ciudadana. Los dos tienen largas trayectorias en el servicio público, en administraciones municipales panistas.
En el PAN se acusa a ambos de resentidos, luego de que no recibieron posiciones en la pasada elección, ahora que se aproxima el relevo en las alcaldías.
Martínez, quien fue regidor con Fernando Larrazábal en la alcaldía regiomontana hasta hace tres años, dice que dejar el partido fue doloroso, pero lo hicieron luego de ser ignorados por Salinas.
Barrón, quien fue directora de Modernización en la administración de Margarita Arellanes –presidenta municipal de Monterrey–, dice que se hartaron de las prácticas de manipulación del PAN, cometidas por agentes cuyos nombres no menciona, aunque se presume que se refiere al “grupo San Nicolás”, encabezado por Zeferino Salgado y el senador Raúl Gracia.
Barrón se justifica diciendo que por estar tan concentrada en su trabajo no tuvo tiempo de observar cómo era el ambiente político en el instituto político y cómo aquella dupla lo mangoneaba.
Hasta hace poco, sostiene, se enteró de que había prácticas antidemocráticas. Señala que no forma parte de ningún grupo y dice que suponía que la conformación de las tribus había sido superada en la entidad, por lo que ya como diputada pidió espacio en comisiones para poder actuar en beneficio de la gente.
Pero encontró que el coordinador le explicó que el reparto ya estaba hecho. Ella quería estar en la Cocri, pero refiere que Salinas le dijo que se aburriría mucho ahí y los asientos ya estaban repartidos.
Entonces el PRI se les acercó, relata. “Con Marco González tuvimos un acercamiento, hubo consensos con las cinco fracciones, nos invitaban. No conocíamos al coordinador del PRI. Checamos su pasado reciente y vimos que se veía un hombre comprometido y con buenos antecedentes por lo que dijimos: ‘Vamos a ver’”.
Sin embargo, los diputados sin partido aseguran que no harán equipo con el PRI para sacar adelante las cuentas de Medina que, según ha revelado el equipo de transición, están plagadas de irregularidades.








