Los programas federales Ponte al 100 y Muévete en 30, con los que la administración de Enrique Peña Nieto ha pretendido fomentar el deporte en el país y de paso combatir la obesidad, son un estrepitoso fracaso, aseguran directivos de los institutos del deporte estatales. Algunos de ellos admiten que si bien los proyectos tienen un propósito noble, no funcionan. Ello se debe, entre otros factores, a la falta de infraestructura y personal capacitado, así como a la entrega tardía de los recursos financieros.
La estrategia federal de convertir Ponte al 100 como el programa estelar de la administración de Enrique Peña Nieto en materia deportiva resultó fallida; tanto que es objeto de críticas por gran parte de los directores generales y responsables de su ejecución en los institutos del deporte estatales.
Incapaces de alentar a la población a la activación física, varios de ellos optaron por abandonar el programa en mayo pasado por diversos factores, entre ellos la falta de evaluadores para las mediciones en los estados y sus municipios; la tardanza en la entrega de presupuesto; el excesivo tiempo destinado por cada persona en dichas pruebas–hasta 20 minutos–; la falta de centros de evaluación, y los múltiples atolladeros para localizar a las personas para un segundo control.
Eso provocó el estrepitoso desplome del programa con el que el gobierno federal pretendía disminuir los altos índices de obesidad y sobrepeso en el país y, con ello, inculcar en las personas la práctica del ejercicio y realizarles evaluaciones físicas de manera periódica para conocer su evolución.
El proyecto iba acompañado de un plan alimenticio y una guía de ejercicios. Además, para su adecuado seguimiento, los datos de cada individuo “medido” eran registrados en la “nube” del sitio oficial de la Conade.
Para colmo, en julio pasado, en el marco de la reunión del Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte (Sinade), cuando los institutos del deporte de los estados ya se habían acostumbrado al Ponte al 100, la comisión anunció un nuevo programa de activación física: Muévete en 30, una especie de piloto complementario y puso el domingo 23 como la fecha de su lanzamiento.
Erika Melody Falcó Díaz, directora general del Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte de Nuevo León (Inde), se muestra escéptica con Muévete en 30 porque, dice, se convertirá en otro problema por una razón muy simple: la tardía entrega de recursos federales.
Falcó Díaz relata que las complicaciones impidieron al Inde la evaluación de las 200 mil personas evaluadas que le impuso la Conade, pues con dificultades se acercó a los 90 mil voluntarios.
Este año, dice, Ponte al 100 dejó de ser prioridad en el instituto, en virtud que todo el personal del organismo se enfocó a la organización de la Olimpiada Nacional 2015. Por ello, dice, sólo los municipios de Nuevo León operaron el referido proyecto.
Falcó Díaz comenta al reportero que sólo 30% de las personas evaluadas en una primera instancia regresaron a la segunda medición. Considera que Ponte al 100 fue “un intento fallido que no tuvo mucho éxito en nuestro estado y en otras entidades”.
La Conade, dice en entrevista, “tenía buena intención con el programa. Jesús Mena –exdirector del organismo– nos trasmitió el mensaje de que no sólo era hacer ejercicio, sino medir a las personas para saber si el programa realmente funcionaba para volver a evaluarlas después y constatar si bajaban de peso”.
El problema, puntualiza, fue la falta de recursos para que los promotores del proyecto realizaran sus actividades en los municipios y espacios públicos. Por lo anterior, la gente tuvo que ejercitarse sin el apoyo de nadie.
“También faltó cerrar esa parte; es decir: termina la sesión y te digo qué más debes realizar, pero no había con quién hacerlo. La gente no tiene esa cultura de hacer ejercicios sin necesidad de estar acompañada; requerían al grupo de promotores que le indicaran el tipo de ejercicios a efectuar”, expone la directora del Inde.
Considera que hay que darle su importancia al nuevo programa –Muévete en 30–, en aras de su mejor funcionamiento. Sin embargo, advierte, es muy parecido a Actívate, Vive Mejor, que se implementó el sexenio anterior.
Ambos programas, comenta, se realizan en un lapso de media hora de sesión diaria, e incluyen la promoción de ejercicios en oficinas del gobierno, espacios públicos y escuelas.
Y aunque admite que “es una buena iniciativa”, lo importante es tener los recursos en tiempo y forma para su óptimo funcionamiento. Pero las cosas no son así.
En los últimos 12 años, con la excepción de contados programas de alto rendimiento, casi todos los recursos llegan a mitad del año. “En ocasiones los hemos recibido en octubre o noviembre. Para implementarlos y comprobar los gastos –dice– he tenido que devolver íntegro el dinero”, dice Falcó Díaz.
Otro absurdo de la Conade: “muchas veces los estados no contamos con suficiente personal para operar y darle seguimiento a todo el programa. Por ejemplo: tengo dos personas para el proyecto de activación física; es imposible que el proyecto se realice en todo el estado.
“(Ello me obliga a) hacer sinergia con los municipios, con las instituciones de educación media y superior, educación superior y con la Secretaría de Educación Pública.”
Programas nobles,
pero cooptados
Al margen de la nueva disposición de la Conade, en Sonora Ponte al 100 sigue vigente. Al menos será así hasta que el próximo 13 de septiembre, fecha en que Vicente Sagrestano, sea relevado como titular del Instituto de Juventud y Deporte de la entidad.
Sagrestano aclara que Muévete en 30 no se implementó en Sonora el domingo 23. Es, dice, el “pendiente” que le deja a la nueva administración. “No tenía caso hacer cambios y que el nuevo titular del instituto agarre algo ya empezado”.
–¿Qué diferencia encuentra entre estos programas?
–Muévete en 30 es muy similar al otro. No quisiera señalar que sólo fue el cambio de nombre. Es un programa muy bueno que busca incorporar a la actividad física al mayor número de personas y proporcionarle información sobre su alimentación y la importancia de la activación física.
Muévete en 30 tiene “algunas cositas de formato diferentes en relación a Ponte al 100, como la creación de ligas deportivas, pero es una buena medida, porque si promueves las ligas tendrás más gente jugando beisbol, futbol, basquetbol y deportes de conjunto”.
No obstante, se queja porque, dice, aunque es un programa muy noble en el cual el tema principal es el deporte popular, la masificación, por “grillas” le modificaron el nombre.
Con respecto a la Olimpiada Nacional (ON), Sagrestano plantea que debería realizarse con un máximo de 10 disciplinas en las que realmente se obtengan medallas. “Ese es el propósito –subraya–, pero incluyen la charrería, el patinaje artístico sobre hielo y una serie de pendejadas que nada tienen que ver con las capacidades físicas ni económicas de los mexicanos”.
Según él, ni los tiempos ni las marcas de los atletas en la ON representan una amenaza para nadie en el plano internacional “porque el nivel de la Olimpiada Nacional es muy bajo. A pesar de ello, los atletas te quieren cobrar becas y varias cosas más porque a su juicio el gobierno les debe mucho por la obtención de una medalla.
“La respuesta sería: ¿y tú cuánto le debes al estado, que invirtió en tus entrenadores, uniformes, viajes, campamentos, alimentación y material deportivo?”
Antes, en Sonora, la prioridad eran las medallas en la ON; hoy, sin embargo, “decidimos que el recurso se fuera a inversiones. Ahora hay más de 300 acciones de gobierno y construimos nuevos espacios deportivos, como gimnasios… ¿Qué motivación tenemos como gobierno para producir atletas de alto rendimiento, cuando éstos no le dejan beneficio a la entidad?
“En los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, Sonora le dio tres medallas a México, ¿Crees que me mandaron unas pesas, unas barras, una capacitación para mis entrenadores? Al contrario, hay federaciones deportivas que nos cobran…”, resume Sagrestano.
–¿Qué destino tendrá el equipo empleado en Ponte al 100, como las básculas y los instrumentos de medición y evaluación de las personas?
–Lo seguiremos utilizando de aquí hasta el 13 de septiembre. Todos los días evaluamos a la gente y vamos a continuar subiendo la información a la “nube” de la Conade. Para nada choca un programa con el otro.
–¿Ponte al 100 quedó desfasado? ¿Se corre el riesgo de confundir a las personas interesadas en activarse físicamente? –se le pregunta al titular del Instituto de Juventud y Deporte de Sonora.
–No lo veo así. Son herramientas que se complementan. No sé decirte si en el futuro ocasionarán un conflicto. Yo me voy el 13 de septiembre. A lo mejor el que venga podrá decir si se generó un choque entre estos programas. Al final, cada estado tiene el libre albedrío de continuar con una cosa u otra. De estos proyectos, los institutos estatales toman lo que mejor les funciona.
Infraestructura precaria
Para aplicar el nuevo programa, la Conade debe destinar recursos adicionales a los institutos, dice Vicente Sagrestano.
Muévete en 30 es obligatorio, insiste, pero si pretenden ejecutarlo al 100% va a ser complicado, puesto que en cada estado hay particularidades: las asociaciones piden apoyo, recursos, transportación, uniforme; hay muchos detalles.
–¿La Conade le pidió a usted y a su instituto iniciar el nuevo programa el domingo 23?
–Por ahí deben estar los oficios. No le veo nada de imprudencia, ni ningún problema que arranque hoy, mañana o cuando llegue la nueva administración. El programa está bien y lo vamos a criticar porque lo cambiaron de nombre, pero al final va por la masificación del deporte.
Sobre este punto –el cambio de nombre del programa, el director de Desarrollo del Deporte del Instituto de Juventud y Deporte del Estado de Sonora, Jorge Martínez, sostiene: “La temática de la política nacional en torno a los cambios de los programas no es de nuestra injerencia, pero el proyecto (Ponte al 100) manifestaba muchas irregularidades que estuvieron fuera de nuestro control.
“Nos abocamos a las políticas de la Conade y tratamos de alinearnos. Sin embargo, Ponte al 100 es una evaluación diagnóstica que antes era elaborada a pie; es decir, sin los instrumentos que hoy se manejaron. Siendo sinceros, ya conocíamos que el programa era una evaluación-diagnóstico.
“Nada más le pusieron otro nombre, pero si no le doy la contrapartida y el peso necesario, pues se me va de un lado. Entonces te reclamaban: ‘¿Para qué me evalúas y no me ofertas; ¿qué me das?’.”
E insiste: “No le encontramos cómo estaba siendo tratado el programa, porque los institutos estatales no tenemos la capacidad de ser evaluadores en materia de salud. Pese a ello, hicimos la función de evaluador cuando son datos crudos que ya están dentro de las estadísticas del Inegi en el tema de la obesidad, la nutrición”.
Ponte al 100 dejó “muchas dudas. Evaluamos a 30 mil sonorenses. Es una dificultad tremenda cuando le dices a un ciudadano: ‘te voy a evaluar’. Tuvimos que hacer estrategias donde llegamos a evaluar a fuerzas, pero nunca hubo un contrapeso que dijera: ¿para qué sirve esta evaluación?”, comenta Martínez.
Según él, la Conade está activando los programas de la administración de Felipe Calderón, sólo que cambiándoles el nombre. “No estoy satanizando al gobierno anterior ni al actual, pero si fueron proyectos que dieron resultados ante la sociedad, ¿por qué los quitaron?”, comenta.
Y se pregunta: “¿Por qué dejamos tres años a un lado los proyectos que tuvieron impacto en la sociedad y otra vez los volvemos a poner? En el tema de deporte no se ha legislado sobre un plan estratégico de continuidad que tenga una durabilidad de 20 o 25 años.
“El cambio de una estrategia a otra puede ser buena, pero cuando se da un movimiento de ese tipo la gente te castiga mucho. Ojalá resulte lo mejor para el país en materia de cultura física porque es más lo que nos falta en materia de cultura física, más que las medallas mismas.
“En Sonora tenemos un alto índice de obesidad infantil y un alto grado de mortandad en adultos de 60 a 70 años. ¿Qué calidad de vida nos espera?”, sostiene Martínez.
En contraste con las campañas gubernamentales, como la Activación Física y La Cruzada contra el Hambre, México es el país líder en cuestión de obesidad en el mundo. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en julio pasado la nación desplazó a Estados Unidos con el mayor índice de personas más obesas.
México encabeza la lista de obesos con 32.4%, indica el estudio, delante de Estados Unidos (31.8%), y se estima que 70% de los mexicanos tiene sobrepeso y una tercera parte padece obesidad.
Si esto es así, la Conade está aplicando programas con nulos resultados. El director de Deporte del Instituto del Deporte de Aguascalientes (Idea), Jorge Aguilera, confía que esta vez Muévete en 30 pueda generar la conciencia de que la salud ya no regresa.
Dice: “Estamos envueltos en una rutina de trabajo que no nos permite darnos cuenta que nuestra salud está mermando y que no es cuestión de ir a una tienda de abarrotes a comprar 10 años de salud.
“Todavía no nos cae el veinte sobre el problema que tenemos de obesidad, lo provoca la diabetes cuyo costo es muy alto para los gobiernos”.
Aguilera asegura que el interés de la Conade no es llevar ahora tantas mediciones, como el caso de Ponte al 100, “sino cómo generar la conciencia de que tu salud ya no te regresa”.
“Es más importante hacer un esfuerzo para concientizar a la gente –insiste–, porque el proyecto Ponte al 100 era hacer la medición de una persona y luego volverlo a medir. Si voy al parque puedo medir a los que en ese momento se ejercitan, pero si regreso a los tres meses no voy a encontrar ni al 5% de las personas que medí, eso se lo garantizo. Si un programa no tiene seguimiento, no sirve”.
En otras palabras, dice, con Ponte el 100 estábamos llegando al 1 o 2% de la población. Para medir los datos físicos de determinada cantidad de personas se necesita por lo menos un número equivalente de individuos para que lo hagan.
“¡Imagínese! Quiénes van a hacer la prueba, quiénes van a recopilar la información y quiénes van a subirla a la “nube”. Tan sólo necesito 10 elementos para tener información de 20 sujetos. La verdad es que no se tiene ni la infraestructura administrativa ni el personal necesario”, concluye Aguilera.








