Permanente intromisión de la CIA

Valparaíso, Chile.- A despecho de la versión oficial, Washington mantuvo su influencia en Chile tras el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet en 1973. “Mientras Estados Unidos, a través del Informe Hinchey (que aborda las actividades de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, en Chile) sostuvo que a partir de 1974 mantuvo distancia del dictador Augusto Pinochet, la verdad es que la CIA proveyó ese mismo año entrenamiento a oficiales de la Dina (Dirección de Inteligencia Nacional)”.

Es lo que señala en entrevista el periodista chileno Carlos Basso, autor del libro La CIA en Chile 1970-1973 (Aguilar, 2013).

Basso sostiene que la vinculación directa entre la CIA y la Dina “se establece” en la causa judicial sustanciada por el ministro Jorge Zepeda, que investigó la asociación ilícita entre el organismo chileno de inteligencia y Colonia Dignidad.

En este proceso fueron condenados en primera instancia –en abril de 2014– cuatro jerarcas de dicho enclave nazi, además del jefe de la Dina, Manuel Contreras, y el subdirector, coronel Pedro Espinoza.

En este proceso Espinoza admitió: “En los meses de julio o agosto de 1974 hubo personal de la CIA que hizo cursos de instrucción de la Escuela (Nacional) de Inteligencia (ENI) de San José de Maipo”.

Ese curso de la ENI se realizó en “la casa de piedra”, situada en el Valle del río Maipo (muy cerca de Santiago) y hogar del fundador del diario Clarín, Darío Saint Marie, más conocido como Volpone.

Estos antecedentes fueron revelados por Basso en el reportaje La CIA entrenó a la Dina en la casa de Volpone (24 de abril de 2014).

Lo señalado por Espinoza coincide con lo declarado por Manuel Contreras a Semana, de Bogotá, el 5 de diciembre de 2004. Allí expresó que el 1 de abril de 1974 llegaron a Chile ocho agentes de la CIA “que nos dieron instrucción hasta agosto”.

Basso precisa que “mientras que agentes de la CIA impartían cursos de inteligencia a oficiales de la Dina, gente de Colonia Dignidad realizaba tareas complementarias. Ese antecedente aparece en el fallo”.

En el capítulo “La relación con Contreras”, contenido en la tercera y última sección del Informe Hinchey (2000), relativo al rol de la CIA en las violaciones a los derechos humanos perpetradas por el régimen de Pinochet, se niega que la agencia estadunidense haya colaborado directamente con la Dina, pero se reconocen numerosos vínculos: “Durante un periodo entre 1974 y 1977, la CIA mantuvo contacto con Manuel Contreras Sepúlveda, quien después sería conocido por sus abusos a los derechos humanos”.

Allí se agrega que el gobierno de Estados Unidos “dio el visto bueno a la relación de la CIA con Contreras, dada su posición como jefe de la principal organización de inteligencia en Chile”, lo que la hacía necesaria “para el cumplimiento de la misión de la agencia”.

Además se afirma que “desde el principio la CIA le dejó claro a Contreras que no apoyaría ninguna de sus actividades que tuvieran el carácter de ‘represión política interna’”.

La inteligencia militar

En el artículo Los secretos de Manuel Contreras según Estados Unidos, publicado el pasado 31 de julio en el sitio DocumentoMedia, Basso examinó los más relevantes documentos desclasificados por diversos organismos estadunidenses, especialmente la CIA y el chileno Departamento de Inteligencia de la Defensa (Dia), que se relacionan con Contreras.

Basso detalló allí que en los últimos 15 años Estados Unidos ha desclasificado más de mil papeles que mencionan a Manuel Contreras.

Entre ellos destaca el informe secreto del Dia, fechado el 8 de febrero de 1974, donde se asegura que en Chile “nada puede hacerse sin obtener la aprobación de la Dina”. Además se asevera que entonces existían sólo tres fuentes de poder: “Pinochet, Dios y la Dina”, y que “ningún juez en ningún tribunal o algún ministro en el gobierno va a cuestionar algún tema si la Dina dice que ahora maneja ese asunto”.

El 10 de abril de 1975 la Dia emitió un nuevo reporte en el cual se daba cuenta del “creciente poder de la Dina”, contraponiendo este hecho con la aspiración finalmente incumplida de Contreras de construir un edificio institucional de 24 pisos.