La actriz Geraldine Chaplin, quien ha trabajado en cintas inglesas, francesas, suizas, estadunidenses, españolas y latinoamericanas, aceptó sin pensarlo en trabajar para la película Dólares de arena, dirigida y escrita por Israel Cárdenas (México) y Laura Amelia Guzmán (República Dominicana), porque es admiradora de estos dos cineastas.
“Son dos genios. Me ofrecieron trabajo y acepté de inmediato”, recalca.
La hija del célebre Charles Chaplin obtuvo el Premio a Mejor Actriz con Dólares de arena en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana de 2014. El largometraje se estrenará en México el próximo 11 de septiembre.
La historia, basada en la novela homónima del francés-argelino Jean-Noël Pancrazi, se centra en Noelí, una joven dominicana quien viaja todas las tardes a las playas de las Terrenas. Allí, junto con su novio, busca la manera de sacar ventaja y ganar algunos billetes verdes a costa de alguno de los centenares de turistas que rondan el lugar.
Entre sus clientes ocasionales, Noelí mantiene uno fijo: es Anne, francesa de edad madura que al paso del tiempo ha encontrado en la isla un refugio ideal donde pasar sus últimos años. El novio de Noelí se hace pasar por su hermano y elabora un plan para que Noelí viaje a París con la francesa y le envíe dinero todos los meses. Para Noelí, la relación con Anne se basa primordialmente en la conveniencia, aunque los sentimientos se tornan ambiguos a medida que el tiempo de partir se avecina.
Se le pregunta a Chaplin qué destacaría de esta producción de República Dominicana, Argentina y México, y ella detalla con entusiasmo a Proceso que es una película hecha con gran sencillez:
“No es un tema complicado, ni son personajes complicados. Estoy harta de ver películas complicadas, al igual que ver tramas con efectos especiales y personajes sencillos y ridículos. Aquí hay un equilibrio ante esos dos polos. El tópico es el amor, el amor con el background (fondo) de una sociedad que vive circunstancias muy terribles de pobreza.”
–¿Qué tanto le costó construir este papel?
–Es un drama y cuando quería pasarme, los directores me ubicaban. Me decían: “No, esto es así, no hay que dramatizar, la situación es dramática, no hay que incrementarla”.
–¿Qué opina de esa relación amorosa de la mujer madura y una joven?
–Es una situación límite. Una vieja europea, blanca y rica, con una dominicana muy joven y pobre. Hay una historia de amor entre ellas, donde el dinero juega el papel fundamental. El dinero no compra el amor, pero sí la ilusión, y la vieja le compra la ilusión al obtener un pasaporte y viajar a Europa.
–Dólares de arena ha sido proyectada en varios festivales internacionales. ¿Cómo ha visto la respuesta del público?
–Ha sido maravillosa porque, insisto, está planteada de una forma muy sencilla y no intenta engañar a nadie. Tampoco es de agitación y propaganda; pero demuestra perfectamente la situación social de esa gente del Caribe, con la compra del pasaporte y estas viejas turistas en búsqueda de algo, no de la juventud porque esa no se puede recuperar; pero intentan quedarse en este paraíso.
–¿Cómo ve al cine independiente, al cual en los últimos años usted se ha dedicado?
–El cine independiente es un poco el arte medio muerto, pero que sobrevive en el Siglo XXI como la ópera, el arte del siglo XIX, que ha sobrevivido en el siglo XX.
–Pero el no cuenta con espacios y aún es difícil filmarlo…
–Talento hay: actores, directores, en fin. Pero no hay productores y por lo tanto, no hay dinero. ¡Hace falta valentía! Conozco gente que siguen produciendo aunque están en la ruina y hacen muy bien su trabajo, y la distribución también es una situación muy difícil.
“Pero yo adoro el cine que cuando llegas al hogar te hace reflexionar y preguntarte cosas.”
–¿El cine puede transformar el mundo?
–Antes pensaba que sí lo podía cambiar, ahora estoy convencida de que no. Pero una película te puede cambiar a ti, puede cambiar la forma de cómo una persona ve el mundo, lo cual ya es suficiente.








