“Los desaparecidos”
En algún momento, mientras un payaso juega con una caja de magia, pierde una mano, y la caja la desaparece: es ahí donde inicia el espectáculo clown Los desaparecidos. Es así como la compañía Las Primadonnas, entre risas y sin una sola palabra, deja con un toque de humor y lúdicamente una reflexión sobre la constante en que se ha convertido la desaparición de personas.
La obra se presenta cada martes desde el 14 de julio hasta el 8 de septiembre en el Foro Shakespeare en horario de 21 horas, y tiene actuaciones de Sandra Arcos, quien interpreta a una campesina en busca de su hijo; Briggitte Beltrán, víctima de la trata de mujeres; Francesa Guillén, especie de antagonista que representa “el sistema”; Oskar Ixta, el chico que pierda la mano; y Luis López, un joven desaparecido, pero también autor y director de la puesta, así como fundador de Las Primadonnas.
La pieza en un acto clown de 90 minutos y con musicalización en vivo por parte de Bernardo Espadas, según explica López a Proceso, es el resultado de un trabajo de tres meses donde los actores se despojaron completamente de las palabras para trabajar con el cuerpo y las emociones, y a través de una “caja mágica” entrar y salir de escena, en un juego donde el ignorado puede ser el desaparecido y éste aparecer siempre y cuando sea recordado:
“La inquietud de la obra vino de Sandra Arcos, pues los dos somos personas con una responsabilidad social muy firme sin formar parte de ningún partido o asociación. No es una obra que ataque a alguien o algo, sino más bien de reflexión, de dar a voz a ‘los desaparecidos’, porque estamos en un punto en donde todos los sectores sociales y económicos de nuestro país están siendo agredidos, no importa si eres rico o si vives en el campo.
“Por eso hacerla mediante clown me pareció la manera perfecta de plantear una reflexión y al mismo tiempo sin llegar a ser irrespetuosos. Según Ionesco, la risa es una forma de enfrentar los problemas y es a través de ella que uno puede superar a un agresor, porque espera que respondamos con miedo o violencia, pero cuando rompes ese círculo lo desarmas.”
López conoció el clown mientras estudiaba licenciatura de artes visuales en la UNAM, y a raíz de esto decidió estudiar arte teatral en el INBA, de donde egresó en 2008; posteriormente se especializó en clown mediante talleres en Europa y Canadá, hasta que regresó a México y fundó Las Primadonnas hace ocho años:
“Lo que siempre me ha interesado del clown es buscar una cercanía con el público, provocar una risa reflexiva que deje a la risa como un accidente de lo que sucede en escena, no como el objetivo, hacer que el público se ría con nosotros, no de nosotros. En ese sentido ese es el sello de la compañía: generar reflexión, y me da mucho orgullo decir que somos la única compañía que trabaja de esta forma.”
Por su parte, Sandra Arcos, quien es actriz y cantante, y entre sus trabajos se encuentra la obra La ópera de a barrio que se presentó en 2011 en el Centro Cultural Helénico (Proceso 1819), así como en TV UNAM y en un reality musical para Tv Azteca (el cual le ayudó para definir su línea de trabajo, apunta), Los desaparecidos es en esencia resultado de su responsabilidad como artista:
“Luego de estar muy involucrada en el movimiento Artistas en Resistencia este año y pasar una semana en Ayotzinapa por invitación de Trino Maldonado (escritor y activista), y ver todo lo que se estaba viviendo allá, pensé: ¿Qué puedo hace yo como artista?, ¿cómo digerir esta experiencia y traducirla en mi trabajo en los escenarios? Y la primera inquietud la platiqué con Luis, quien la llevó a esta obra de clown, cuya ventaja aunque está íntimamente relacionado con el humor, al no haber palabras de por medio llega directo al estado anímico del público, que es lo que se busca.”
A decir suyo la obra es una búsqueda constante, donde la “caja mágica” es una crítica sutil y directa para los que se niegan a formar parte del entorno actual del país, desde sus compañeros de profesión a la sociedad misma:
“Yo no sé cómo pueden hacer otros artistas para trabajar en otras cosas, pero para mí es una necesidad hablar de esta realidad, es una responsabilidad con nuestro entorno y tenemos que asumirla, es una urgencia tocar estos temas que ciertamente nos lastiman pero no podemos vivir con una negación.
“Bertolt Brecht dice que ‘el arte no es sólo un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma’, y esa frase expresa todo mi sentir. En la última función acudió Omar García, uno de los jóvenes sobrevivientes del asesinato de Ayotzinapa, y al final dijo que todos tenemos que hacer algo desde nuestra trinchera… fue tan intenso que mucha gente del público estábamos conmovidos al grado de que pensé: ‘ya no quiero hacer esta obra, mejor quiero hacer El Rey León porque esto simplemente supera la realidad. Todos en esta obra estamos muy conectados y comprometidos.”
Los desaparecidos se presenta a las 21 horas en el Foro Shakespeare de la colonia Condesa. l
“Cómo no estar solo”
Llevada a escena por la compañía independiente Sí o Sí Teatro, creada por jóvenes egresados de esa disciplina, la puesta Cómo no estar solo regresa a escena esta vez en el Teatro La Capilla con funciones hasta septiembre.
¿La trama?: Una metáfora del amor y desamor que divaga en escenarios entre la ficción y la realidad.
A decir de la directora Martha Rodríguez Mega (D.F., 1991), la pieza no se desarrolla de manera común: los cuatro actores, Zabdi Blanco, Laura Loredo, Inés Peláez y José Pescina, dejan a la suerte el destino de los protagonistas y, mediante un “volado”, se eliminan dos… el objetivo es que cada vez que el público asista a la obra verá a los actores en un papel distinto.
De esta forma inicia Cómo no estar solo.
Original de Juan Carlos Franco, en la obra una pareja que sale huyendo de su vida y rutina se encuentra en medio de un lugar paradisiaco, pero cuya única escapatoria es estar con ellos mismos ante la noticia de un inminente desastre natural; estando solos, recuerdan momentos y planean a futuro, aunque éste ni siquiera dependa de ellos.
“Es una metáfora del amor y desamor –explica Rodríguez Mega, recién egresada de Literatura Dramática y Teatro en la UNAM–, porque cuando Juan Carlos la escribió ambos teníamos el corazón roto, y habla acerca de ese proceso y de cómo a esta generación le cuesta mucho encontrar lazos, los mismos que nos enseñaron nuestros padres de ese ideal romántico que en la vida real están deshechos. Porque la mayoría de nosotros tiene padres divorciados.”
Para ella no es una obra complaciente para ir y sentarse, sino para hacer pensar al público. Ya que la filosofía de la compañía Sí o Sí Teatro es llevar a cabo “el teatro fuera del teatro”, es decir, fuera de recintos teatrales.
De las cinco puestas que ha realizado, cuatro han sido así: El bordo, el pájaro y el marco, original de Sabina Berman que se escenificó en el departamento de la autora; Perimortem, en un trolebús, un cementerio y las llamadas “islas” de Ciudad Universitaria en la UNAM; Despues del fin, en un sótano; e Historia de un árbol, una pieza para público infantil montada en Oaxaca.
Por ello, Rodríguez Mega explica que realizar Cómo no estar solo una temporada el año pasado en el Foro A Poco No, y ahora en el Teatro La Capilla de Coyoacán, fue y sigue siendo un reto:
“Cuando creamos la compañía lo hicimos pensando en espacios alternativos y no en el teatro común, porque como egresados es difícil encontrar lugares. Así que buscamos los propios de manera que presentarla ahora en La Capilla fue todo un reto que a la fecha tenemos, porque medio alcanzamos a cubrir el dinero para el espacio, pero faltan pagos a producción y los nuestros.”
Es por lo anterior que Sí o Sí se encuentra en el sistema Fondeadora (https://fondeadora.mx/), donde busca apoyo económico que el público puede emitir por la web.
Las funciones son cada martes a las 20 horas en el espacio fundado por Salvador Novo en Madrid 13, entre Centenario e Ignacio Aldama, Col. Del Carmen.








