Peter Bogdanovich está lejos de ser un maestro de la talla de Orson Wells, John Ford, Howard Hawks, Alfred Hitchock (directores de los que ha escrito ensayos importantes), pero sigue siendo un ícono de los años setenta, década que inaugura con La última película (The Last Picture Show, 1971).
Su aptitud para reflejar vida cotidiana e inquietudes sociales, modernidad y resistencia al cambio, le valió la amistad de figuras como el mismo Wells o, actualmente, la admiración de cineastas jóvenes como Wes Craven y Noah Baumbach, productores ejecutivos de Enredos de Broadway (She’s Funny That Way; EU, 2015) que marca su regreso a la pantalla grande después de 14 años.
Con mejores momentos que malos, esta comedia, ligera y de buen ritmo, a pesar de un par de atorones, recupera el estilo, pasado de moda, del maestro del screwball (metida la pata) Ernest Lubitsch. El mérito de este realizador germano había sido jugar con situaciones crudas, prácticamente escandalosas, donde intervenían figuras de mujeres dominantes, de forma muy fina; todo esto antes del moralismo que imperó en Hollywood a partir de la posguerra. Bogdanovich trae el mundo elegante de la prostitución por teléfono (call girls) al teatro de Broadway y sus celebridades, pasando por la terapia y toda su verborrea al estilo Woody Allen.
Isabella (Imogen Poots), actriz ahora famosa, relata abiertamente en una entrevista cómo le llegó la oportunidad de acceder al teatro mientras trabajaba como escort cuando conoció a Arnold (Owen Wilson) en Nueva York. Un director de cine y teatro, tan adicto a pasar la noche con chicas por teléfono como a rescatarlas con una cuota de 30 mil dólares; el único problema era que Arnold era casado y su esposa actuaba en sus obras. Resulta que el escritor de la pieza (Will Forte) rompe con su novia, una terapeuta (Jennifer Aniston) que de alguna manera tiene que ver con la vida de todos, y se enamora de la aspirante a actriz.
Recuperar un tanto del humor que manejaba Lubitsch significa traer de vuelta el “teatro de vaudeville” al cine, la comedia de enredos de Feydau con sus burgueses aburridos y calenturientos, asustados y convencionales en el fondo. Este género de comedia se apoya en situaciones embarazosas que provocan la infidelidad y las pequeñeces del supuesto hombre de mundo que ve comprometida su vida doméstica. De cajón son encuentros involuntarios, lugares donde todos se reúnen sin saberlo, y coincidencias imposibles.
Peter Bodagnovich aboga por un cine sin violencia gratuita, ligero y de buena factura. Conmueve el entusiasmo y el apoyo de sus actores con diálogos que sonarían insulsos en boca de otros. La británica Imogen Poots actúa una Jean Harlow sexy pero inteligente y bien articualda. Jennifer Aniston se atreve a salir de su irritante estereotipo para demostrar que sí puede actuar una terapeuta más neurótica que todos sus pacientes.








