Apagón analógico

Conforme se aproxima la fecha en que las emisoras televisivas deberán apagar su señal analógica para transmitir únicamente en digital, surgen nuevas dudas de que esto pueda llevarse a cabo de acuerdo al calendario.

El gobierno de Fox fijó la fecha para el 2021, otorgó el refrendo a todos los canales para ese momento bajo el argumento de que así tenían certeza jurídica en las inversiones necesarias al tránsito digital. El sexenio pasado el plazo se recortó seis años. A fines de 2015 debe quedar terminado. Este acortamiento no implicó que los empresarios tuvieran que refrendar antes sus concesiones.

De acuerdo con la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión publicada en 2014, se licitaron dos cadenas digitales para uso comercial y se otorgó una con fines públicos. Una de las mercantilizables quedó vacante y la otra fue para el Grupo Ángeles del empresario Olegario Vázquez Raña. Esta saldrá al aire en 2016; sin hogares con aparatos receptores digitales, la señal no podrá captarse universalmente. Esa es la urgencia, aunada al hecho de que Televisa y Azteca ya han reconvertido sus equipos para salir en digital, aprovechando igualmente el triple juego: internet, telefonía y televisión.

El gobierno ha gastado enorme suma en adquirir televisores para repartir a los hogares con menor poder adquisitivo; según Mediatelecom, 13.75 mil millones de pesos en licitaciones. Otros 740 mil equipos se adquirieron sin seguir el procedimiento legal. Se calculó que donaría un equipo a 10 millones de hogares. En total ha comprado 5.8 millones de aparatos, de los cuales se ha anunciado que todavía falta entregar 1.5 millones.  Y debe comprar otros 3.7 para completar la cuota. Sin embargo, según el Inegi, 4.5 millones de hogares tendrán que ver la manera de adaptar sus televisiones o comprar nuevos para estar en condición de recibir los programas.

La consultora Telconomía asegura que son hogares en pobreza.

Al ritmo que operan no van a terminar el 15 de noviembre. La SCT está otorgando los aparatos de acuerdo a un Censo realizado por la Sedesol. La gente seleccionada se forma para obtenerlos. Éstos vienen en cajas de cartón con la leyenda “Moviendo a México”: los beneficiados deberán recordar qué gobierno y de qué partido se les ofrece la dádiva.

En principio ésta no es tal sino un derecho del ciudadano. Si por ley el Estado cambia el tipo de señal televisiva, la población no debe ser obligada a adquirir otro equipo para mantener su opción de entretenimiento e información. Si hay cambio de infraestructura ésta no puede respaldar sólo a los productores, también los consumidores deben ser favorecidos.

Más allá de la anécdota, lo que debemos preguntarnos es: ¿A quién beneficia el apagón analógico?