Entre la, afortunadamente, amplia oferta cultural y artística que tenemos en esta ciudad durante el período vacacional escolar, se encuentra un extraño medio híbrido espectáculo que, sin un guión inamovible y rígido, combina música, danza, ópera, teatro, mimo y pantomima para crear una de esas puestas en escena que son inclasificables dentro de los cánones tradicionales.
Y no obstante funcionan y cumplen su cometido, que en este caso no es otro sino el entretener, divertir y, muy importante, mostrar a públicos no habituados música que no es la más común en el cuadrante radial ni televisivo y que, como la ópera, ni siquiera sabían que iban a escuchar en el espectáculo que desde su nombre empieza a jugar: Aquí entre dos… somos tres”.
Esto es interesante porque no se trata, como en la buena oferta que también se está dando actualmente, de ofrecer óperas en versiones especiales para niños sino que éstos, y el público en general, claro, se encuentran de pronto con algo que no conocen ni saben qué es pero que resultan ser arias operísticas, algunas muy conocidas.
Como estas arias están en medio de una serie de acciones clownescas, teatrales o dancísticas y/o estas mismas propician tales acciones, se anula así el prurito y pre-juicio de “a mí la ópera no me gusta”, expresado las más de las veces sin haber visto o escuchado nunca una ópera. Las arias aquí, entonces, pasan como cualquier otra canción, y pueden gustar o no gustar pero por sí mismas, no por la idea preconcebida que se tenga. Simplemente, de pronto, surge un aria, y como no hay traducción, cada uno se forma la idea que quiera de lo que está diciendo esa canción que está oyendo. La cantante, la bailarina y el clown –que son los únicos tres que están en escena y realizan el espectáculo–, efectúan acciones que, hay que decirlo, no precisamente se apegan a lo que la letra del aria cuenta; por lo que, repito, cada quien le pone la letra que mejor le venga a la imaginación.
Y es que la trama –no hay una línea argumental propiamente dicha–, es por demás sencilla: De manera puramente casual, una bailarina, un clown y una cantante de ópera se juntan en un teatro, empiezan a jugar, y jugando-jugando nos hacen oír, entre otras cosas, “Lascia chi´o pianga” de la ópera Rinaldo de Haendel, la muy conocida “Una furtiva lágrima” de El elixir de amor de Donizetti ¡cantada por una mezzosoprano!, “Mon cour s´ouvre a ta voix” de Sansón y Dalila de Saint Saëns, la conocidísima “Habanera” de la Carmen de Bizet, un minueto de don Johan Sebastian Bach y la también muy conocida Marcha a la turca del Divino Mozart.
Todo esto no precisamente con lo que se llama “orden y concierto” pero si con talento, creatividad, gracia, salero y, por supuesto, irreverencia, porque mire usted que utilizar a Bach y Mozart para literalmente “hacer payasadas”, es algo que infartará a más de uno. Así, música y canciones que no tienen necesidad de declararse “clásicas”, “óperas” ni de ninguna otra manera pero que, y esto es lo que importa, gusta y contagia. Bien entonces por Isabel Romero, autora, directora, bailarina y productora de este simpático desaguisado; Jorge A. Caballero, clown, actor y músico, y Gerardina Martínez, cantante iconoclasta.
Aquí entre dos… somos tres, ideal para esta temporada, todos los sábados y domingos a las 12:30 hrs. Teatro Orientación, atrás del Auditorio.








