“Monomito”: Dr. Lakra

Con numerosas figuras del E. T., cuerpos de Buda y cabezas de muñecos de goma que transformados en esculturas de bronce se enciman para formar extraños y afectivos tótems, Dr. Lakra presenta una exposición que oscila entre el juego, la obsesión y la desesperación.

Emplazada en la Galería Kurimanzutto de la Ciudad de México, la muestra Monomito convierte lo ordinario en fetiche sugiriendo, sin afirmar, los superpoderes que tienen los espíritus de los mitos contemporáneos.

Museografíado con referencias visuales que recuerdan las exhibiciones  etnográficas decimonónicas, el conjunto de esculturas e intervenciones murales no sólo concreta poéticas que ha manifestado el artista desde aproximadamente 2010, sino que también recuerda narrativas curatoriales de exposiciones colectivas en las que ha participado: Wünderkammer, objetos exóticos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y en la galería Barbican de Londres, Museo marciano de arte terrenal (ambas en 2008) y Obsesiones magníficas: el artista como coleccionista en el Barbican Centre de Londres en febrero de 2015.

Reconocido internacionalmente por sus dibujos-tatuajes sobre cuerpos representados en distintos objetos e imágenes apropiadas –páginas de revistas pornográficas de los años cincuenta, muñecas de goma Kewpie, figuras de porcelana antiguas–, Lakra (Jerónimo López Ramírez, México, 1972) ha desarrollado una poética nostálgica y rasposa en la que, a manera de los gabinetes de curiosidades de los siglos XVII y XVIII conviven representaciones de animales, insectos, desnudos femeninos, órganos humanos, rostros descarnados, retratos de personalidades e imágenes  de culturas que Occidente ha considerado primitivas como la africana.

Sin embargo, a diferencia de los gabinetes, la interpretación de Lakra nunca se ha sustentado en lo exótico. Por el contrario, en su obra no existe la otredad porque todos los mitos se fusionan en monumentos que pueden leerse como emblemas de una etnia que creció debatiéndose entre lo global y lo local.

Integrada por intervenciones murales de base gráfica y esculturas en su mayoría en bronce, la exposición Monomito juega ambivalentemente con imágenes que remiten a superpoderes mentales y espirituales. Con imágenes ensambladas en las paredes que no ocultan sus orígenes de culturas antiguas orientales, mediterráneas, prehispánicas y africanas –como una carita sonriente mesoamericana que se sostiene en un cuerpo de Buda–, la exhibición sobresale por los seductores tótems y deidades sobre pedestal.

Construidas con interpretaciones en metal o cera de juguetes y figuras diversas obtenidas en mercados de chácharas, las esculturas recrean héroes y guías espirituales inteligentes, sensibles y pacifistas. Configuradas como los tótems tradicionales, en las piezas llama la atención que en la parte inferior se encuentra la potencia animal –osos, elefantes–, mientras en la superior las pequeñas figuras de formas humanas parecen indicar que el verdadero poder no se encuentra en el tamaño sino en la inteligencia. En cuanto al famoso extraterrestre cinematográfico, Dr Lakra considera al E.T. una metáfora de la migración y la otredad desconocida, “un iligal alien (sic) que es perseguido por las autoridades”.

Recolector de una mitología que fusiona ciencia-ficción, religiosidad popular –con imágenes del rostro de Cristo– y paganismos antiguos, Monomitos, más que irreverente, parece un deseo desesperado.