Hay dinero pero falta voluntad

VALPARAÍSO, CHILE.- El lunes 6, cuatro días antes de que la presidenta Michelle Bachelet anunció la cancelación de su programa original de gobierno, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, y los medios de comunicación de derecha, forzaban o preparaban el escenario para la noticia.

En el marco de su exposición sobre la Evaluación de la Gestión Financiera del Sector Público en 2014 y la Actualización de Proyecciones para 2015, emitida ante la Comisión Mixta de Presupuesto del Congreso Nacional, Valdés informó que la dependencia a su cargo había rebajado la proyección de crecimiento para este año de 3.6% a 2.5%.

También dio cuenta de una caída de 49.4% en los traspasos al fisco de la minera estatal Codelco, en relación con el año anterior. Originalmente se esperaba que en 2015 esos pagos llegaran a mil 130 millones de dólares.

El miércoles 8 el periódico El Mercurio tituló: Recaudación económica será 667 millones de dólares menor de lo previsto, por desaceleración económica.

Otro antecedente que ese y otros medios ventilaron en esos días es que la inversión privada ha disminuido en siete de los ocho últimos trimestres.

La presidenta Bachelet recogió todos estos diagnósticos y propuestas cuando, en la sesión que el Consejo de Gabinete realizó el viernes 10, presentó el “segundo tiempo” de su gobierno: “Las restricciones nos imponen cuidar los equilibrios fiscales y que seamos capaces de reactivar la economía, porque sin crecimiento no hay reforma sustentable”.

Aunque el gobierno se esmera en demostrar con datos duros que la razón principal de que frene su programa tiene que ver con la carencia de recursos, esta conclusión tiene detractores, que exponen otras cifras y argumentos.

El abogado, economista y experto tributario Julián Alcayaga expresa: “La plata está. Lo que pasa es que no quieren gastarla porque no les interesa el bienestar del pueblo”.

En entrevista con Proceso, este economista fundamenta: “Chile tiene miles de millones de dólares que duermen en el extranjero y que podrían utilizarse ahora para mejorar la educación”. Alude específicamente al Fondo de Estabilización Económico Social (FEES) y al Fondo de Reserva de Pensiones (FRP), que en enero de 2014 acumulaban en conjunto 22 mil 754 millones de dólares.

Ricardo Ffrench-Davis, doctor en economía por la Universidad de Chicago y Premio Nacional de Ciencias y Humanidades, también subrayó la existencia de esos recursos en entrevista con la revista Caras, en su número de julio: “¡No nos asustemos con la baja del precio! Tenemos 20 mil millones de dólares, para cuatro o cinco años de mal precio del cobre”.

Alcayaga, quien es maestro en informática y en organizaciones, asevera que una de las principales causas de que haya una menor recaudación fiscal se relaciona con un pecado original de la reforma tributaria de 2014. “Si bien subió el impuesto de primera categoría que pagan las empresas, de 20% a 25%, en forma escalonada, a la vez le bajó el impuesto a las personas más ricas, de 40% a 35%”. Detalla que alrededor de 25 mil personas pagan ese gravamen. “Entonces, lo que se ganó aumentando el impuesto de primera categoría se perdió al rebajarle el impuesto personal a los más ricos”.

Este economista dice que otro error que se cometió en dicha reforma fue que a las empresas mineras “no se les tocó ni con el pétalo de una rosa, en circunstancias en que son las mayores evasoras”.

Con la reforma tributaria se buscaba recaudar 8 mil 200 millones de dólares, que se destinarían básicamente a financiar la gratuidad en educación superior. Esta mayor recaudación se lograría sobre todo mediante la eliminación del Fondo de Utilidades Tributarias (FUT), mecanismo contable que permite a los dueños de las empresas no pagar tributos por las ganancias del capital que no se retiran. Pero desde su creación –en 1984– el FUT ha provocado una evasión que en sus 30 años de existencia ha sido estimada en 280 mil millones de dólares.

Luego de que el 14 de mayo la Cámara de Diputados aprobó el proyecto original del gobierno, que eliminaba el FUT, el entonces ministro de Hacienda, Alberto Arenas, “cocinó” junto con el economista de derecha Juan Andrés Fontaine una modificación a este plan, que lo diluyó completamente.

Al respecto, Ffrench Davis expresó a Caras: “Estoy de acuerdo con el mensaje de que tenemos que recuperar crecimiento, pero hay una contradicción cuando se dice que para lograrlo tenemos que dejar de hacer las transformaciones y que hay que deshacer la reforma tributaria. ¡No! Hay que corregir la reforma tributaria para que recaude más, no para que recaude menos”.

El diputado Gabriel Boric y el sociólogo Carlos Ruiz, ambos del movimiento político Izquierda Autónoma, expresaron el miércoles 15, en una carta abierta difundida en El Mercurio, que la desaceleración económica, como argumento, hace perder el hilo del debate. Plantearon lo que a su juicio es el problema de fondo: “Lo que la sociedad chilena se pregunta es si este gobierno tiene o no voluntad política para construir un nuevo sistema de educación pública, y dejar de poner a disposición del mercado los recursos de todos los chilenos”.