“De Vuelta a Casa”, disco en apoyo a Ayotzinapa

Alumnos de la Escuela Superior de Música, el conjunto Botellita de Jerez y otras 14 agrupaciones artísticas acudieron a finales del año pasado al llamado de RIP.MX, y Pedro y El Lobo, para donar las 16 canciones que integran el disco De Vuelta a Casa. Ayotzinapa Somos Todxs, en solidaridad con las familias de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

El álbum se puede adquirir en devueltaacasa.org desde cualquier precio, partiendo de 10 pesos, y en tiendas de música digitales y servicios de streaming (desacargas por red). Todo el dinero recaudado de la venta de De Vuelta A Casa irá directamente a una cuenta de familiares y amigos de los 43.

Cuentan los convocantes que, tras el llamado, “poco a poco, nuestros correos electrónicos se fueron inundando de música llena de mensajes de apoyo, protesta, amor, dolor y toda la combinación de sentimientos que una injusticia como la desaparición de los normalistas provoca. Se fue creando una colección de voces que, desde su arte y creatividad, se suman a la de los familiares para mantener viva y relevante una causa que no tiene por qué desvanecerse jamás”.

Las piezas que incluye este álbum son:

“Verte regresar”, de Belafonte Sensacional y Paulina Lasa; “Equivocado”, de DEPEDRO; “¡Presos políticos, libertad!”, de La HH Botellita de Jerez; “Compañero”, de Ro Casares & Colectivo Mambotango; “Ni el viento ni el sol”, de Jazmín Solar; “Apareceres”, de Astor Vitali; “Lo sabes tú también”, por Alumnos de la Escuela Superior de Música.

Además, “We Got To Organize”, de Flame N’ Peach & The Liberated Waffles; “Enseñanzas de rabia”, por Grushgrev; “Hasta encontrarlos”, de Lian Ventura; “Brilla más el Soul”, de Los Mind Lagunas; “Beautiful Green”, de The John Adam Smith Band; “Lázaro”, de Diego Rosas; “Camino para verte”, de Skaraway; “De vuelta”, de Axel Ordaz, y “Un día más”, de Fero­ Esteban.

El diseño de la portada fue hecho por el colectivo Rexiste, cuyos miembros “aportan una calidad visual y estética que lleva mucha esperanza, también alegría y, sobre todo, protesta bien encausada”, afirman los convocantes.

“Este disco representa a la música por sí misma: una síncopa que acentúa nuestra indignación; pero también nuestro cariño y sensibilidad para con los familiares, y aún si ésta se escribe en forma de silencio, no es porque no estemos presentes, sino porque estamos haciendo un contratiempo, es decir, tratando de encontrar otro tiempo posible para dibujar un mundo distinto, un movimiento continuo hacia la acción y no hacia la pasividad.” (RP)