WTC, la obsesión de López Rocha

Obsesionado por recuperar la presidencia de World Trade Center, el empresario Aurelio López Rocha, sus socios y sus abogados presuntamente le inventaron delitos al titular del corporativo, Humberto Torres Verdín, para desplazarlo de ese cargo al que llegó en 2010, justamente cuando López Rocha fue removido en medio de un escándalo.

Aunque fue desplazado de la presidencia del World Trade Center (WTC) Guadalajara hace cinco años y medio por el uso inadecuado de recursos de los accionistas y de gastos en promoción de asuntos privados o negocios mal planeados, el empresario Aurelio López Rocha intenta regresar a ese cargo que ocupó durante dos décadas.

López Rocha lleva años intentando desplazar a su sucesor Mario Humberto Torres Verdín, un empresario y notario público que recientemente fue denunciado por el Grupo Corey por presunto fraude relacionado con el complejo habitacional de las Villas Panamericanas. El pasado 24 de junio Torres Verdín fue detenido por agentes de la Fiscalía General del Estado y trasladado al penal de Puente Grande, donde tras el pago de una fianza, recuperó su libertad.

El demandado asegura que López Rocha aprovechó la querella promovida por el Grupo Corey, de Francisco Cornejo, uno de los empresarios involucrados en la construcción amañada de esas casas durante la gestión del panista Emilio González Márquez.

Según Torres Verdín, López Rocha y su socio Eugenio Pelayo López, exsecretario de Vialidad, orquestaron un plan para quedarse con la dirección del WTC. Y expone: “Todo se armó para darle forma a la denuncia por fraude sobre el reclamo de una deuda de 98 mil pesos”.

Torres Verdín asegura que durante su gestión, iniciada en 2010, el WTC Guadalajara ha tenido un crecimiento sostenido, gracias a la confianza y certeza que da a los accionistas, lo que no sucedió durante la administración de López Rocha.

Hoy, el WTC Guadalajara mueve más de 20 mil millones de dólares en materia de comercio exterior y realiza 54 mil operaciones aéreas al año; además, opera el ferropuerto de la zona industrial de El Salto, así como las aduanas de los aeropuertos de Guadalajara y Puebla.

Sin embargo, López Rocha sostiene que Torres Verdín fue, de manera ilegal, presidente del Consejo de Administración de Almacenadora GWTC, empresa que opera una concesión federal de recinto fiscal en el aeropuerto de Guadalajara, según destacó El Informador en su edición del 23 de junio pasado.

Y añadió: “Torres Verdín enfrenta otros procesos penales junto con Jesús María Flores Ramos, que funge como comisario de la misma sociedad, y otras personas del grupo de empresas que integran Guadalajara World Trade Center, al cual pertenece esta concesionaria del gobierno federal, que derivarán en otras órdenes de aprehensión.

“… En mayo de 2014, Aurelio López Rocha y Eugenio Pelayo López, los dos principales socios individuales de Guadalajara World Trade Center, hicieron pública una denuncia contra Torres Verdín y Jesús María Flores Ramos, cuyos despachos fueron contratados como asesores, legal el primero y fiscal el segundo; además, de manera personal fungieron como secretario del consejo de administración y comisario de la sociedad, respectivamente.”

El Informador es propiedad del empresario Carlos Álvarez del Castillo, un incondicional de López Rocha interesado también en la realización de desarrollos inmobiliarios en la zona aledaña a la barranca de Huentitán y en el proyecto trunco del Museo Guggenheim.

El miércoles 1, El Informador dio a conocer que el juez Tercero en Materia Penal había dictado formal prisión al inculpado “por no resarcir los dividendos a uno de los accionistas de una de la sociedades que pertenecen al Grupo Word Trade Center”, según el abogado Luis Chávez.

El litigante también expuso que “buscarán fincarle otros delitos” a Torres Verdín.

Proyectos fallidos

Antes de incursionar en la administración pública –fue secretario de Turismo durante la administración de Emilio González Márquez– fue un empresario exitoso, pero luego su estrella se vino abajo.

Uno de sus fracasos más sonados es el proyecto de la torre Torrena. Según la publicidad sería al edificio más alto de América Latina y se ubicaría en el cruce de las avenidas Mariano Otero y López Mateos, en Guadalajara.

Sin embargo, ese proyecto en el que se invirtieron decenas de millones de pesos quedó convertido en un hoyo de más de 30 metros de profundidad, inmerso en entre pleitos judiciales, según comentan algunos accionistas del WTC.

Para Torres Verdín, el problema de fondo no es el presunto fraude del que se le acusa, sino López Rocha, quien durante su gestión como presidente del WTC cometió diversas irregularidades administrativas –no dejó los documentos que comprueban los gastos de decenas de millones de pesos–, así como la simulación de asambleas y la constitución de un consejo paralelo del corporativo para violentar la ley.

Esas acciones, dice, las promovieron corredores públicos y abogados al servicio de López Rocha y su socio, Eugenio Pelayo López, quien fue secretario de Vialidad durante la gestión de González Márquez.

“Nosotros fuimos los primeros en demandar (a López Rocha y otras personas) por esas irregularidades –expone a Proceso Jalisco–. Ante eso, ahora los señalados responden con denuncias, una de ellas relacionada con el reclamo de un dividendo de un accionista de una sociedad mercantil de la que también soy el presidente, en la cual ese accionista sólo ostenta el 0.01% de las acciones.”

Con respecto a la demanda de la empresa Corey, Torres Verdín asegura que su propietario, Francisco Cornejo, está involucrado en el asunto de Villas Panamericanas:

“Él tiene sus acciones y le depositamos en un juzgado; esto lo sabe la fiscalía. Era simplemente el derecho de cobrar un dividendo donde yo no tengo ni el dinero ni nada, pero con ese antecedente y sin bases él presentó una demanda por presunto abuso de confianza.

“(Cornejo) lo hizo con el ánimo de venir a cobrar o de armar un escándalo (en mi contra), a pesar de que el asunto ya había quedado aclarado, para nosotros.”

E insiste: “Detrás de todo están López Rocha y Pelayo López; ellos quieren volver a manejar el WTC”.

–Ellos lo acusan de manejar la dirección del WTC de manera fraudulenta, ¿qué dice usted?

–No, no. Es totalmente falso lo que afirma El Informador. La dirigencia que yo encabezo no es un fraude, es una administración sustentada en la legalidad. Los socios me apoyan y están con nosotros. Por desgracia Álvarez del Castillo sale en defensa de López Rocha; ellos son amigos… Fui elegido presidente de todas las sociedades por la mayoría de los socios.

Según Torres Verdín, en 2010 Pelayo López era enemigo de López Rocha, quien no tenía el apoyo ni de su familia. Pero ahora Pelayo terminó por unirse a él y ambos “comenzaron a entorpecer mi administración con maniobras legaloides; pero éstas se han venido cayendo por falta de sustento”.

Torres Verdín insiste: López Rocha y sus abogados “no buscan hacer prevalecer la razón jurídica, sólo pretenden dañar con el ataque en la opinión pública. Pero a nosotros nos queda claro: quien juzga es el juez; los medios sólo informan. La opinión pública ni lincha ni premia a alguien”.

“Los socios del WTC están molestos por lo que viene haciendo Aurelio, sobre todo Miguel Ángel Amutio. Incluso tenemos cartas en las cuales algunos accionistas manifiestan su repudio contra López Rocha y contra Pelayo López”, comenta Torres Verdín.

Dice que la presidencia del WTC entabló ya varios juicios contra López Rocha por simulación de actos jurídicos, en los cuales demanda la nulidad de esos actos y uno más por daño moral, además de tres denuncias penales.