Investigación de un agente de la DEA sobre Camarena

Héctor Berrellez, quien tuvo a su cargo la Operación Leyenda de la DEA, investigación acerca de la muerte del agente Kiki Camarena, se propuso llevar el caso a la pantalla grande “para que la verdad pueda conocerse masivamente”. En entrevista con Proceso, expone su idea del documental, titulado como esa misión, y solicita a Peña Nieto apresar al senador Manuel Bartlett por su complicidad en los hechos.

Tras la liberación de Rafael Caro Quintero del Penal de Puente Grande, Jalisco, en 2013, y “al ver que Estados Unidos no tuvo un reclamo enérgico”, el exagente de la Agencia Antidrogas Estadunidense (DEA), Héctor Berrellez, ideó un documental sobre el secuestro, tortura y asesinato de Enrique Kiki Camarena, en que “los gobiernos estadunidense y mexicano están implicados”.

El filme de 104 minutos se titula Operación Leyenda, homónimo del  nombre que le dieron a la misión de la DEA, dirigida por el mismo Berrellez para investigar el homicidio del agente antinarcóticos, ocurrido en febrero de 1985 en Guadalajara, así como el del piloto Alfredo Zavala.

En la cinta –que aún no cuenta con distribuidora en México–, ofrece los testimonios de tres policías del estado de Jalisco, amparados desde finales de los noventa por el Programa Federal de Testigos Protegidos de Estados Unidos; ellos estuvieron, “obligados por nuestros jefes”, al servicio de los narcotraficantes Caro Quintero y Ernesto Fonseca (fundadores del Cártel de Guadalajara junto con Miguel Ángel Félix Gallardo).

Y denuncian ahí nuevamente, como lo hicieron en entrevista con el corresponsal en Washington de Proceso, J. Jesús Esquivel el año pasado, al senador poblano Manuel Bartlett Díaz (secretario de Gobernación durante la presidencia de Miguel de la Madrid Hurtado) y a Juan Arévalo Gardoqui (titular de la Secretaría de la Defensa), quienes “presenciaron la tortura de Camarena y además lo interrogaron”.

Los tres revelan a la cámara cómo policías del país fueron convertidos “en peones del narco, y no podíamos hacer nada”.

Además de Berrellez, otro exagente de la DEA, Celerino Castillo, aparece a cuadro para dar más detalles de cómo con Operación Leyenda se descubrió no sólo que gobernantes del PRI estaban coludidos con el narco, sino que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) laboraba con el Cártel de Guadalajara, los cuales planearon eliminar a Camarena (Proceso 1928, 1929 y 1931).

El documental resalta la dramatización por actores del secuestro, tortura y asesinato de Camarena –donde es interrogado por el secretario de Gobernación de México y un agente cubano de la CIA, Félix Rodríguez– y se recrean los homicidios de los Testigos de Jehová estadunidenses que van a la casa de Fonseca, quien los supone agentes encubiertos de la DEA (Proceso, 1919) como a dos turistas de Estados Unidos en el restaurante La Langosta en Guadalajara, a los cuales confunde también con investigadores de la DEA (Proceso, 1975).

Otra escenificación es la matanza del rancho El Mareño, donde el comandante de la judicial Armando Pavón Reyes asesinó al dueño Manuel Bravo y su familia –incluyendo a un niño con síndrome de down– para culparlo de los asesinatos de Camarena y de Zavala. Además se reproduce el escape de Caro Quintero a Costa Rica, apoyado por Pavón Reyes (Proceso, 441).

Los otros productores ejecutivos del largometraje son Juan Carlos Uribe y Arlette Garibay; esta última también escribió el guión con Edgar M. Gutiérrez. El director de las escenas es Juan Frausto. Operación leyenda ya fue concluido, tras año y medio de trabajo.

A más de tres décadas del asesinato de Kiki Camarena, agentes y exagentes de la DEA piden a Berrellez, a través de una carta, que le haga justicia. Lo anuncia, vía telefónica, a este semanario:

“Exigen la orden de aprehensión para Bartlett Díaz y Félix Rodríguez.”

Durante muchos años Berrellez se mantuvo callado debido a las amenazas de extradición a México por secuestrar al doctor Humberto Álvarez Macháin, “pero esa fue una orden del presidente George H. W. Bush que yo cumplí” (Proceso, 1952). Ahora, ya decidido a revelar todo, es buscado por sus compañeros.

La verdad

–¿Por qué decide filmar un documental sobre la Operación Leyenda de la DEA, de la cual usted estuvo al frente, donde descubre que la CIA estaba con el Cártel de Guadalajara para enviar narco dólares a Nicaragua?

–¡Deseo denunciar todo!

“No quiero llevarme a la tumba todo lo que he investigado. ¡Mi país me traicionó!, y lo que más me duele es que la CIA envenenó a nuestra sociedad para solventar una guerrilla caprichosa en Nicaragua. ¡Sí, tengo miedo!, pero he vivido así toda mi vida. ¡Y no porque tenga miedo voy a ocultar la verdad!”

Adelanta además que escribe un libro de memorias:

“Quizá lo terminaré de escribir en dos semanas. Es sobre mi vida con la DEA. Me enfoco en investigaciones que desarrollé antes de que me asignaran a Operación Leyenda. Yo era un agente muy conocido, muy respetado.  Operación Leyenda destruyó mi carrera, mi vida y a mi familia. Además, casi me causó la muerte.”

–¿Para realizar el documental se basó en el libro La DEA en México, escrito por J. Jesús Esquivel u otra publicación?

–No, en ningún libro me basé. Expongo en el filme todo lo que yo he logrado averiguar desde hace muchos años. Nunca he dejado de investigar. El libro de Jesús Esquivel es un documento muy importante donde tuvimos la oportunidad  de hablarle al público, pero por desgracia la gente no lee mucho, y como ahora el cine ocupa un lugar importante, no sólo en las salas, sino en las redes, considero que es más masivo. Intento que a través de un documental la gente se entere de todo esto. También estoy hablando por los más de 50 mil muertos desde el 2006 en México, y los más de 20 mil desaparecidos.

–¿Por qué cree que dejaron libre a Caro Quintero? Según su visión, ¿qué interés hay detrás?

–No hablo por la DEA, ni soy vocero de la DEA, para mí que a Caro Quintero lo soltaron para que se hiciera cargo otra vez del narcotráfico, porque Joaquín El Chapo Guzmán tiene muchos enemigos en otros cárteles. Ya le habían pedido que parara la violencia, pero jamás iba a detenerla porque los cárteles oponentes le mataron a dos hijos, y él no hacía caso. Por eso le quitaron la escolta de protección que tenía y le dijeron que se entregara en paz o lo iban a matar. Entonces, cuando lo arrestaron, no portaba ni un alfiler para protegerse (Proceso, 1947), ya el mismo gobierno mexicano le había quitado la escolta de policías federales que lo protegía.

La acusación

–¿Por qué insiste en el documental varias veces que en el caso Camarena estuvieron implicadas varias personas del gobierno mexicano, sobre todo del PRI?

–Sí, el principal era Bartlett Díaz. También estaban implicados Arévalo Gardoqui, de la Defensa Nacional; Miguel Aldana Ibarra, director de la Interpol México, y Manuel Ibarra Herrera, director de la PJF, y varios más.

En la película se incluye la entrevista que la periodista Carmen Aristegui le hizo a Bartlett, donde el senador manifiesta que “esos tres policías dicen enormes mentiras, es falso que estén protegidos por el gobierno de Estados Unidos”.

Enseguida se pone al teléfono uno de los testigos protegidos (José), para desmentir al político en declaración a Proceso:

“Un mensaje muy especial para el corrupto de Bartlett Díaz. Me extraña sinceramente que después de la traición que le jugó a todos los narcos, especialmente a Caro Quintero, al echarle la culpa de la muerte de Camarena, siga vivo. Ya que Caro Quintero es un  sádico, un matón que no se le olvida la traición.”

Otro de los policías protegidos (J 33), dice en la bocina, molesto:

“En esa entrevista, Bartlett Díaz parece una blanca palomita y no lo es. A mí me corresponde hacer algo por México y por tantos desaparecidos y muertos que ha habido desde los años ochenta porque no pudimos parar en aquel tiempo al Cártel de Sinaloa, por eso creció tanto la violencia en la República Mexicana. Con el compadrazgo de Vicente Fox y Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, se empezaron a repartir todos los territorios. Yo estuve con ellos y vi cuando le dieron el poder al El Chapo por parte de El Azul, en fin.”

De nuevo José pide intervenir:

“Otra situación con Bartlett Díaz: ¡Qué no se olvide el caso del periodista mexicano Manuel Buendía, quien fue asesinado bajo su secretaría de Gobernación! (Proceso, 1953). No se relegue que nosotros fuimos policías judiciales y que conocemos muchos de sus secretos.”

Con voz más alta, repite:

“Como lo cuento en el documental y se lo dije hace un año al corresponsal de Proceso, Bartlett Díaz estuvo en la casa de Rafael Caro Quintero el 6 de febrero de 1985 en avenida Hidalgo 2265, con los generales mexicanos Arévalo Gardoqui y Vinicio Santoyo Feria, y Félix Rodríguez de la CIA, un día antes de la captura de Camarena.”

Este testigo protegido anuncia que cuenta con información sobre el helicóptero de la Secretaría de la Defensa Nacional derribado el pasado 1 de mayo en la Operación Jalisco:

“Policías municipales me han contado que Caro Quintero ya tenía un tiempo en la Villa Purificación, Jalisco, igual Jorge Fonseca Uribe, medio hermano de Ernesto Fonseca. Allí tienen sus sembradíos, y al verse amenazados, Caro Quintero utilizó cohetes. ¡Que no digan que no saben dónde está Caro Quintero…! ¡Tiene escoltas militares…!”

–¿Qué opina de la realización del documental Operación Leyenda?

–Los aquí presentes que hemos vivido momentos tan terribles, sentimos una opresión muy grande y sentimos la necesidad de que se esclarezcan los hechos. Nos sentimos culpables de haber intervenido en tanto crimen, en tanta corrupción, en este problema del narcotráfico. Es imposible vivir con la culpa sin darla a conocer, por eso acepté participar en el filme.

Por su parte, J 33 niega ser un mentiroso y arremete:

“Como también lo destaco en el documental, hacia 1984, en Circunvalación 110, en la colonia Las Fuentes de Zapopan, Jalisco, se le hizo entrega de dos camiones con 4 mil millones de dólares a Bartlett Díaz, quien le preguntó a Caro Quintero cómo le iba a hacer para llevárselos, y el capo le contestó que le valía madre: ‘Nosotros ya cumplimos, usted estará arriba, y nos va a cumplir.’ Se refería a que sería presidente del país, pero por el asesinato de Camarena ya no pudo postularse. Estuvo en las reuniones cuando planearon el secuestro del agente de la DEA.”

Se le interroga a Berrellez si le interesa que Bartlett vea el documental, y sólo manifiesta que tal vez lo llegue a conocer “porque alguna compañía distribuidora mexicana lo va a proyectar”.

Resalta que “es claro que hay gente en el gobierno que sigue ayudando a Caro Quintero”, y continúa:

“A los gobernantes mexicano y estadunidense no les conviene arrestar a Caro Quintero, y Ernesto Fonseca está vivo, porque si declaran y dicen la verdad, van a quedar implicados ellos y la CIA. Caro Quintero y Juan Ramón Matta Ballesteros estaban en la nómina de la CIA. El primero le prestaba a la CIA el rancho que tenía en Veracruz, donde existía una pista de aviación amplia. (Proceso, 1929)

“Bartlett para ser futuro presidente de la Republica quería quedar bien con Estados Unidos y la CIA. Incluso la Casa Blanca sabía que la guerrilla en Nicaragua se solventaba con narco dólares. La corrupción sigue. Desde que me retiré de la DEA ha empeorado la situación en México. ¿Cómo es posible que Bartlett Díaz siga libre? ¡Sabemos que es un criminal! ¡Es una burla! Y no disculpo a Estados Unidos.”

Berrellez se dirige entonces directamente al presidente de México, Enrique Peña Nieto:

“¡Por favor! Gire orden de aprehensión a Bartlett Díaz y al agente de la CIA, Félix Rodríguez. Estoy a la disposición para cooperar con usted…”

–¿Confía en el presidente Peña Nieto?

–Le estoy dando la oportunidad de que haga algo para el pueblo, por toda la gente que ha muerto en su país debido al narcotráfico y la que está intimidada por el crimen organizado y ya no halla qué hacer. ¡Es una oportunidad para que se limpie!, que le compruebe a los mexicanos que está fuera de la corrupción. ¡Se lo tengo que solicitar! Espero la respuesta del presidente Peña Nieto, tengo las pruebas en las manos y testigos que pueden declarar para girarle orden de aprehensión a estos dos autores de la muerte de Camarena, los cuales se siguen burlando de la justicia.

Los otros productores

La periodista Arlette Garibay, también productora ejecutiva de Operación Leyenda, específica que son un equipo de 20 personas los que han trabajado en el proyecto:

“Es una producción de mexicanos con mexicanos-estadunidenses. El asesinato de Camarena era como una especie de leyenda urbana y es muy diferente sentarse frente a quienes fueron parte de esta triste historia. Lo más impresionante es hablar con esos tres testigos protegidos, quienes no pueden mentir porque juraron ante Cortes de Estados Unidos y si falsean una declaración, inmediatamente serían detenidos y los privilegios de los que gozan se les retiran.”

Según ella, buscaron a Bartlett para incluir su testimonio en la película, “pero no hubo disponibilidad”.

El hijo de Oliver Stone, Sean Ali, según Berrellez, desea a su vez filmar otro largometraje sobre Camarena, de ficción, basado en éste de Operación Leyenda.

“Hay otros productores  muy interesados en hacer una película de esto, me han hablado, pero no hemos realizado ningún contrato”, dice.

En tanto, los testigos protegidos concluyen:

“Queremos que todo se conozca. No pudimos hacer nada, ni salvar al agente de la DEA Camarena. Era: ‘¡Plata o plomo!’.”