Tanto Televisa como TV Azteca han reducido la producción de telenovelas. Canal 13 está programando sólo tres: Así en el barrio como en el cielo, Avenida Brasil y Caminos de Guanajuato. Lo que callamos las mujeres lo catalogan como telenovela pero en realidad es un conjunto de episodios distintos, relatos diferentes, por lo tanto personajes y actores diversos.
Los ingresos de la emisora se han mantenido estables, no así su utilidad neta que fue en 2014 de 270 millones de pesos frente a los 763 millones de pesos de 2013. Dicha baja es explicada por la empresa en función de las inversiones en infraestructura de telecomunicaciones hechas en Colombia. Por otro lado les afecta la devaluación del peso pues tienen deuda en dólares. Lo que también reconocen es que lo más caro es la producción de telenovelas propias. Adquirirlas resulta menos oneroso. De ahí la escasez de títulos de la casa.
La caída drástica en la emisora del Ajusco se dio en 2014, únicamente dos obras fueron producidas. En lo que va de 2015 se contabilizan tres. El retroceso ha sido paulatino. Alcanzaron su pico las producciones en 1998 cuando 12 fueron puestas al aire. Todavía en 2008 se realizó el mismo número que en Televisa: 9. A partir del 2001 comenzó la baja, también en la competencia.
En los años 90, el consorcio de Azcárraga Jean llegó a producir hasta 16 telenovelas por año. Pasó a 12 en el 2000 para seguir bajando a 10 en 2012, 9 en 2013, 8 en 2014 y son 4 las que lleva este año. Sin embargo lo que continúa produciendo lo amortiza con publicidad, se lleva el 70% del pastel, con ventas al exterior de telenovelas y otros programas.
La pieza Así en el barrio como en el cielo se programa en horario estelar, lleva algunos rasgos de lo que solían ser las telenovelas de Argos. Ciertos buenos actores de aquella escuela, diálogos que no están estereotipados, personajes variados que se visten, hablan y se comportan llevados por personalidades diferentes.
Hay escenas que pueden ser muy divertidas, en ellas se cuela la farsa. Los protagonistas principales reflexionan sobre su vida, los errores cometidos, el cambio en sus percepciones. No todo sucede en interiores, un sitio predilecto es la azotea de una vecindad desde donde se aprecia el paisaje urbano de un barrio pobre.
Sin embargo el género regresa la historia a su molde, el melodrama. Situaciones inverosímiles, mujeres y varones sobreactuando, alargamiento innecesario. Agrega innovaciones en la comercialización: el actor principal aparece como anunciante en los cortes. Hay sobreimposiciones u objetos con sus marcas en el escenario, a veces disimulados, a veces obvios.








