“Respira”

Charlie (Joshéphine Japy) parece una adolescente bien adaptada que no se cuestiona muchas cosas a pesar de la relación turbulenta entre sus padres; la vida transcurre tranquila en el liceo de provincia donde estudia hasta la llegada de Sarah (Lou de Laage), una nueva compañera con la que surge una intensa amistad. Muy pronto la relación patina  entre celos y juegos perversos, el abismo en el que cae no tiene fondo; el idilio se convierte en infierno.

Respira (Respire; Francia, 2014), adaptación libre de la novela de Anne-Sophie Brasme, es el segundo largometraje de la talentosa Mélanie Laurent (París, 1983), quien además de directora es una actriz reconocida, cantante y escritora. Esta vez se aproxima a la adolescencia, su conflicto y desasosiego, asunto clásico del cine francés desde la época de Jean Vigo; se añade una capacidad de  juego del suspenso bien aprendido en Hitchcock; pero la zozobra que Mélanie Laurent explora no es la de los cuatrocientos golpes, resultado de la incomprensión del mundo adulto, sino el peligro que corre el joven ante su propia fuerza latente cuando apenas descubre la vida y sus laberintos.

Sarah roba el escenario, vuela con sus aires cosmopolitas, manipula con su erotismo, risas y falsas confidencias; Charlie, introvertida, la quiere solo para ella; Sarah quiere arrebatar cualquier cosa que tenga la amiga, la humilla ante sus amigos, sus desplantes parecen inexplicables; su falta de escrúpulos y el talento para voltear cualquier posibilidad de reclamo contra Charlie es apabullante. Una no sabe bien cómo jugar con las máscaras que exige la adolescencia; la otra juega como experta, lo que no sabe es el riesgo que implica vapulear sentimientos.

El flujo erótico, el contacto de los cuerpos y la obsesión de Charlie por su nueva amiga, hacen presentir un romance lésbico a la manera de la exitosa Vida de Adele, luego, la perfidia de la manipulación de Sarah mutila al eros en la fuente misma; y sin embargo la mecánica es la de una relación de pareja donde las emociones, que van del amor al odio, hacen imposible la separación. Estas adolescentes no saben que la amistad también puede ser una aventura peligrosa, que hiere y provoca adicciones devastadoras.

Mélanie Laurent, que se dirigió a sí misma en su primera película (Los adoptados), se muestra estupenda directora de actrices, el abismo al que se asoma está más allá de los géneros pero su universo es el de la mujer; los hombres, el padre de Charlie, los compañeros del liceo, los amigos en el nefasto fin de semana con la familia, son meras siluetas; desequilibrio que se compensa con la forma en que resuenan a través de los personajes femeninos.

Entre la angustia que provoca asma y la montaña rusa de emociones, Respira describe un universo femenino por donde la vida circula a través de vasos comunicantes, se sostiene a base de pesos y contrapesos; ciertas emociones son tóxicas, y todo termina por contaminarse.