Empezó siendo tomada la excesiva nombradía del pueblo en los medios con aires de guasa y broma. Funciona ahí desde hace años un centro naturista, al que se le atribuyen curaciones milagrosas. La gente de la música sabe que El Grullo es cuna excepcional de melómanos y virtuosos. Ninguna de estas notas trascendía para otorgarle un lugar en los noticiarios. Preguntada mucha gente sobre la ubicación de este punto geográfico, las respuestas positivas venían siendo escasas. No era pues un pueblo famoso.
En pocos días cambió el panorama. Va a cumplirse el año del sacrificio de Gabriel Gómez Michel, el doctor Gabi, quien fue alcalde del municipio y luego diputado federal por el Distrito XVIII. El 23 de septiembre pasado los grullenses se despertaron con la triste noticia, circulada profusamente en videos y redes, que su querido doctor Gabi había sido secuestrado primero y luego calcinado. La explicación del hecho sigue en el limbo. Ninguna autoridad ha señalado ni a sus familiares cercanos pista aclaratoria alguna del crimen, menos de la saña con la que fue cometido.
Por tratarse de un diputado federal en funciones, la plana mayor del Congreso de la Unión se trasladó a su sepelio. El ruido mediático inundó a la población. Fue triste noticia, mas hubiera sido sepultada por la inercia de las muchas desgracias que nos ocurren. Pero el primero de mayo pasado fuimos despertados todos los habitantes de Jalisco con ruidos de alta boruca. Vimos y oímos que un helicóptero del Ejército era derribado en Villa Purificación. Los francotiradores que lo alcanzaron, se dijo, fueron los lugartenientes del ya famoso Mencho, apodo de Nemesio Oseguera Cervantes.
Ese día arrancó un operativo de gran escala para aprehenderlo a él y a su gavilla. El primer evento de combate entre ambos contendientes fue un desastre para las Fuerzas Armadas. Oficialmente reportaron nueve soldados muertos. Se ha filtrado que se trataba de tropas de élite, personal entrenado y de alta especialidad. Pero ya no se dan más detalles del asunto. De ser cierto, el dato daría un tinte especial al caso y explicaría la reacción tan virulenta con que fueron ejecutados en los días que siguieron más de 40 personas de la zona, de quienes tampoco se entregan a sus familiares pistas sobre su ejecución. La masacre de Tanhuato o Ecuandureo ha recibido más atención, tal vez por estar radicada más al centro de la República. Al igual que la soterrada masacre de Purificación, se vincula con la persecución hasta ahora no exitosa del famoso Mencho.
La reciente fama negativa de El Grullo proviene de que a los medios del país, sobre todo a los más grandes e influyentes, les gustó para señalarlo como guarida o escondite de este personaje. El Grullo, el escondite del narcotraficante de moda, el más buscado, el más exitoso, el más poderoso; El Grullo, la cueva del moderno Alí Babá, al que ningún ojo humano, ni visor tecnológico de punta siquiera logra visualizar. Y si lo dicen los medios y el gobierno, que son los que saben, los que no sabemos nada tenemos que aceptar y callar. Es todo.
A partir de entonces no pasa semana sin que los medios se ocupen de este pueblo y sus avatares, antes indiferentes al resto del país. La ejecución de Javier Galván, quien fue alcalde de Autlán, vino a resonar como si tuviera que ver con lo que de acá se ata e hila. Autlán dista apenas 15 kilómetros de El Grullo, ciertamente. Ambas son las poblaciones más importantes en el sur-centro del estado. Y si sea cierto o no que los capos de la droga están asentados por aquí, tanto involucrará el hecho a personajes de El Grullo como de Autlán. El reclutamiento de personal a su servicio tendría que darse de ambas ciudades, que son las más importantes de la región.
Por si estas notas negativas no fueran suficientes, la semana antepasada se escenificó el sepelio de tres muchachos grullenses. Los tres fueron ejecutados. A los tres les lloró la población con la compunción que obliga para estos trances trágicos y a la que aún no se impone su gente. Israel Robles González, Gerzaín Saray Lira y Erika García Almaraz. Los tres rebasaban apenas los 30 años. Israel contraería nupcias el próximo sábado 18. Erika deja en la orfandad a cinco hijos. Gerzaín era soltero. Independientemente de si mantenían vínculos de compraventa de estupefacientes o de si sólo eran consumidores de droga, otra vez se hizo presente la saña en su desaparición física.
La presencia de las fuerzas castrenses patrullando las calles de la población y peinando los alrededores no viene siendo la peor nota de agravio presente en la descomposición de la antaño pacífica vida de los moradores de esta zona.
Un flagelo emocional similar se abate con dureza, dada la religiosidad de los habitantes de esta zona. En días pasados fueron invitados a entrevistarse con el Papa Francisco los obispos del país. Trascendió que en dicha entrevista el pontífice le pidió a Gonzalo Galván Castillo, el obispo de Autlán, que le presentara su renuncia, orden de la que no pudo escabullirse. En dicha lista se incluyen los nombres de Norberto Rivera Carrera, el primado; el de Carlos Cabrero Romero, de San Luis Potosí; el de José Luis Chávez Botello, de Oaxaca; el de Jonás Guerrero, de Culiacán; el de Marcelino Hernández, de Colima, y hasta el de Raúl Vera, de Saltillo (Proceso 2017, pp. 6 y 7).
El pasado 25 de junio, Galván Castillo hizo pública su renuncia. Con inusitada celeridad aparecieron muchas causas, que no una sola, que dan trasfondo a esta separación. La única que se dio a conocer acusa al obispo de encubrir a un cura pederasta. El nombre de este sacerdote es Horacio López, quien abusó de un menor de 11 años y a quien nunca alejó el obispo de su ministerio, como lo manda el derecho canónico (ibídem, p. 9).
El caso vino a ser señal de estampida. Se desató una ola de denuncias en contra de muchos otros curitas de la diócesis que andan en pasos nefandos. Ya se hizo público el caso de Javier García Rodríguez. Lo detuvo la autoridad acusado de haber abusado de una menor en Punta Pérula, municipio de La Huerta. La lista de estos infractores se acrecentará pronto y con amplitud en los días que vienen, pues es clamor desatado. Como suele decirse es un secreto a voces. Se mencionan los nombres de muchos sacerdotes, de quienes se señalan sus pasos de homosexualidad y transgresión de su voto de castidad, todos ministros en activo en distintas parroquias de la diócesis. Los lugareños se hacen lenguas por sus malos hábitos. Una población que todavía asocia el oficio religioso con el ejercicio de la virtud no puede menos que suponer que si los hombres de Iglesia andan enredados en escándalos sexuales es porque el juicio final está cerca.
Lo dicho atrás no es explicación que valga. Son hechos que pueden aclararse con facilidad, pero por hoy se nos acabó el espacio. Ya volveremos después sobre este asunto tan espinoso.








