Los votos de panistas y priistas, molestos por la imposición de candidatos desde el poder, pesaron en el triunfo de Movimiento Ciudadano en la zona metropolitana de Guadalajara. El otro factor fue el voto de castigo del resto de la población contra ambos partidos, señala el académico Gustavo Monterrubio, pero observa que el PRI conservó su fuerza territorial y puede recuperarse para los comicios de 2018, así que Alfaro debe cumplir sus promesas si quiere llegar a gobernador.
El triunfo de Enrique Alfaro Ramírez en la elección del 7 de junio para alcalde de Guadalajara no sólo es producto del descontento social, sino también de los pactos entre dirigentes de partidos, señala el analista político Gustavo Monterrubio.
Eso explica, desde su punto de vista, por qué aún con resultados adversos el PRI conserva su fortaleza en el Congreso del estado, donde ganó 10 diputaciones de mayoría relativa de un total de 20. A su vez, el Movimiento Ciudadano (MC), que encabezó Alfaro Ramírez, obtuvo nueve curules y la restante fue para el candidato independiente de la organización Wikipolítica, Pedro Kumamoto.
En un ejercicio comparativo entre los comicios de 2012 y los recientes, el académico de la Universidad de Guadalajara encontró que el PRI y MC en realidad perdieron votos en la mayoría de los 20 distritos electorales del estado, pero eso no disminuyó la fuerza del PRI.
En cambio, indica, “el PAN no obtuvo ni un diputado de mayoría relativa. El PRI en alianza con el PVEM, exceptuando el Distrito 20, retuvo los distritos 1 (Colotlán), 4 (Zapopan), 15 (La Barca), 16 (Tlaquepaque) 17 (Jocotepec), 19 (Zapotlán el Grande) y 20 (Tonalá), pero le arrebató al PAN el 2 (Lagos de Moreno), 3 (Tepatitlán) y 18 (Autlán).
“En cuanto a MC, retuvo los distritos 7 (Tlajomulco) y 11 (Guadalajara), pero le arrebató al PAN el 12 (Guadalajara) y al PRI el 5 (Puerto Vallarta), 6 (Zapopan), 8, 9, 11, 13 y 14 (Guadalajara).”
Para Monterrubio, estos números muestran “paradojas o rarezas”, por las cuales a nivel distrital el PRI preserva su fortaleza y, a menos que MC obtenga el apoyo del PAN, habrá un choque de fuerzas en el Congreso local. Por eso el analista comenta que tal capacidad de recuperación sólo se ve en el PRI, que como las salamandras “pierde una extremidad que luego regenera”.
Y cita la frase del expresidente municipal de Tepic, Nayarit, Alejandro Gascón Mercado, sobre los priistas: “Son como monitos de feria de tiro al blanco: son derribados cuando pasan frente al tirador, pero cuando la banda los regresa al arco de tiro, están de pie”.
Explica que esa capacidad de reinventarse obedece a que ese partido gobernó al país durante más de 70 años consecutivos e inoculó a los mexicanos una cultura de la corrupción, además de que ha mantenido su estructura territorial en barrios y colonias pobres, con baja escolaridad, donde sus dádivas a cambio de votos rinden frutos.
Eso le hace pensar que para triunfar en la capital del estado “Alfaro pactó, y esto lo afirmo categóricamente, salvo que él me lo desmienta. Siendo honesto, él pactó el voto y lo aseguró en Guadalajara, no en los distritos. Le interesaba garantizar y asegurarse la capital, por eso el resultado no fue sorpresivo”.
Alfarismo
Monterrubio distingue dos clases de sufragio a favor de Alfaro Ramírez: los que surgieron de los pactos entre partidos y el voto de castigo, producto del descontento social con el régimen priista. Sólo así se explican los triunfos de los candidatos Pablo Lemus Navarro y María Elena Limón García, de MC, respectivamente en las alcaldías de Zapopan y Tlaquepaque.
Como factores del crecimiento de Alfaro Ramírez, el analista menciona la “ya conocida” alianza de Alfaro Ramírez con el exgobernador Emilio González Márquez y otros líderes panistas, que se suma a la división que ocasionó entre los priistas la imposición de la gente cercana a Aristóteles Sandoval como candidatos, en detrimento de la militancia.
Considera que un claro ejemplo de este desencuentro fue la postulación de Ricardo Villanueva Lomelí, alfil del gobernador, para presidente municipal tapatío. Según el planteamiento del académico, los inconformes priistas habrían votado por MC.
Observa el mismo fenómeno en el PAN, que a su modo de ver exhibió su mercenarismo, por lo que su militancia no confió en sus candidatos a las presidencias municipales de la zona metropolitana de Guadalajara y valoraron lo que puede ofrecer Alfaro Ramírez en términos económicos.
Muestra de ello es el abierto llamado que hizo Gerardo Rodríguez, regidor panista de Zapopan, para que sus correligionarios votaran por Alfaro Ramírez y Pablo Lemus, el aspirante de MC a alcalde que incluyó a Ricardo Rodríguez –hermano del regidor– en su planilla.
“¿Qué les ofrece? –cuestiona Monterrubio–. Eventualmente, Guadalajara, pues Zapopan y Tlaquepaque creo que fueron resultados sorpresa, y en el futuro inmediato la gubernatura: de alguna manera los panistas pretenden recuperar la gubernatura, pero ya no con las siglas del PAN; con eso garantizan su permanencia en la nómina para eventualmente hacer algunos negocios, y eso no lo va a evitar Alfaro.”
Ese tipo de alianzas no son nuevas en el PAN, recuerda, pues el entonces gobernador Francisco Ramírez Acuña apoyó con la estructura oficial al priista Arturo Zamora Jiménez para que fuera el presidente municipal de Zapopan de 2004 a 2006. Acota que la militancia panista no pudo comprobar esto, pero sí lo hizo en el caso del apoyo del exgobernador Emilio González a Alfaro Ramírez.
Es una de las causas por las que, a decir del analista, después de su fracaso electoral el PAN difícilmente podrá recuperarse, aunque tiene más posibilidades que el PRD, por sus vínculos con la Iglesia católica.
MC, sin doctrinas
El añade que hasta Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador, colaboró con el “alfarismo” porque dirigentes, candidatos y militantes tenían puestas sus esperanzas en MC.“Si este partido es la esperanza de México, el país ya se jodió. Es la cruda evidencia de la estolidez izquierdista: asumir como triunfo la derrota del correligionario”, apunta.
En su opinión, como MC no tiene una estructura homogénea, los gobiernos de Zapopan, Tlaquepaque y Guadalajara serán distintos, pero el único que necesita marcar la diferencia es Alfaro Ramírez, debido a su intención de volver a competir por la gubernatura en 2018.
“Está obligado a gobernar de manera distinta y a cumplir en la medida de lo posible lo que ofreció; los otros creo que se sacaron la lotería, no sé si crean que es la rifa del tigre, pero no creo que tengan tantas expectativas, salvo que quieran reelegirse… Estarían obligados a hacer bien las cosas, porque ahora los votantes podrán castigar o premiar la gestión que termina”, señala Monterrubio.
Apunta que MC, al ser un partido relativamente nuevo, integrado por políticos que provienen del PAN o del PRI, no tiene una doctrina que oriente la conducta de sus militantes. Ésta dependerá en gran medida de si Alfaro Ramírez, a quien se reconoce como el líder nato de MC en la entidad, asume la responsabilidad de reconvenir a sus compañeros que no gobiernen adecuadamente.
Por el momento, Monterrubio tiene sus reservas: “A Lemus (Alfaro) le hizo la invitación como amigo, como empresario. A Limón no sé de dónde la sacaron, pero al menos Lemus reconoció que lo invitaron. Con él podría hablar y pedirle que se someta al referéndum como lo hizo Alfaro en Tlajomulco, destine los recursos a las áreas prioritarias y administre bien el recurso.
“Yo le daría el beneficio de la duda, pero no puedo afirmar que sí lo hará porque no hay principios ni ideología que cohesione a esta gente, sino el interés.”
Recuerda que el fundador de MC, el expriista Dante Delgado Rannauro, fue gobernador interino de Veracruz y después se le acusó de peculado, abuso de autoridad e incumplimiento del deber legal, por lo que estuvo en la prisión de Pacho Viejo, Coatepec, durante un año y tres meses.
Monterrubio también se refiere a la elección como diputado independiente de Pedro Kumamoto Aguilar en el Distrito 10, en Zapopan, donde habitan las familias más pudientes de Jalisco y predomina el PAN.
En su opinión, el PAN perdió ahí, no porque la gente dejara de identificarse con el partido, sino porque fue evidente la corrupción del blanquiazul. Esto determinó, a decir del entrevistado, que en lugar de otorgar su voto a la priista Laura Haro o a la aspirante de MC, Margarita Alfaro Aranguren, prima hermana de Alfaro Ramírez, se lo entregaran al joven de 25 años, egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
Señala que, dado que la gente del Distrito 10 tiene amplio acceso a la información y poder adquisitivo, el proselitismo de Kumamoto en redes sociales fue exitoso en muchos sentidos, ya que ganó la elección sin pintar ni una barda ni llenar el distrito de basura electoral.
La campaña de Kumamoto costó 250 mil pesos, cuando los candidatos de los partidos tuvieron un tope de gastos de 1 millón 230 mil (Proceso Jalisco 553).
Por lo pronto, Monterrubio prevé que en el Congreso local MC intentará aliarse con los diputados panistas que lograron entrar como plurinominales. Sin embargo, dice que MC demostrará su voluntad de cambiar la situación de la sociedad cuando pugne por remover al auditor superior del estado, Alonso Godoy Pelayo.
Este funcionario ha cobrado un sobresueldo en cheques expedidos a su nombre y el de su suegro, Alfredo Vargas Padilla, durante tres legislaturas. Entre 2007 y 2008 Godoy Pelayo recibió siete cheques por 2 millones 996 mil pesos (Mural, 25 de enero de 2011), pero en 2009 obtuvo 6.5 millones de pesos (Público, 20 de diciembre de 2010), poco antes de que los diputados terminaran su encargo.
De cualquier forma, resume Monterrubio, en política “ya no hay cheques en blanco: si Alfaro quiere la gubernatura tiene que hacer las cosas bien”.








