En un festejo originalmente concebido para dignificar los espacios con una convivencia placentera y civilizada, un millar y medio de comensales se vistieron de blanco y llevaron comida, bebidas y utensilios a la plaza del Templo Expiatorio, en Guadalajara, para darse un banquete. No debían llegar en coche, pero lo hicieron; ni dejar basura, pero ésta fue la huella más visible de su evento.
La cena en blanco o Le Dîner en Blanc que se realizó en la plaza del Templo Expiatorio no dignificó el lugar público, tal como debió hacerlo el festejo de origen francés, sino que dejó un cochinero que debió limpiar el personal del ayuntamiento tapatío.
La noche del 21 de mayo alrededor de mil 500 personas vestidas de blanco se reunieron en la plaza del Templo Expiatorio para proyectar, como dicta uno de los principios del evento, “una imagen positiva y organizada de los espacios públicos”.
La primera edición de este tipo de encuentros que nació en París, Francia, se realizó el año pasado en la Plaza Fundadores sin mayor aspaviento. Sólo que en esta ocasión a varios de los invitados se les olvidó recoger su basura, como estipula otro lineamiento del festín.
Por la noche, los comensales brindaron con vino tinto, refrescos, agua mineral, champaña Moet Chandon y alimentos que ellos mismo llevaron. El viernes por la mañana la plaza del Expiatorio amaneció con un aspecto lamentable, muy lejano a esa imagen positiva que supuestamente era el objetivo principal de los organizadores.
Eran las 8:20 del día 22 cuando este reportero cruzó la plaza –y en el Rancho del Sol, en Tanhuato-Ecuandureo, Michoacán, eran acribilladas 43 personas– y encontró decenas de botellas de champagne vacías, copas rotas, envases de agua y de refresco semivacías apiladas en bancas y escalones de la fuente que se encuentra en el sitio, así como restos de alimentos tirados en el piso junto a un bote de basura que engullían a picotazos las palomas que acostumbran refugiarse en la fachada del templo.
Las fotografías de la resaca que este reportero tomó con su celular fueron comentadas en Facebook y compartidas casi mil veces. Los cibernautas desgranaron sus quejas y comentarios hasta que los organizadores se vieron obligados a ofrecer una disculpa en su fan page de la red social. Reconocieron que la basura que dejaron algunos de los asistentes desvirtuó el espíritu del evento.
“A pesar de que la gran mayoría se llevó consigo su basura y dejó limpio el lugar, no lo logramos por completo. Esto no sólo va en contra de la misma esencia de este concepto que se lleva a cabo en más de 50 ciudades alrededor del mundo, sino que también va en contra de uno de nuestros principales objetivos, que es dar una buena imagen de Guadalajara y resaltar la belleza de sus lugares emblemáticos y su enorme riqueza arquitectónica”, dice el comunicado.
Ahí mismo aseguraron que al día siguiente tomaron todas las medidas necesarias para dejar limpio el lugar, pero este semanario constató que fue personal de limpieza del ayuntamiento de Guadalajara el que recogió el tiradero. Cuando el reloj de la torre del templo estaba a punto de marcar las 10 de la mañana, los empleados aún seguían embolsando esa basura.
Parranda callejera
De acuerdo con los lineamientos de la organización Le Dîner en Blanc, que están a disposición para consulta en su página web (www.guadalajara.dinerenblanc.info/faq), los invitados tienen la obligación de llevarse los desechos que generan, no pueden ni siquiera depositarlos en los cestos de basura que se encuentran alrededor. Tampoco pueden llegar ni retirarse en automóvil, sino que para evitar los congestionamientos viales deben abordar autobuses contratados exprofeso a “un espacio público secreto”, que sólo conocerán cuando se encuentren en él.
Este precepto tampoco se cumplió. Vecinos de la colonia Americana, sede del evento, señalan que la avenida Enrique Díaz de León fue colapsada por los cientos de automóviles que se estacionaron en el carril lateral para bajar a los participantes.
Para recibir a los comensales, el jueves por la mañana empleados municipales arreglaron la plaza, que no recibía mantenimiento desde hace meses: pintaron de rojo bancas y macetas, y de blanco los bolardos del perímetro. Por la noche pusieron un cerco metálico y montaron un equipo de sonido que se escuchó varias cuadras a la redonda.
Guardias privados custodiaron los accesos a la plaza, en tanto que policías estatales se encargaron de la seguridad. Esa noche no entraron ahí los vendedores de elotes ni los de artesanías. Tampoco pudo ensayar un grupo que todos los jueves se da cita en la plaza para bailar danzón.
Las crónicas de sociales y la prensa rosa destacaron el estilo de los asistentes, la decoración de sus mesas y la organización del evento, en cuya inauguración se encendieron luces de bengala y se lanzaron al cielo cientos de globos blancos.
Minutos después aparecieron en el escenario la soprano Zaira Soria y el tenor Emmanuel Zarazúa e interpretaron algunas canciones. La fiesta continuó con la programación de un DJ.
“Algunos en líneas más minimalistas y otros con detalles más dramáticos e irreverentes en su ajuar, disfrutaron del ocaso de la tarde mientras la chorcha y la buena vibra se respiraba en el Expiatorio”, rescata el relato del diario El Informador.
Según el rotativo, asistió Aymeric Pasquier, hijo del creador del concepto, Francois Pasquier, quien llegó vestido como oficial de la marina. Sin embargo, el medio no mencionó las reacciones negativas en las redes sociales por los desechos que se amontonaron en la plaza.
A su vez, el diario Mural publicó el 24 de mayo, en su suplemento de sociales “Red Carpet”, las fotografías de Javier Agnesi, Tania Gutiérrez, Marco Antonio Corso, Lorena Villalón, Carlos Ruizvelasco, Luis Lozano, Lourdes Basave, Diego Bouquet, Ricardo Elías, Julika Roux y Yuri Zatarain, entre otros. También estuvo presenta la directora de Grandes Eventos de Jalisco, Ofelia Medina.
Un fotógrafo de ese periódico le comentó a este reportero que los editores se vieron tentados a usar las fotografías donde se muestra el basurero que dejaron los asistentes, debido a la reacción que éste provocó en las redes sociales.
Clase no, clasismo sí
De acuerdo con el portal de los organizadores, a la cena se llega sólo por invitación. Otros interesados pueden acudir pero tienen que ser aceptados después de registrarse en su página web. Todos, sin excepción, deben llevar sus propias mesas, sillas, manteles, vajilla, cristalería y comida.
“Lo que hace que el Dîner en Blanc sea tan popular es su esencia y su carácter de noche única, irrepetible y completamente diferente. No hay intereses políticos ni ideológicos. El Dîner en Blanc es simplemente una reunión de amigos, cuyo único propósito es gozar la vida, recuperar nuestra capacidad de asombro y reapropiarnos de los espacios públicos, en una noche mágica y en un entorno inusual y extraordinario”, dicen los organizadores en su página.
También mencionan que si los invitados no se ciñen a esos lineamientos son eliminados de las siguientes ediciones, y su nombre y correo electrónico pasarán a una lista negra para que les quede prohibido registrarse en cualquier ciudad donde se lleve a cabo el festejo.
La basura exhibida en las redes sociales provocó un cisma entre los lectores: quienes, ofendidos por la conducta de los asistentes, a quienes consideran “aristócratas sin educación” que privatizan el espacio público para sus fiestas, cuestionaron que se les diera permiso para cerrar la plaza y beber en la vía pública.
“Esos eventos se deberían de prohibir. Lo que menos necesitamos como sociedad son ese tipo de eventos racistas, clasistas y excluyentes; y de pilón, llenos de gente sin civismo”, escribió Xóchitl Trujillo.
“Sus casas las han de tener limpias, porque pagan a personas que les recojan su porquería de hogar, porqué no la tendrían igual que como dejaron este lugar”, comentó Alejandro Cerati.
Algunos cibernautas propusieron boicotear la siguiente edición de diferentes maneras, como arrojarles globos llenos de pintura o beber en la vía pública como ellos, a unos metros de su próximo festejo.
A todo esto, los concurrentes se burlaron y tacharon a sus críticos de “envidiosos” y “resentidos sociales”.
“¿Por qué existe tanta molestia? La mayoría de los invitados fuimos limpios y ordenados. Veo que sólo muestran las mismas cuatro fotos y la organización ya se encargó de dejar todo en excelente estado. Esta cena fue una gran experiencia que pocos podrán vivir. Siéntanse orgullosos que este tipo de eventos se realizan en su hermosa ciudad”, señala Óscar Barraza Gómez.
Un sector de los asistentes menospreció las críticas al considerar que se genera más basura en estadios de futbol, tianguis y eventos religiosos, como la romería que cada año congrega a más de 3 millones de fieles. Karely Rivera escribió: “Es un evento muy muy padre!!! Evidentemente. Y no exageren, cada semana en muchas colonias los tianguis provocan cierre de calles y dejan mucha basura!!!! Qué? Eso no cuenta? Lo que pasa es que hay mucha gente con poca autoestima y mucha idiotez… A mí me agradó el evento” (sic).
Otro cibernauta culpó a los indigentes que rondan la plaza de haber abierto las cajas que dejaron en el lugar, a pesar de que el reglamento les exige que se lleven todo.
La organización del festejo es similar a la de la marcha por la paz que el pasado 9 de mayo llevó a cabo un sector de la clase pudiente de Guadalajara para exigir que cese a la violencia, luego de que el 1 de mayo la ciudad fue víctima de varios narcobloqueos.
La caminata partió de Avenida Montevideo y Pablo Casals en la colonia Providencia, una de las más acomodadas de Guadalajara, y concluyó en la glorieta de La Minerva, con la presencia de alrededor de mil 200 personas vestidas de blanco. La marcha fue blanco de críticas por la numerosa presencia de escoltas personales, policías municipales y estatales que custodiaron a los asistentes. También porque algunos de los concurrentes banalizaron la convocatoria para lucirse con su imagen en los suplementos de sociales.








