Teatro en la feria del libro LéaLA

LOS ÁNGELES, CAL.- Del 15 al 17 de mayo se llevó a cabo en esta ciudad la feria del libro en español LéaLA, en la que se presentaron tres propuestas escénicas en homenaje a Juan José Arreola, Juan José Gurrola y Alejandro Bichir, con las que se mostraron tres sendas formas de hacer teatro.

El invitado de honor en esta ocasión fue la Ciudad de México, la cual, a través de la Secretaría de Cultura del DF, organizó un pabellón con libros, presentaciones, talleres, y un homenaje a Vicente Leñero y Julio Scherer García.

Por las noches, después de haber impartido un taller y participado en un par de mesas redondas en Los Ángeles Theatre Center y el Teatro Montalbán, compartimos el espectáculo multidisciplinario Bestias y prodigios, creado por Alonso Arreola a partir del libro Bestiario de Juan José Arreola, la recreación del performance Jazz Palabra estrenado en 1963 por Juan José Gurrola y vuelto a la vida por Edwarda Gurrola, y la obra de Mrozek El último preso, interpretada por los hermanos Bichir dirigidos por su padre Alejandro.

En El último preso, a través del humor y el sarcasmo, se desarrolla la absurda situación de la liberación del último preso en un país indeterminado, y el conflicto al que se enfrenta el jefe de la policía al dejar de tener una razón de existir. La puesta en escena retoma, tanto por parte de la dirección como de las actuaciones, el teatro de revista con sus gags cómicos, la ­gesticulación marcada y el caos situacional, para provocar las risas de la concurrencia. La realidad extrema del exterminio de la oposición por un gobierno dictatorial se torna empática a nuestro actual sistema represor y nos lleva a cuestionar la labor de las autoridades.

La evolución de los personajes a lo largo de la obra, planteada lúcidamente por el autor, desarrolla los límites a los que se puede llegar cuando un factor del engranaje se modifica: la inexistencia de los presos. Así, Bruno Bichir como jefe de la policía que lucha incansablemente por permanecer en su lugar, Odiseo como policía que debe transformarse en preso, Damián como el preso arrepentido que se convierte en policía, y Reynaldo Rossano, como el general que vuelve a ser víctima de un atentado, exaltan la podredumbre y la caducidad de un sistema.

Jazz Palabra conserva el sabor de los sesenta con sus cubos, imágenes, poemas y actuaciones de rutinas geométricas encabezadas por la actriz Ariane Pellicer. Los poemas de  Octavio Paz, E.E. Cummings, Jack Kerouac y Homero Aridjis, mezclados con la música y los movimientos escénicos, sólo se aprecian si se le considera un popurrí visual y sonoro que, como lo señala la directora, son una obra de archivo.

La propuesta experimental más sobresaliente fue Bestias y prodigios, ideado por el reconocido bajista Alonso Arreola, que dirige, produce y realiza el guion del espectáculo. En el escenario están también los músicos José María Arreola y Fernando Rivera (éste que también funge como narrador), la cantante Iraida Noriega y Arturo López Pio, quien realiza en vivo imágenes proyectadas en una pantalla. Con música en vivo e improvisación corren fragmentos de los cuentos de Bestiario. Resulta afortunado que la maravilla musical generada por la voz privilegiada de Iraida y el sonido de la batería y otros instrumentos tengan como hilo conductor la narración de cómo José Emilio Pacheco auxilió a Arreola a escribir, o mejor dicho, a que le dictara los relatos de los distintos animales que conforman la obra. El espectáculo resultó entrañable, divertido y de gran calidad artística.