Un nuevo ordenamiento legal en España, que entre otras cosas busca distribuir más equitativamente los ingresos por transmisión de los juegos de futbol, desató una pelea entre todos los participantes del sector. Mientras los equipos pequeños abogan por su cumplimiento, los dos clubes más poderosos –el Real Madrid y el Barcelona– dejarían de obtener buena parte de los ingresos que actualmente reciben. Incluso los jugadores de élite se movilizaron y emplazaron a una huelga: nadie los tomó en cuenta a la hora de redactar el decreto y, tal vez lo más importante, se verán afectados por la nueva normativa fiscal.
MADRID.- El 14 de mayo, en medio de la efervescencia política por las elecciones municipales del domingo 24 en España, la Audiencia Nacional emitió un fallo para impedir cautelarmente la huelga a la que convocó la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), en cuyo anuncio estuvieron las principales figuras del balompié de la llamada liga de las estrellas, quienes rechazan el Real decreto sobre comercialización de derechos de emisión de futbol, que el 1 de mayo aprobó el Consejo de Ministros.
Esta noticia calentó el ambiente en España y escaló a las primeras páginas de los diarios y a los principales espacios de los noticiarios de radio y televisión, debido al riesgo de que se diera por terminada la temporada 2014-2015 anticipadamente.
Al final, la decisión de la Sala de lo Social, que encabeza el magistrado Ricardo Bodas Martín, permitió que 90 partidos de las dos últimas jornadas de la Liga 2014/2015 se pudieran celebrar, tanto de Primera como de Segunda División, el 16, 17, 23 y 24 de este mes.
El objetivo
Pero el fallo citado no soluciona el problema de fondo. El gobierno de Mariano Rajoy, a través del Consejo Superior del Deporte (CSD) y el Ministerio de Hacienda, mantiene su decisión de aplicar el decreto, que daría un vuelco total a los mecanismos de transmisión televisiva de los partidos de futbol.
Hasta ahora, cada club pacta en forma individual sus propios convenios con las televisoras, pero el nuevo decreto obligará a que haya una negociación centralizada. Lo anterior ayudará a modificar el desequilibrio que enfrenta la liga en este terreno, porque los beneficios por transmisión se repartirían en forma más equilibrada entre los 42 clubes y se rompería el “duopolio” que ejercen el Real Madrid y el Barcelona.
También está pendiente de resolverse la “fiscalidad” de las ganancias de los futbolistas, ya que la Agencia Tributaria, que en los últimos meses aumentó su presión contra los jugadores, quiere “cambiar las reglas del juego a mitad del partido”.
Desde 1996 los futbolistas tienen un acuerdo para que 85% de su sueldo tribute el Impuesto sobre la Renta (ISR, cuya tasa es de 52%); el 15% restante se canaliza mediante sociedades y tiene una fiscalidad más moderada, pues paga el Impuesto sobre Sociedades, que es de 30%.
José María Gay de Liébana, catedrático de economía de la Universidad de Barcelona y autor de estudios anuales sobre las finanzas del futbol europeo, sostiene que “la regulación para la centralización de los derechos de televisión, tanto en su negociación y su reparto a los clubes, es un paso hacia adelante para el futbol español, porque hasta ahora cada club negociaba por su cuenta. Ahí había un problema, ya que los dos grandes clubes, que son el Barsa y el Real Madrid, se llevan la mayoría, y los otros apenas tienen opción para vender derechos de televisión”.
En su opinión, la viabilidad del futbol español sólo se puede asegurar modificando el acuerdo colectivo de los derechos televisivos.
“Cuando en México se transmite un partido del futbol de la liga de las estrellas, fundamentalmente son partidos del Real Madrid o del Barsa, aunque tenemos otro núcleo de clubes muy buenos, como un Atlético de Madrid, un Valencia y un Sevilla, que otra vez está en final de Europa League, pero les falta un poquito de fuelle en términos de comercialización audiovisual.”
Por lo tanto, dice Gay de Liébana en entrevista, “a mí me parece bueno que se tramiten los derechos de televisión con una gestión única y un procedimiento de explotación que permita un reparto más equilibrado, y no que la mayor parte del pastel esté en los dos principales clubes”.
Este paso adelante, explica, colocaría al futbol español en una dirección similar a la de otras ligas europeas, como la Premier League de Inglaterra, la alemana Bundesliga o las italianas (Liga A) y francesa (Ligue 1).
Gay de Liébana puntualiza que esta decisión la tomó el gobierno: “Es un paso que el sector no dio en todo este tiempo”.
Uno de los puntos polémicos es el reparto del dinero, que implicaría darle 90% de los ingresos por transmisión a la Primera División y 10% a la Segunda, lo que “es muy inequitativo”, apunta. “A mi juicio, eso se va a tener que revisar, porque otras ligas europeas tienen proporciones de televisión de 80-20% o 70-30%, y ese es el reclamo de los futbolistas que están en la Segunda División, porque hay clubes que tienen dificultades para pagarles a fin de mes o de temporada”.
Sostiene que si se aplica la nueva normativa, el futbol español puede conseguir unos mil millones de euros, lo que “permitirá a todos los clubes empezar a tocar dinero y las cosas podrán verse mejor. Incluso podrían alcanzarse cotas de mil 500 millones de euros”.
El aparato futbolero
Quien controla el futbol tiene bajo su mando un negocio que roza 2% del Producto Interno Bruto español. Las 42 empresas que forman la Liga de Futbol Profesional (LFP) tienen un presupuesto de 2 mil 117 millones de euros y generan 85 mil puestos de trabajo.
Sin embargo, el balompié de la península también es uno de los que reparte los recursos de peor manera. En uno de sus estudios presentado en 2013, Gay de Liébana señaló que la liga Premier gana 2 mil 507 millones de euros y gasta 2 mil 849 al año; en Alemania se reciben mil 746 millones y se erogan mil 889; en Italia se embolsan mil 569 millones e invierten 2 mil 212 millones, y en Francia atraen mil 59 millones y gastan mil 308.
En el futbol español los haberes anuales suman casi mil 700 millones de euros y las salidas alcanzan los mil 830 millones. Los pagos procedentes de la televisión suponen 38% del total.
Ahora bien, la desproporción que se vive en España resulta evidente si, por ejemplo, se compara con lo que pasa en Inglaterra. En el Reino Unido el Manchester United ingresa 13.1% del total, mientras que en España el Real Madrid acapara 25.2% y el Barcelona 24.1%. El Valencia sólo llega a 6.5%, de acuerdo con los datos de la liga.
Por ello el especialista señala que el hecho de que Valencia obtenga menos que el Wigan –que estuvo a punto de bajar de división en Inglaterra– demuestra que “el reparto de los derechos de televisión es tan determinante como absolutamente irracional”.
La Liga que preside Javier Tebas, en consonancia con la Real Federación Española de Futbol (RFEF), que dirige Ángel María Villar, pidieron que se aprobara el decreto, que también busca la “solidaridad con el futbol aficionado”.
Por el contrario, el Consejo Superior del Deporte, que dirige Miguel Cardenal y que controla la negociación de los derechos televisivos, acusó a la RFEF de buscar un acuerdo “con ciertas condiciones a su gusto”.
Ángel María Villar es un personaje singular: aparece muy poco en público pero tiene 26 años controlando el balompié hispano. No sólo la LFP está bajo su férula, sino también la organización de árbitros españoles. Los jugadores, afiliados en la AFE, se aliaron a la RFEF para convocar a su huelga.
Los futbolistas han recibido muchas críticas porque se percibe que defienden un trato fiscal “privilegiado”. Y, en contraparte, los deportistas, a través del presidente de la AFE, critican que el gobierno aprobara el decreto sin tomar en cuenta su opinión.
Los jugadores advierten que su convocatoria a la huelga tiene que ver con el decreto para la explotación de contenidos audiovisuales más que con la presión fiscal, pero en Hacienda no comparten esa postura.
El diario El Confidencial citó una nota de la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (IEH), en la que expresa su preocupación por el lenguaje empleado por los futbolistas sobre el acoso, dureza, incomprensión y persecución que soporta el mundo del balompié.
Muchos de los atletas han recibido visitas de Hacienda, como por ejemplo Iker Casillas, el capitán y portero del Real Madrid, cuya sociedad Ikersa S.L. fue auditada.
Los técnicos de IHE sostienen que la discrepancia entre Hacienda y los futbolistas se produce por la tributación de los derechos de imagen y la explotación de los mismos.
El estallido
El problema escaló cuando los jugadores convocaron a la huelga de la AFE, que preside Luis Rubiales. En la rueda de prensa estuvieron futbolistas como Iker Casillas, Xavi Hernández, Sergio Ramos, Gabi, Piqué y Andrés Iniesta, entre otros.
Entonces, Javier Tebas, de la LFP, presentó una demanda ante la sala de lo social de la Audiencia Nacional contra la huelga convocada para el 16 de mayo.
El comunicado subido al sitio de internet de la LFP señala: “No estamos ante una huelga normal, estamos ante una huelga política ante una norma jurídica. La huelga es un fraude, porque se ha hecho un montaje con la Federación para intentar que sea un parón total, la denuncia es contra el sindicato porque estamos hablando de una huelga ilegal y la Federación ha hecho un paro, no sabemos muy bien cómo, amparando al sindicato”.
“Futbol rezagado”
En entrevista telefónica, Gay de Liébana dice entender que los futbolistas defiendan sus derechos. Explica: Se tenía la idea de que todas las partes involucradas habían sido consultadas por el gobierno de Rajoy, pero al parecer no fue así.
“La AFE dice que no se ha contado con ellos y yo creo que los futbolistas evidentemente defienden sus derechos, que por un lado son las garantías de cobro de sus percepciones salariales, y quizá en el trasfondo esté también el tema fiscal… y porque es evidente que la Agencia Tributaria les está cambiando las reglas del juego a mitad del partido, con el 85% como rendimiento y el 15% a través de derecho de imagen”, dice.
No obstante, considera que una vez que “las aguas se apacigüen” se entrará a una mejor gestión del futbol, “donde todos los clubes y deportistas puedan ganar más dinero y la explotación televisiva genere una oleada de mayor marketing”.
Apunta que “no es sano” para el futbol hispano que un club como el Atlético de Madrid –que la temporada pasada llegó al campeonato de la liga y a la final de la Champions League– cobre poco más de 40 millones de euros por explotación televisiva, cuando el último club de la Premier League tiene ingresos de 55 millones de euros por ese mismo concepto.
Gay de Liébana comenta que, oficialmente, la bolsa de televisión del futbol español es de 800 millones de euros, “aunque a mí esa cuenta que hacen las autoridades deportivas no me sale. Lo que sí es un hecho es que con la centralización llegará a mil millones de euros y lo sobrepasará”.
La liga italiana tiene ingresos de 950 millones de euros anuales por la televisión; la Premier, de 3 mil millones; la liga francesa, que es más modesta, está en 700 millones, y la Bundesliga no pasa de 600 millones de euros, pero eso ocurre porque el modelo de la liga alemana es distinto, ya que no apuesta por la televisión sino por la presencia de los aficionados en los estadios.
“El futbol español está roto por el monopolio del Barsa y el Real Madrid, cada uno de los cuales supera los 500 millones de euros por televisión. En el caso del Valencia, tiene ingresos de 120 millones, haciendo brutal la desproporción.”








