Se enteró de que su padre supuestamente estaba vinculado con el crimen organizado cuando apareció muerto en una celda. Ya antes su abuelo había fallecido en una situación similar. Y su bisabuelo fue asesinado. Pero el mexicano José Pablo Tostado, campeón mundial de futbol con la Sub-17 en 2011, decidió superar el triple golpe. “No quiero saber por qué se dieron las cosas. (Buscar venganza) tampoco es algo que me quite el sueño”, asegura en entrevista con Proceso. Ahora quiere concentrarse en su carrera, pero no la tiene fácil: peregrina de equipo en equipo y apenas juega.
José Pablo Tostado Gastélum nunca pasa inadvertido. Hace años generó revuelo debido a que fue sorpresivamente despedido de las fuerzas básicas de Chivas por negarse a estudiar en la escuela del club. Más tarde fue protagonista en aquella Selección nacional que conquistó el segundo campeonato mundial Sub-17 para México, en julio de 2011. Y poco después, las tragedias familiares lo volvieron a llevar al primer plano.
Hoy decide hablar con Proceso y relatar qué rumbo tomó su vida tras los fallecimientos de su padre, su abuelo y su bisabuelo.
Después de la Copa del Mundo, el joven disfrutaba su momento. Todo apuntaba a un brillante futuro, pese a que en su club, Tigres de la Universidad de Nuevo León, las oportunidades eran escasas: el entrenador, Ricardo Tuca Ferreti, no acostumbra promover a los nuevos talentos…
Tostado esperaba la ocasión de mostrar sus habilidades en la Liga Mx, la máxima categoría del balompié mexicano. Entrenaba con el primer equipo y los fines de semana jugaba con el equipo Sub-20 de los Tigres.
El 28 de febrero de 2012 todo cambió. La tarde de aquel día el mediocampista supo que su padre, Pablo Tostado Zamudio, se había colgado de los barrotes de la celda que ocupaba en el penal de Culiacán, Sinaloa. El episodio ocurrió dos días después de que fuera encarcelado por ser presunto integrante de una banda de secuestradores que operaba desde hacía más de 10 años.
La historia de esa familia está marcada por la violencia. En su edición 1844 (marzo de 2012) Proceso publicó un reportaje que tituló: Los Tostado: tres generaciones de violencia.
El abuelo del jugador, Pablo Tostado Félix, fue encontrado en las mismas circunstancias en un penal de Durango, en 2009, asesinado al parecer por venganza de un aliado de Joaquín El Chapo Guzmán, Manuel Beltrán Arredondo. Según las autoridades, Tostado Félix era lugarteniente del narcotraficante Juan José Esparragoza Moreno El Azul.
La historia no concluye ahí: Rigoberto Tostado Bazúa, bisabuelo del campeón del mundo, fue baleado en su domicilio el 1 de junio de 2004.
Tras estos hechos, el mediocampista ha sufrido altibajos en su desempeño. El jugador fue prestado por Tigres a los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, que compiten en la Liga Ascenso Mx, equivalente a la Segunda División profesional. La operación se concretó con total discreción.
Sin siquiera haber debutado con Tigres en el máximo circuito, el muchacho se presentó con su nuevo equipo en julio de 2012. “Fue repentino. De un día para otro me avisaron del ofrecimiento de Correcaminos y al día siguiente ya estaba con ellos”, recuerda.
En entrevista, el mediocampista repasa la trágica historia que atrapa a su familia. Reconoce que cuando se divulgó el presunto suicidio, “para bien o para mal, en ese momento me di una idea (de su actividad delictiva). Tampoco creía todo lo que se decía de él”.
Fue su padre quien le aconsejó dedicarse al futbol. Él era un apasionado de este deporte, que incluso practicó en Culiacán.
Resignado, José Pablo admite que, por su entorno familiar, llegó a ser señalado injustamente como “una lacra de la sociedad”. Pero él argumenta: abandonó el seno familiar a los 13 años para unirse a las Chivas del Guadalajara.
“Siempre estuve muy ajeno, no supe mucho ni me enteraba de muchas cosas. Era tanta la pasión por el futbol que únicamente me dediqué a eso. Tampoco ningún familiar me habló (de la ocupación del padre). Toda mi vida la he dedicado a este deporte.”
En este contexto, asevera que no tiene el mínimo interés en indagar quiénes “están detrás de todo esto”. Abunda: “No quiero saber qué pasó y por qué se dieron las cosas. (Buscar venganza) tampoco es algo que me quite el sueño”.
De hecho, dice recordar relativamente pocas cosas de su papá: varias veces lo acompañó a sus partidos de futbol, bajo su tutela nunca le faltó nada en el hogar y siempre recibió de él todos sus apoyos. Y relata que si bien su padre formó parte de los equipos de su barrio, jamás patrocinó ni invirtió en clubes.
“Nunca me tocó ver a mi padre en actividades (ilícitas) de las que dicen. De mi padre sólo recibí apoyo y detalles de: ‘¿Cómo estás?’, ‘¿qué necesitas?’. Lo veía, lo saludaba, convivía sanamente, y nunca vi otra cosa en él”, reitera.
Acompañado de Miguel Favela, presidente y socio de los equipos Irapuato y Murciélagos de Guamúchil –de la Liga Mx y de la Segunda División Premier, respectivamente–, José Pablo subraya: “Jamás estuve involucrado en ese tema. Nunca supe de cosas que se hacían. De lo único que se hablaba era de futbol y de su apoyo para que yo me desarrollara. No supe nada más”.
En un restaurante de la Terminal 2 del aeropuerto de la Ciudad de México, el joven de 20 años rememora: “En todo momento mi padre estuvo conmigo. También me hablaba que si decidía irme para otro lado, igual me ayudaba, tanto fuera del país o de la ciudad”.
Apenas empezó a crecer, el muchacho sintió que ya no recibía el mismo apoyo de su papá, pues éste consideraba que el chico ya había madurado lo suficiente como para forjar su propio destino.
“Luego me fue bien en el futbol con la Selección Sub-17. Fue un sueño para mí la obtención del Mundial y también lo fue para mi padre. El día que ganamos me habló para felicitarme, para decirme que lo había hecho el papá más feliz del planeta. Me confesó que estaba muy contento, que se sentía orgulloso de que me haya realizado como persona, como jugador.
“Para mí es el mejor padre del mundo; por él llegué al futbol, por él soy lo que soy. Me dijo: ‘Hijo, este camino es bueno. Síguelo’. Nunca me insinuó: ‘Haz esta cosa, dedícate a esto’. Me recomendó: ‘¿Quieres jugar futbol? Pues juega futbol. Estudia y dedícate a este deporte’. Fue lo único.”
Tras el campeonato mundial, “no hubo regalos de su parte, pero tampoco le pedí. Al contrario, con él no faltó nada en el hogar: comida, vestido, apoyos. Eso siempre lo tuvimos, gracias a Dios”.
Las distancias
La Selección de México se coronó campeona del mundo Sub-17 –por segunda vez– el 10 de julio de 2011, al vencer 2-0 a Uruguay. Aquel día, familiares y amistades de José Pablo estuvieron en el Estadio Azteca, donde se disputó la final. Sólo hubo dos ausencias: el papá y el abuelo.
Tostado Félix felicitó telefónicamente a su nieto. Pero el futbolista aclara: “No tuve una convivencia con mi abuelo, ni siquiera ocasionalmente. Si acaso lo vi una vez” en la vida.
–¿La familia estaba distanciada del abuelo? –se le pregunta.
–Sí, la verdad sabía muy poco de él. Mi familia me guío más hacia el futbol. Sabía que tenía un abuelo, pero no tenía convivencia con él. Además, yo vivía en Guadalajara y él en otra parte…
–¿Fue el mismo caso con el bisabuelo?
–Pues si del abuelo sé poco, del bisabuelo absolutamente nada. Mi abuelo me llamaba por teléfono, tampoco fue cosa de cada semana, pero me motivaba a que le echara ganas, (me decía) que iba por buen camino.
El mediocampista, nacido el 28 de julio de 1994, aún disfrutaba el título de campeón mundial cuando le informaron de la muerte de su padre. “Fue difícil, y ocurrió en un momento muy importante de mi carrera. Me sentía bastante bien porque ya tocaba las mieles de la Primera División. Uno lo siente, pero a partir de eso uno sólo piensa en levantarse. Lo hice, y me dije: quiero seguir jugando, hacerlo nuevamente en la Primera División y, de ser posible, integrar otra vez la Selección nacional. Y aquí sigo todavía.
“Se me cerraron muchas puertas y en algún momento pensé que ya no tenía el apoyo de mucha gente, por lo que había pasado, pero se me abrieron otras opciones. Es el caso de Correcaminos y luego Murciélagos. En ese momento me dije: ‘Quiero seguir. No me voy a caer por cosas que pasaron; quizá fue el destino’.”
–¿Sentiste que el apellido Tostado empezaba a pesar en el ambiente del futbol?
–Según yo, el apellido paterno nunca pesó. Tampoco imaginé que por él se me cerrarían las puertas. En realidad no lo sé. Y si llegó a pesar fue sólo en el campo y para cosas positivas.
El futbolista explica: “A lo mejor no salí bien de Chivas (por indisciplina). Por la cuestión de los estudios el club decidió mi salida, y la acepté. No pude hacer nada. Estaba entrenando cuando me dijeron que quedaba fuera. Al otro día ya me estaban ofreciendo otro club (Tigres). En Chivas me cerraron las puertas, pero me dieron el finiquito y hasta la carta (de transferencia). Así que a Tigres llegué como dueño de mi pase”.
Opciones, decisiones
–¿Consideras que las personas que se involucran en el crimen organizado optan por el camino más fácil ante la falta de alternativas que les pueda brindar el gobierno? –se le inquiere.
–Hay gente que puede tener alternativas, pero también puede haber gente que no encuentra la puerta, y la misma necesidad o desesperación permite que terminen en esas actividades. (…) A lo mejor puedes ser hijo de alguien (involucrado con la delincuencia) y no tuviste nada que ver, aunque eres mal visto por la sociedad. A mí mucha gente me señaló como lacra. Las personas no saben que yo empecé de muy joven en el futbol, que yo forjé mi propio camino.
–¿Alguna vez te has sentido amenazado?
–Como nunca he tenido que ver en ese tipo de cosas, nunca he tenido miedo. El que nada debe nada teme. Nunca me he ido por otro camino.
José Pablo busca rehacer su vida deportiva en medio de un futuro incierto. En el año que estuvo a préstamo con Correcaminos (2012-2013) apenas jugó seis partidos, dos de ellos completos.
Luego firmó con Murciélagos de Guamúchil, de la Segunda División. En un año con los llamados “Caballeros de la Noche” sumó 14 partidos. En 2015 reforzó al Irapuato, de la Liga de Ascenso, franquicia propiedad de los hermanos Favela, donde apenas participó en un juego durante la Copa Mx.
El siguiente paso es dialogar con la directiva de Tigres, dueña de los derechos del futbolista hasta 2016. Quiere estar con los Murciélagos, pero hace tiempo que no tiene agente que lo represente.








