La pelea entre Mayweather Jr. y Pacquiao fue anunciada como la mejor del siglo. Pero todo en ella decepcionó en todas las regiones del mundo. El especialista Rafael Cobra Mendoza desmenuza las motivaciones económicas de las televisoras para darle aire a un show que, por esos mismos intereses, marcó el sino del combate. Así, la decisión de los jueces y la lesión previa en el hombro de Pacquiao representan dos elementos más de una farsa que incluye a organizaciones boxísticas, promotores, cadenas televisivas y pugilistas.
La llamada “Pelea del siglo”, en la que Floyd Mayweather Jr. derrotó por decisión unánime al filipino Manny Pacquiao, fue desde su origen un negocio de las cadenas estadunidenses CBS Corporation, a través de su canal Showtime, y HBO, en el que nunca importó lo deportivo. Así, los aficionados vieron un engaño fomentado por los medios de comunicación.
De este modo resume el especialista en boxeo Rafael Cobra Mendoza el enfrentamiento que levantó tantas expectativas y dejó igual número de decepciones entre quienes esperaban un combate cerrado y trepidante, al estilo del que protagonizaron Joe Frazier y Mohamed Alí en marzo de 1971.
Mendoza, uno de los cuatro mexicanos no boxeadores que ha sido entronizado en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional, con sede en Canastota, Nueva York, y con 60 años de experiencia en este deporte –en el que se ha desempeñado como periodista, matchmaker (pactador de encuentros), representante, manejador y asesor– sintetiza: “Fue un negocio. Una operación financiera”.
A la gran farsa, dice, hay que agregar la lesión en el hombro derecho que Pacquiao alegó para justificar la derrota. Mendoza considera que desde que supo de su condición debió haber pospuesto la pelea, lo cual no hizo por consejo de su promotor, Bob Arum, porque el negocio era demasiado grande como para dejarlo ir.
“La pelea se hizo por el gran negocio que representó para Showtime y HBO. Son alrededor de 500 o 600 millones de dólares, de los cuales 200 millones son para estas empresas. Ellos están para producir dinero y si el público se lo traga, hay negocio. Para que haya vivos (abusivos) tiene que haber bobos.”
Mendoza es un hombre que goza de amplio respeto en el medio pugilístico, porque conoce el boxeo nacional e internacional desde la entraña.
En entrevista, explica que después de haber visto la pelea cualquiera puede calificarla como un fraude. Ya desde abril pasado, él y un grupo de especialistas, como Eduardo Lamazón, Víctor Cota y Raúl de la Cruz, difundieron sus dudas sobre el combate en la revista electrónica KO Boxeo Mundial.
Dijeron que no sería la pelea del siglo, como no lo han sido muchas otras así anunciadas; que la posibilidad de que fuera un mal encuentro estaba latente, que los precios de los boletos eran una locura y que todo esto dañaría más al ya alicaído prestigio del boxeo.
Dos de los especialistas, el argentino Gustavo Zamudio y el reportero de El Sentinel Aurelio Moreno vaticinaron una pelea “tremendamente aburrida”. La mayoría vio vencedor a Mayweather Jr.
Incluso Lamazón, quien era el más optimista, adelantó que los verdaderos aficionados verían la pelea por televisión, porque la arena estaría llena de actores, millonarios, jeques petroleros, hombres de negocios, políticos, invitados de gran envergadura e inesperados polichinelas (personaje burlesco de las farsas).
El ridículo de los medios
“Vimos a dos boxeadores en el ocaso de su carrera. Se cobró carísimo algo que valía, pero hace cinco años, cuando se habló por primera vez de que deberían enfrentarse. Fue un alarde mercadológico: ‘Vamos a hacer la pelea que la gente espera porque va el villano que todos quieren que pierda contra el caballero que todos quieren que gane. La pelea iba a ser mala como fuera. Nunca tuvo valor deportivo”, dice en la charla.
“Y después de lo que vimos, no van a pelear nunca más porque el público no los va a aceptar. Mayweather va a hacer su última pelea que le queda de contrato para empatar el récord mundial de 49-0 de Rocky Marciano. Y si hay más estupidez, quizá cuando Pacquiao regrese el ring quiera enfrentarlo para poner el 50-0 y cobrar otra gran bolsa, pero eso ya sería cuestión de mercadotecnia.”
–Hay aficionados que no son expertos en boxeo y sus expectativas fueron alimentadas por la prensa, que repitió que sería un pleito espectacular. ¿Los medios son cómplices? –se le pregunta.
–Fueron muy pocos los medios que dijeron que esta pelea no valía nada en calidad. Los medios le hacen coro al cantante. Hay mucha gente no preparada en los medios que también se deja engañar. La televisión es la madre, son sus hijos bastardos quienes repiten lo que las televisoras dicen. Antes, durante y después de la pelea todo fue un acto de dinero y más dinero. Los medios son ignorantes y no saben de boxeo, pero hacen negocio.
“En México, por ejemplo, TV Azteca y Televisa aprovecharon su habilidad. Se pusieron de acuerdo para comprar juntas los derechos y así bajar el precio. Transmitieron al mismo tiempo simulando que estaban en vivo y, en realidad, fue diferida porque para meter más comerciales había dos minutos entre rounds y no uno, que es el descanso que existe. De tal suerte, la pelea aquí terminó 30 minutos después que en Las Vegas. Fue tan burdo que a Televisa le falló, porque no pasó un round y repitió el noveno.
“Y en Estados Unidos igual. HBO y Showtime, encargados de vender el Pay Per View (PPV), retrasaron 30 minutos la transmisión porque llegó el momento de la pelea y seguían vendiendo. No podían perder ese negocio. Les dio tiempo de vender la transmisión a otro medio millón de hogares.”
Mendoza considera importante recordar la manera en que los directivos de CBS Corporation (Showtime) y HBO gestionaron, hace exactamente un año, la realización del pleito Mayweather Jr-Pacquiao.
Cuenta que la iniciativa nació del presidente y director ejecutivo de CBS Corporation, Leslie Moonves, quien se reunió con el entrenador de Pacquiao, Freddie Roach, para que, a su vez, éste lo acercara con el dueño de Top Rank, Bob Arum, promotor del filipino, con quien años atrás tuvo graves diferencias comerciales.
Al principio Arum rechazó todo, pero gracias a la insistencia de Roach, por fin se reunieron en la mansión de Beverly Hills del ejecutivo de CBS. En ese encuentro, que duró 45 minutos, Arum se comprometió a tener listo a Pacquio para 2015. Moonves garantizó que él se encargaría de Mayweather Jr.
Un segundo encuentro se dio entre Arum, Moonves y Al Haymon, asesor de Mayweather Jr., quien hace años logró romper el contrato que el peleador invicto tenía con Top Rank, razón por la que Haymon y Arum se odian hasta la fecha. Ahí se pactó que 60% de las ganancias serían para el grupo del peleador afroamericano y 40% para el filipino.
La siguiente tarea de Moonves fue reunirse con el presidente ejecutivo de HBO, Richard Plepler, quien en automático dijo sí a la pelea. De acuerdo con Mendoza, así se pactó la pelea y no como difundieron los medios en Estados Unidos: que los boxeadores arreglaron personalmente el combate en un encuentro “casual” que tuvieron en enero pasado durante un partido de basquetbol, realizado en la arena del Heat de Miami.
“Showtime tiene firmado en exclusiva a Mayweather Jr., y HBO a Pacquiao. Los peleadores sólo obedecieron órdenes. Los boxeadores iban a pelear con o sin todo el dinero que les ofrecieron porque están bajo contratos que deben cumplir. Un boxeador no hace lo que le da la gana, si no es un agente libre. Tiene que hacer lo que se le diga porque hay cláusulas que cumplir.
“Cuando se supo que no se trató de un encuentro espontáneo de Pacquiao y Mayweather, obviamente trataron de esconderlo, pero nosotros, así como otras pocas publicaciones, lo dimos a conocer. HBO y Showtime se arreglaron con Haymon y con Arum. Nunca hablaron con los peleadores, ellos fueron peones de ajedrez. Los que deciden en el negocio del boxeo son quienes manejan los grandes capitales, la gente de la televisión y luego los promotores. En el boxeo real el boxeador no decide, sólo entrena y pelea, pero crearon este sistema ‘ingenioso’ para engañar a la gente.”
A reserva de que se dé a conocer la cifra total que se recaudó por el PPV, Mendoza calcula que la pelea generaró entre 500 millones y 600 millones de dólares, de los cuales 180 millones serán para Mayweather Jr., 120 millones para Pacquiao, y el resto para las cadenas televisivas.
“Es un dineral lo que se recaudó en una sola noche. Es una cantidad brutal porque la gente se enganchó. Los aficionados son felices dejándose engañar, además no tienen memoria. El boxeo no va a dejar de existir y van a seguir haciendo estos fraudes. El aficionado con capacidad de análisis no va a Las Vegas, lo ve por la tele y listo, pero hay otro tipo de fanatismo que hace que la gente cometa una serie de estupideces.”
En las taquillas del MGM Grand de Las Vegas los boletos en ring side se vendieron en 10 mil dólares, pero en la reventa llegaron hasta 30 mil. En la primera sección elevada costaban 7 mil 500 dólares. En la segunda sección elevada, 5 mil. En la segunda sección esquinas, 3 mil 500 dólares. En la tercera sección esquinas, mil 500 dólares.
El lugar tiene 16 mil 400 asientos. Se estima que sólo por concepto de taquilla se recaudaron 70 millones de dólares. En la reventa estos precios se triplicaron.
Las sorpresas
Al final, Mayweather Jr. se alzó con la victoria por decisión unánime. Dos de los tres jueces –todos estadunidenses– vieron ganar al norteamericano por 116 a 112, y el juez Dave Moretti percibió una ventaja de 118-110.
En la conferencia de prensa, Pacquiao sorprendió a todos cuando reveló que, semanas antes, durante un entrenamiento, había sufrido una lesión en el hombro derecho. Matizó: no se trataba de un pretexto para justificar la derrota, pero no le permitió subir al ring al 100%.
“Manny debió haberse quedado callado. Si su equipo tuviera talento hubiera dicho que hizo lo mejor para enfrentar a Mayweather y que simplemente no le alcanzó. Pero como llegó con Bob Arum y con Freddie Roach, que cree que es el mejor del mundo, pensaron que lo ideal era decir que hizo un acto heroico al pelear lesionado, pero la regaron. Ahora buscan la revancha porque quieren más dinero.”
–¿Pacquiao debió posponer la pelea? –se le inquiere.
–Hay muchas historias de boxeadores que se han lesionado antes, les dan tratamiento y así suben. No pasa nada. El problema es que Manny pidió la ayuda de la USADA (Agencia Antidopaje de Estados Unidos), que le autorizó el uso de analgésicos y antiinflamatorios sin esteroides, que no están prohibidos. Pacquiao nunca avisó a la Comisión Atlética de Nevada de la lesión, quizá porque creyó que la USADA lo informaría.
“La USADA le dijo que antes de pelear le inyectaría Toradol (ketorolaco), pero cuando llegaron al vestidor, los médicos de la comisión (de Nevada) no permitieron que lo inyectaran, porque el día del pesaje Pacquiao no declaró que había sufrido una lesión. Francisco Aguilar, presidente de la comisión, debió haber tenido más criterio y permitir que lo inyectaran, pero le molestó que apenas dos horas antes de la pelea se le avisara.
“Se debió haber pospuesto la pelea. Ahora… si piensan que la pelea fue mala por eso, no es así. Lo fue porque fue gris, monótona, aburrida por el estilo de Floyd, que ya no quiere arriesgar nada, porque es un boxeador que no pelea ni deja pelear. Él no sale a pelear, sale a defenderse. Practica un boxeo de graciosa huida. Pero como la gente no conoce el boxeo y los periodistas que sí conocen no llegan a tres, le hacen creer a la gente que es la pelea del siglo.”
La vergüenza mexicana
Según Mendoza, 2015 es el año de un “tsunami boxístico” para las televisoras en México, porque los pugilistas que presentan como figuras están demostrando que nunca lo han sido o que ya no lo son.
Pone como ejemplo la humillante derrota por nocaut técnico que sufrió hace una semana Julio César Chávez Jr., vapuleado por el polaco Andrzej Fonfara. En el noveno round, el segundo mejor rankeado en la división de los semicompletos mandó a la lona al mexicano, quien ya no salió al siguiente asalto.
Este sábado 9, después de 10 meses sin pelear, Saúl El Canelo Álvarez tenía programado un combate contra el estadunidense James Kirkland –quien hace 16 meses no sube a un ring.
“Si El Canelo pierde, me gustaría saber qué va a pasar. Chávez Jr., y él piensan que cambiar de televisora los va a hacer mejores. Kirkland es un rival a modo que pega fuerte y no aguanta, pero El Canelo le puede estar ganando toda la pelea y caer noqueado con un cañonazo.
“Chávez y El Canelo están manejados por gente inepta. Fue la estupidez más grande en la historia del boxeo mexicano, con 13 meses sin pelear, mandar a Julio César a una división en la que nunca había peleado contra el polaco que había enfrentado por el título mundial a Adonis Stevenson, un noqueador brutal al que le aguantó 12 rounds. Ponérselo a alguien que no entrena bien y que sube en semicompleto porque come lo que le da la gana y no es disciplinado fue un crimen pugilístico.”








