“Lo peor ya pasó”: Uriarte

La coordinadora de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María Teresa Uriarte, lamenta lo sucedido en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), “pero una crisis (confiesa que sobre la de este plantel no estaba enterada) también son oportunidades de cambio y crecimiento”, y ve positivo el diálogo y la unión de los alumnos y los profesores.

Tranquila manifiesta a Proceso que lo preocupante ya pasó:

“Lo peor ya pasó. Lo que me preocupa es la situación de la alumna Sabrina Muhate, quizá porque lo tomé muy personal al conocerla el lunes pasado. Por lo demás creo que al CUEC le va ir muy bien.”

También miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, Uriarte no califica como buena la toma simbólica de la dirección del CUEC desde el pasado 17 de abril por lo estudiantes, pero la ve como algo legítimo:

“Los alumnos consideraron que esa era una manera de hacerse escuchar, podrían haber venido a mi puerta, yo los habría recibido igual. La verdad no tengo una comunicación muy cercana con el CUEC, tampoco la tengo con el Centro Universitario de Teatro. Son catorce dependencias de la Coordinación de Difusión Cultural, no me daría la vida, pero tampoco estoy alejada.”

–José Felipe Coria, tras dejar la dirección del CUEC, ha manifestado que en una reunión con un representante de la Oficina del Abogado General y usted, se le pidió su renuncia o lo cesaban.

–¡Él renunció! El asunto lo discutieron el director de asuntos jurídicos de la UNAM y él. El mismo maestro Coria dijo: “Yo creo que es mejor que renuncie. Yo fui convidada de piedra en esa reunión. Ahí, expresó que lo mejor era que renunciara para que las investigaciones siguieran un curso normal.

La autora de Fragmentos del pasado: murales prehispánicos, rememora que primero se enteró de la toma de la dirección del CUEC, después le llegó la queja que la alumna entregó a la Defensoría de los Derechos Universitarios, “y el rector me instruye para recibir a Coria y escucharlo”.

–¿Esos documentos sí sirven para su defensa?

–No tengo idea en cuestiones legales, eso lo tendrá que decidir la Defensoría de los Derechos Universitarios. Desde mi punto de vista es un intercambio de correos electrónicos entre una pareja.

–¿Entonces sí hubo esa relación sentimental?

–Por lo que me dijo la alumna y vi en ella, yo asumo que sí. Y él admitió que si la había habido, después en todos lados lo ha negado. Aunque yo no tengo prueba alguna.

Este semanario le solicitó a Coria una entrevista vía internet:

“Agradezco su interés en mi persona –respondió–. En las difíciles circunstancias actuales que atravieso no puedo contestar sus preguntas. Tendré mucho gusto en hacerlo, si usted siguiera interesada, en un futuro. Baste decir que niego rotundamente las acusaciones que se han vertido en mi contra por diversos medios. Saludos.”

Uriarte niega haber armado un complot:

“Eso se ha dicho. Guadalupe Ferrer es mi amiga desde hace años y Armando Casas es mi amigo, lo conocí cuando llegué a esta coordinación, él era director del CUEC.”

–Hacia 2014, usted envió al realizador Armando Casas a extraer documentos al CUEC y por ello Coria levantó una queja contra usted en la Defensoría de los Derechos Universitarios, y ahí empezó toda la crisis del Centro, ¿es verdad?

–Me habló por teléfono el Abogado General, y como existía la inquietud en el patronato de saber cómo se gastan los recursos de la Ópera Prima, me pidió las convocatorias. Le expresé que no las tenía, pero que se las conseguía de inmediato, y se me hizo fácil y lógico hablarle a Armando Casas, porque en su gestión se creó esta iniciativa, para que me hiciera el favor de enviármelas, las cuales fueron publicadas en la Gaceta de la UNAM, no son documentos confidenciales. Mandé mi aclaración a la Defensoría (la muestra a este semanario) y esta instancia responde que no procede.

–¿Pero por qué no le habló al director Coria?

–Fue un error de mi parte, debí haberlo hecho. Cuando le pedí esos documentos a Casas él me dijo que estaban en la dirección, los pide y no se los dan. Después de la respuesta de la Defensoría, Coria me envió las convocatorias. Esa queja de Coria sí me molestó, pero no como para  armar un complot con los estudiantes, para que en un año le explotara la bomba.

–Cineastas que estudiaron en el Centro le enviaron una carta al rector quejándose de que no le dieron oportunidad a Coria para defenderse y que su renuncia se dio “fuera de los causes de la normatividad”.

–Se han seguido los causes institucionales en todo momento. También dice que no se conocen a detalle las presuntas faltas en que incurrió. No las van a conocer, son documentos privados de la universidad. Incluso me parece muy grave que haya salido a relucir el nombre de la alumna. Coria se ha encargado de difamarla de una manera espantosa en la escuela.

Se le pregunta a la también investigadora de Estéticas la UNAM qué le responde al documentalista Carlos Mendoza, quien ha asegurado que todo ha sido una estrategia suya porque Coria era un director incómodo. Responde:

“¿Qué tan incómodo puede ser un director para una coordinadora?, ¿incómodo en qué?, ¿cuáles son sus alcances académicos o profesionales para que me pueda afectar? Por todos sus artículos y todas las entrevistas que ha dado me he sentido francamente acosada, acusada y calumniada.”

–¿Qué opina de ese acuerdo de unidad que proponen los alumnos?

–Fantástico. Yo soy una académica, añoro regresar a mi Instituto de Investigaciones Estéticas y volver a ser lo que siempre he sido: investigadora, profesora, directora de tesis y coordinadora de un seminario. Esto es temporal y lo acepté por amistad.

–¿Por amistad?

–¡Claro!, el rector Narro es amigo mío desde hace mucho tiempo y cuando salió Sealtiel Alatriste de esta coordinación, el doctor Narro me pidió que lo ayudara.