El nuevo Mercado Corona se hunde

Conforme transcurre el tiempo, se revelan más debilidades del proyecto del nuevo Mercado Corona y los riesgos que implica para los comerciantes, los transeúntes y los vecinos de la obra. El plazo calculado transcurre más rápido que los avances en los trabajos y ya se registran inundaciones, hundimientos y daños en inmuebles cercanos…

El secretario de Obras Públicas de Guadalajara, José Luis Moreno, conocía el riesgo de hundimiento en las calles aledañas a la obra del Mercado Corona, así como la posibilidad de que las construcciones vecinas sufrieran daños y la zona se inundara, pero no hizo nada al respecto.

Este semanario informó el 25 de enero que el sistema de tablaestacas para la contención de los muros perimetrales era cara y provocaría daños colaterales porque los constructores no se apegaron a los sistemas recomendados para estos casos y por su falta de experiencia en la colocación de esas estructuras (Proceso Jalisco 533).

El 27 de marzo, tras el hundimiento de alrededor de 25 centímetros en la calle Independencia casi en el cruce con Santa Mónica, el ayuntamiento cerró esa vialidad a partir de la avenida Alcalde.

El director de Protección Civil, Cornelio Buenrostro Rodríguez, señaló que así permanecerá la calle hasta que se realice una resonancia magnética del subsuelo para detectar otros posibles socavones.

El titular de Obras Públicas dijo que el hundimiento se tenía previsto por la extracción de grandes volúmenes de tierra para construir el nuevo Mercado Corona. Sin embargo, el municipio no alertó del riesgo a los comerciantes, a los propietarios de locales ni al resto de la población.

Este semanario solicitó a través de la Ley de Transparencia (expediente UTI 170/15) una copia del Informe Geotécnico del proyecto de cimentación del Mercado Corona, que se ubica entre las calles Hidalgo, Santa Mónica, Independencia y Zaragoza, del centro de Guadalajara.

El ayuntamiento entregó el Informe Geotécnico Parcial, fechado el 4 de junio de 2014 y que realizó Salvador Lazcano Díaz del Castillo –quien encabeza la empresa Suelo-Estructura, Consultoría Geotécnica y Sísmica–, donde se menciona que el estudio fue solicitado por Moreno a fin de conocer la “cimentación, contenciones y espectro sísmico para edificio de tres niveles y cuatro sótanos”.

En las recomendaciones parciales del informe se dice: “El proceso de excavación es un aspecto muy delicado debido a la responsabilidad de asegurar la estabilidad de las edificaciones vecinas, algunas de las cuales pueden estar con una estabilidad precaria. Por eso, es muy importante tener un proyecto detallado de la excavación y ejecutarlo a su vez con extremo cuidado”.

También se advierte sobre la “presencia de agua muy contaminada alrededor de nueve metros de profundidad; es un agravante más que complica el proceso de excavación y el sistema de contención a elegirse”.

De acuerdo con el estudio, la presencia de ese líquido puede “deberse a fugas en el sistema de alcantarillado”. De cualquier forma, el pasado 1 de abril el Mercado Corona comenzó a inundarse de aguas verdosas.

El profesor del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la Universidad de Guadalajara, Jorge Fernández Acosta, considera que el hecho “es delicado”, ya que en un recorrido que hizo el domingo12 observó que la estructura de metal no se pintó para protegerla de la corrosión. “No vemos que se esté trabajando; el agua permanece ahí, no le ponen la atención debida”, comenta.

La empresa Suelo-Estructura recomendó asimismo que “previo al inicio de las excavaciones se haga un levantamiento notariado del estado que guardan las edificaciones vecinas”.

“No levantaron nada”, afirma Jaime Francisco Monraz Rivera, propietario de un inmueble de dos plantas que tiene cinco locales en la parte de abajo y que está en Zaragoza 81, entre la avenida Hidalgo e Independencia.

Monraz, de 85 años, indica que al observar los primeros daños habló con el encargado de la obra, quien envió a un albañil para que resanara sus locales. No obstante, dice: “Le pedí que ya no hiciera nada, pues ese parche no ayudaría”.

Entonces mandó hacer un estudio de mecánica de suelo de la propiedad. Dice que colocaron una rueda en el suelo y que ésta, “sola, recorrió prácticamente toda el área”, prueba de que el piso está inclinado. Añade que, según le dijo el ingeniero, la reparación del daño costará millones de pesos.

El turno de la CEDHJ

El pasado 9 de febrero y a través de su hija, Monraz presentó una queja por correo electrónico ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH, folio 13847). “A partir de que se llevaron a cabo los trabajos de demolición del Mercado Corona, realizaron grandes excavaciones con el uso de maquinaria mayor, la finca resultó seriamente afectada en su parte estructural, al grado de presentarse grandes grietas y venirse deteriorando cada día más”, expresa en su denuncia.

Relata que cuando informó a la dirección de Protección Civil de Guadalajara sobre estos daños, enviaron a tres albañiles para tapar las cuarteaduras con mezcla, pero no se han querido hacer responsables de la afectación.

Ante el peligro que representa el agrietamiento, prosigue Monraz, varios arrendadores dejaron sus locales, lo que causó pérdidas monetarias. Pero uno sigue en servicio: es un restaurante con la correspondiente conexión de gas en la cocina.

Dicha queja fue remitida por la CNDH a la Comisión Estatal de Derecho Humanos de Jalisco (CEDHJ), que la admitió con el folio 1827/2015-II, ya que se presentó contra el ayuntamiento de Guadalajara, encabezado por el priista Ramiro Hernández García, “por la violación al derecho a la integridad y seguridad personal, prestación indebida del servicio público y ataque a la propiedad privada”.

En el oficio 1125/2015-II, con fecha 27 de febrero de 2015, la CEDHJ pide al presidente municipal, Ramiro Hernández García que “en el término de ocho días hábiles, contados a partir de la fecha en que se le notifique el acuerdo, se sirva a identificar a los funcionarios involucrados”.

Una vez que se cumpla lo anterior, los implicados tendrán 15 días naturales a partir de la notificación del acuerdo para entregar un informe “que contenga los antecedentes, fundamentos y motivaciones de los actos que se les atribuyen”.

La CEDHJ advierte que “la falta de dicho informe, así como el retraso injustificado en su presentación, tendrá por ciertos los hechos de la materia de la queja, salvo prueba en contrario aportada en la etapa procesal correspondiente”.

Ya pasó más de un mes y la CEDHJ no le ha informado a Monraz si su recurso tiene avances. “Yo creo que no están haciendo nada”, dice.

El afectado recurrió también al regidor de Movimiento Ciudadano, Alaín Fernando Preciado López, quien el 25 de febrero envió el oficio AFPL 069/02/2015, dirigido al presidente municipal Ramiro Hernández para que inspeccionen todos los inmuebles que rodean la obra del Mercado Corona.

Enfatiza que debe revisarse “en específico la finca con el número 77 de la calle Zaragoza, entre Hidalgo e Independencia. Lo anterior en razón que debido a las obras que se están realizando en dicha zona todas las fincas aledañas han sufrido daños que se pueden observar a simple vista, como lo es la separación de las fincas de la banqueta, cuarteaduras y daños estructurales”.

El regidor, que encabeza la Comisión de Transparencia, Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción, considera de “suma importancia la supervisión e intervención por parte de la Secretaría de Obras Públicas y la Dirección de Protección Civil y Bomberos, para evitar en lo futuro el colapso y derrumbe, así como las pérdidas de vidas humanas o materiales; y la posible responsabilidad en que pudieran incurrir tanto propietarios de dichas fincas como funcionarios encargados de la supervisión e intervención de la obra”.

Omisiones peligrosas

Este semanario pidió al arquitecto Jorge Fernández Acosta su opinión sobre el mencionado informe geotécnico parcial. Responde que, según el estudio, la tendencia del suelo donde se construye el mercado “es blanda o medianamente blanda a diferentes profundidades (…) además, agravado con que se encontró agua contaminada en el subsuelo a ciertos metros de profundidad, eso evidencia que en algún momento hubo una fractura.

“No sabemos si (la fractura es) provocada por los desplazamientos propios de la mala ejecución de la obra o derivado de la inconveniente e inadecuada aplicación de las tablaestacas desde el principio de la obra.”

El especialista recuerda que tras la colocación de las tablaestacas, comenzaron a aparecer las grietas, alrededor de septiembre de 2014, “pero se hizo caso omiso. Cuando el titular de Obras Públicas declara que ya tenían conocimiento de lo que podía ocurrir, es sorprendente que no se hayan tomado medidas al respecto. Además, ni siquiera le avisó a las personas”.

La colocación de las tablestacas de 18 metros, justo la profundidad del sótano que albergará el estacionamiento de 500 cajones, comenzó el 24 de julio de aquel año.

El también académico del CUAAD considera irrisorio que cada vez que aparecen grietas alrededor de la obra del mercado, las tapen con arena y cemento: “Lo que está ocurriendo en la calle Independencia es dramático, es patético y peligroso (…) Recomiendo que se evacúe la zona y se comiencen las reparaciones correspondientes”.

Comenta otro inconveniente: “Se desconoce el proyecto final ejecutivo. Conocemos el despacho que ganó el concurso, pero no sabemos si consideraron las recomendaciones” del informe geotécnico.

Si bien el alcalde Ramiro Hernández anunció que en la construcción del nuevo Mercado Corona se invertirían más de 380 millones de pesos y que estaría listo en septiembre de este año, a fines de marzo pasado se informó que la obra llevaba un avance de 36%.

Fernández Acosta pone en duda el dato y cuestiona: “Si el peso de ahora está provocando estos movimientos por sus empujes en los alrededores, ¿qué va a pasar con el volumen total de la obra?”.

Los trabajos están a cargo del Grupo Constructor Perse, Grupo Constructores y Carreteras, Breysa Constructora, Maquiobras y Deincokwi.

Fernández Acosta, miembro del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del estado, advierte que no debe darse prioridad a la conveniencia de entregar la obra antes de que Ramiro Hernández deje la alcaldía: “La obra tiene que frenar su ritmo, dedicarse a reparar, y recomendaría evacuar. Evitemos tragedias. Una vida vale más que la obra del Mercado Corona”.

Calcula que el hundimiento actual debe ser de hasta 60 centímetros, por lo que el titular de Obras Públicas trata de minimizarlo al decir que son sólo 25. “Del jueves (26 de marzo) al sábado (28 del mismo mes) se bajaron por lo menos 30 centímetros. Esos comportamientos de la tierra, colapsan porque colapsan. No avisan”.

Tomando esto en cuenta, dice, “tardaron en cerrar la calle (…) Me sorprende que la autoridad quiera minimizar lo que es evidente. El hecho de que no hayan tomado medidas es negligencia criminal. No ha pasado más, pero puede pasar”.

Admite que es positivo que la constructora haya realizado un estudio de mecánica de suelos, pero aclara que éste no elimina el peligro: “Mientras no se comience a reparar y corregir las condiciones de inestabilidad que se han presentado, hay riesgos”.

En cuanto al apuntalamiento de las fincas vecinas al predio del mercado, específicamente en la calle Zaragoza, que realizó la constructora, el especialista señala: “Apuntalar no es suficiente; es una medida paliativa provisional”. Lo importante es que se comience a reconstruir el mercado y se repare el daño a las fincas, insiste.

Otra de las advertencias enlistadas en el informe parcial de la empresa Suelo-Estructura, es que se debe “asegurar la menor cantidad posible de filtración de agua al sótano, de otra manera el costo del mantenimiento se elevaría al tener que estar recolectando el agua y bombeándola al sistema de drenaje”.

Además de “cuidar las filtraciones por las paredes de los sistemas de contención (tablaestacas), es muy importante la conexión entre la contención y la losa del fondo”, indica.

Por último dice que, ante la presencia del agua contaminada, el constructor debe utilizar material más duradero.