Otra charada electoral

Anclados justo en medio de plena campaña electoral, no se vislumbra por ningún lado el entusiasmo de otras ocasiones. Hay muchas razones que explican el fenómeno, pero no vamos a devanarnos los sesos para hacerlo. No vale la pena. Hay que decir que nuestros políticos son los responsables de desencanto tan visible y tantán. Con ello queda agotado el tema.

Nos decimos funcionar como democracia representativa, un supuesto gratuito, pues hace agua por donde se le mire. La remoción o ratificación de funcionarios, cuando se hacen valer, repercute hasta en las humildes plazas de los ayudantes y favorecidos. Mas ya son demasiadas las experiencias locales de relevos con resultados decepcionantes. No cambian nada, no aportan nada nuevo ni cumplen las promesas con que se desgañitan para llamar la atención de los sufragantes. Por repetir tanto la misma charada, terminaron estos malos grillos cansando al respetable. Asqueados de las mismas caras priistas en el pasado, se llevó a la esfera administrativa a los señores del PAN tres sexenios antes. La experiencia fue frustrante. La prueba contundente del desencanto fue regresar a los viejos rostros del PRI, de quienes se sabía que no eran buenos.

No vale decir que no había otra opción. Por supuesto que Enrique Alfaro y su MC despertaron en la elección pasada la enjundia colectiva de la que estamos hablando. Pero, como haya sido, con fraude o malas mañas, los momios no les favorecieron. Alfaro y su propuesta dejaron clavada su pica en Flandes y ahora intentan rehacer o recomponer sus huestes para aprestarse al abordaje.

Los que entienden bien de la dinámica de fondo de estos procesos leen que el interés clave por conseguir la plaza de Guadalajara radica en la perspectiva de luchar desde ella por la gubernatura del estado en 2018 y luego lo que siga. Por eso se capta que el fenómeno Alfaro no se limita a la capital. Ha venido envolviendo a toda la zona metropolitana. Una campaña con visión tiene que atacar todo este frente y conseguir avanzar lo más que pueda en dicha incursión. Si no gana Zapopan o Tlaquepaque, le conviene cobrar presencia fuerte. Si tampoco obtienen sus candidatos los distritos que disputan, saben que tras la contienda las posiciones de la fuerza naranja les han de quedar inmejorables para la contienda de dentro de tres años. No hay mejor aliciente que una victoria en estas justas, pero tampoco se puede ganar todo siempre.

Como los señores del PRI han estado tocando el pandero por tan largas temporadas conocen todos estos secretos al dedillo. Dicen, de dientes para afuera, que ellos no desatarán la guerra sucia, pero ésta se está sintiendo ya conforme pasan los días. Sus obuses son de guerra sucia, aunque ellos lo desmientan. El pleito de fondo busca incidir en las posiciones para el 2018. De ahí su interés por dinamitarle a Alfaro el paso central en juego. Si Alfaro toma la plaza de Guadalajara ahora, será un hueso muy duro de roer para la próxima contienda. Toda la pelea de hoy está orientada a la batalla que se disputará dentro de tres años.

La política es un engrane de futuribles. Quienes lo juegan no siempre las traen todas consigo. El de ahora, tan descarado, hace que las pifias cobren factura cara. Es el caso del descalabro de Leonel Sandoval, padre de Aristóteles. Eso de ampararse a la sombra del influyentismo y del nepotismo al revés, también deja. A Leonel le llegó como premio, tras el ascenso a la gubernatura de su hijo, ser magistrado del Supremo Tribunal de Justicia. Con la misma lógica, trae ahora en la cabeza promoverlo para la Presidencia de la República, a ver qué puestazo burocrático pizca. Mas la fortuna no parece sonreírle. Algunas alocuciones de su campaña le fueron grabadas cuando daba indicaciones al equipo de guerra sucia: “Ahorita es un INE nuevo (…) y van a actuar no sabemos cómo (…). Afortunadamente, nos hace la tarea ya el Tribunal Electoral, pero de todas formas nosotros tenemos que cuidarnos”. Afirmó que los directivos del INE y también los del instituto electoral del estado están en la mejor disponibilidad de apoyar al PRI, tanto en zona metropolitana, como del interior del estado (https://bit.ly/117oUCq). El obús se les desvió. Vino a dar al propio cuarto de guerra del PRI. Ya marcaron su raya con Leonel. Dicen que ni le conocen, ni nunca han cruzado palabra.

El fin de semana pasado viralizó las redes sociales un pánico vinculado a la emboscada en San Sebastián del Oeste. La autoría de este hecho y del ocurrido en Ocotlán se atribuye al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Se despertó la percepción de que la inseguridad aquí está alcanzando ya los mismos niveles lacerantes de Tamaulipas o de Michoacán. Fue hecha correr por el Facebook y mediante mensajes tuiteros la especie de que el cártel mencionado estaba preparando una andanada de ataques para la zona metropolitana. No ocurrieron, pero mucha gente entró en pánico y lo manifestó en las redes.

Pasado el susto, otra andanada de mensajes atribuyó la autoría de esta falsa información al MC. “Una de las personas que circularon dicho mensaje fue Luis Fermín Anaya Medina, coordinador de prensa y difusión del Comité Directivo del PRI Jalisco”, documentó para el portal electrónico Proyecto Diez el reportero Adrián Carrera (13 de abril de 2015). Más tarde, con todo el aparato propagandístico posible, ya directamente el PRI hizo pública la nota de que Carlos Lomelí, uno de los candidatos a diputado del MC, por sus antecedentes penales está impedido para contender. Solicita por tanto al IEPC que le retire el registro. Lomelí se defendió por la misma vía aclarando la situación con que le difama el PRI.

Se repara que esta elección transcurre como guerra sucia no reconocida. Todos los candidatos y sus partidos tienen que cumplir su palabra. Tanto el PRI, que ahora se ostenta de civilizado, como Alfaro con su MC han externado al público que su campaña será de propuestas, de presentación de proyectos, de acercamiento al público. Ambos dicen que dejan los denuestos para el contrincante. Del PAN no se dice nada pues ellos nunca aceptan participar en las batallas de lodo. Volvieron a su vocación antigua de cachavotos, como los calificó en su tiempo Salinas, y ahí se están en un rincón, modositos y callados, al estilo de la muñeca fea. Con dicha actitud se resignan a lo que les caiga. No como los del Verde que anda pateando el pesebre. Pero de todo eso podremos ocuparnos más adelante.

Por lo pronto hay que asentar que sólo faltan dos meses para el desenlace de este fuego fatuo. Todo apunta a que, así como nació desangelado, transitará lo que resta. Tal vez concluya hasta de mala manera, porque los que juraron que no desatarían guerra sucia, la traen bien instrumentada por debajo de la mesa. También saben ser malos perdedores. El PRI no cambia. No hay necesidad de hacerle al profeta, que al fin y al cabo pronto veremos el desenlace de nuestra última charada.