La vía férrea Guadalajara-Aguascalientes, que a decir de los productores de Los Altos implicaría grandes ahorros de tiempo y dinero en sus actividades económicas, comenzó a construirse hace más de tres décadas y se suspendió en el sexenio de Miguel de la Madrid. Enrique Peña Nieto se comprometió a hacerla realidad para este año, pero ya transcurrió el primer trimestre y no se ven indicios de que vaya a emprenderse pronto. Al contrario: la cancelación de otros proyectos ferroviarios más ambiciosos por el recorte presupuestal hace temer que la esperanza de los avicultores y ganaderos de Los Altos vuelva a desvanecerse.
Pese a que el año pasado el gobierno federal anunció que en 2015 comenzarían los trabajos de la vía férrea directa entre Guadalajara y Aguascalientes, puesto que existen el proyecto y un presupuesto millonario, la obra podría no concretarse debido al recorte presupuestal que dio a conocer el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a finales de enero.
Empresarios y autoridades de varios municipios por donde pasaría la vía en la región de Los Altos de Jalisco temen que el proyecto vuelva a frustrarse, sobre todo porque a principios de año se cancelaron otras líneas de ferrocarril más publicitadas: la de Mérida a Cancún y el tren rápido entre la Ciudad de México y Querétaro.
En el caso de la segunda, se canceló en medio de un escándalo por una licitación conflictiva y después por el presunto conflicto de interés del Ejecutivo, ya que uno de los contratistas estaba ligado al presidente Enrique Peña Nieto con la venta de una lujosa residencia en condiciones preferentes.
El tramo férreo entre Guadalajara y Aguascalientes comenzó a construirse en tiempos de López Portillo. La nueva vía saldría de la estación El Castillo, ubicada en el municipio de El Salto, y llegaría hasta Encarnación de Díaz, para conectarse con el tramo Lagos de Moreno-Aguascalientes, pasando antes por Zapotlanejo, Acatic, Tepatitlán, Valle de Guadalupe, San Miguel el Alto y San Juan de los Lagos.
Desde entonces y hasta la administración de Miguel de la Madrid se avanzó en el trazo, al construirse caminos de terracería, excavaciones y otras medidas de infraestructura entre cerros y colinas. En la zona aún quedan vestigios de esos trabajos, incluyendo túneles y puentes, que fueron abandonados y comenzaron a deteriorarse por falta de uso y mantenimiento.
Trabajos desperdiciados
Los gobiernos priistas de la década de los ochenta prometieron construir la vía y no cumplieron. Empresarios de Tepatitlán y de municipios cercanos intentaron revivir el proyecto a finales del sexenio de Vicente Fox y durante el de Felipe Calderón, pero esas administraciones federales argumentaron que las líneas de ferrocarril en Jalisco están concesionadas a la empresa Ferromex y a ésta le corresponde la decisión.
Los promotores del proyecto afirmaron que, con esa conexión directa, se ahorrarían los aproximadamente 220 kilómetros que separan a Guadalajara de Irapuato, Guanajuato, que es el entronque con la línea que va del centro del país a la frontera norte.
Actualmente, de la capital jalisciense a Aguascalientes es necesario recorrer unos 500 kilómetros, lo que implica un viaje de 24 horas por los frecuentes cambios de vía y los congestionamientos en las estaciones intermedias.
Durante su campaña presidencial, el entonces candidato priista Enrique Peña Nieto se comprometió, a pedido del aspirante a gobernador Aristóteles Sandoval, a hacer realidad esa línea ferroviaria. Ya como presidente, incluyó el proyecto en un paquete de vías de comunicación terrestres.
El año pasado, en una gira de trabajo para supervisar los avances de un tramo carretero que se construía entre San Juan de los Lagos y Encarnación de Díaz, el delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en Jalisco, Bernardo Gutiérrez Navarro, declaró a los medios de comunicación que entre las nuevas vías de comunicación que el gobierno federal tenía proyectadas para el estado, estaba la vía férrea Guadalajara-Aguascalientes.
Sin ofrecer detalles, el funcionario dijo que se estaba haciendo un estudio de costo-beneficio y había un presupuesto de 11 mil millones de pesos para comenzar los trabajos en 2015 (Milenio Jalisco 23 de abril de 2014).
Sin embargo, hasta ahora las autoridades locales no tienen mayor información al respecto. Los alcaldes de Tepatitlán, San Miguel el Alto y San Juan de los Lagos, donde se ubicarían estaciones de esa vía, confiesan que el gobierno federal no les ha dado a conocer los planes.
El de Tepatitlán, Eduardo González Arana, dice que en 2014 funcionarios federales acudieron al municipio para elaborar unos planes de desarrollo para la región. Para ello recolectaron datos y opiniones de todos los sectores de la población y aprovecharon para mencionar que la vía férrea Guadalajara-Aguascalientes traería grandes beneficios. Fue la única vez que se trató el asunto.
De acuerdo con la SCT, los trabajos comenzarían en la segunda mitad del año y con recursos privados, para lo cual se planeó la licitación para antes de junio (El Informador, 10 de febrero de 2015), por lo que no existe el riesgo de que la obra se cancele por el recorte al presupuesto del gobierno federal.
Sin embargo, ya transcurrió el primer trimestre y ninguna autoridad en Los Altos sabe nada.
Ricardo Estrada de la Torre, presidente de la Asociación de Avicultores de Tepatitlán –municipio que produce más de la mitad del huevo que se consume en el país–, lamenta que el gobierno federal aún no comience los trabajos y teme que otra vez los abandone, pues no hay indicios de ellos.
El representante de los granjeros de Tepatitlán, Zapotlanejo, Acatic, Valle de Guadalupe y Cañadas de Obregón afirma que esa vía traería beneficios a todos los productores de esta región avícola y ganadera, que tendrían importantes ahorros en sus costos.
Por ejemplo, dice que el ferrocarril puede proveer a los avicultores de insumos, retirando de las carreteras y calles a los muchos camiones de carga que representan un fuerte gasto en combustible y contribuyen al deterioro de la vía pública:
“Podríamos traer un ferrocarril cargado con unas 10 mil toneladas de granos, como soya y frijol, y abaratar costos. Tenemos unos 10 años con la promesa de que ahora sí se va a construir la vía ferroviaria, y hasta Enrique Peña Nieto lo prometió, pero no hemos sabido nada de nada sobre cuándo se va a iniciar la construcción.”
Aclara que un tráiler puede cargar en promedio 27 toneladas pero implica un gasto de unos 4 mil pesos en combustible y peaje, en un recorrido de 500 kilómetros. Calcula que en promedio se necesitan más de 370 vehículos de este tipo y más de 1 millón de pesos (sin contar sueldos de operadores) para igualar la carga del ferrocarril.
Añade que los avicultores de San Juan de los Lagos aprovecharon la cercanía de la línea férrea Irapuato-Aguascalientes y, en los años noventa, construyeron un ferropuerto donde se puede descargar un convoy completo en unas horas, lo que abarató sus costos de producción.
A decir de Estrada de la Torre, los productores de Tepatitlán planean aprovechar la eventual vía férrea para construir una estación privada para carga y descarga de insumos de mayor capacidad que la de San Juan de los Lagos, que además genere empleos en su construcción y operación.
Se acuerda de que en los gobiernos de López Portillo y De la Madrid se empezó a trazar la línea, con excavaciones, túneles y puentes. Incluso se vertió material rocoso para hacer los terraplenes.
“Dentro del municipio de Zapotlanejo, la línea corría casi de manera paralela a la carretera federal 80, y al llegar a Tepatitlán bordeaba un cerro y pasaba por la parte oriente de la cabecera municipal, cerca de donde está ahora el periférico de la ciudad, para seguir rumbo al poblado de Pegueros y continuar hasta los municipios de Valle de Guadalupe y Jalostotitlán; seguía hasta San Juan de los Lagos y de ahí conectaba con el ferrocarril de Encarnación de Díaz.”
De hecho, los beneficios de la línea Guadalajara-Aguascalientes trascenderían los municipios jaliscienses, dice Estrada de la Torre, ya que la armadora Nissan de Aguascalientes –por ejemplo– podría exportar e importar automóviles de una forma más rápida y segura a través del puerto de Manzanillo.
En un recorrido por algunas de las obras comenzadas hace más de 30 años para la vía Guadalajara-Aguascalientes, puede comprobarse que ya existe muy poco de ellas. Rescatar lo iniciado requeriría un gasto millonario y probables pleitos legales, así como indemnizaciones a los dueños de las tierras por el paso de los rieles.
En Zapotlanejo, a unos metros de la carretera federal 80, tres décadas de abandono desdibujaron el trazo de la vía. Sólo se ven cañadas, potreros, abrevaderos y represas anegadas. Los cuatro túneles de concreto macizo parecen en buenas condiciones, pero en su interior sólo hay lodo con pisadas de ganado.
Varios de los derechos de vía están cercados con alambre de púas, lo que hace pensar que están en manos de particulares y que esto implicará conflictos legales con los propietarios de predios si el gobierno federal pretende recuperar el trazo original. Sin embargo, los vecinos afirman que ninguna autoridad o empresa se ha acercado a ellos para hablar del asunto.
Kilómetros adelante, uno de los túneles desemboca en un abrupto desnivel lleno de cardos, y a unos pasos más comienza el Parque Bicentenario Calderón, nombrado así en honor al puente donde Miguel Hidalgo perdió una batalla decisiva contra las fuerzas virreinales en su lucha por la Independencia. Del otro lado se habilitó una cascada artificial con fines de esparcimiento.








