Planilla de aviadores

Ya arrancan los ruidos de la farándula electoral. Bien portados o no, interesados o no, todos los ciudadanos de este atribulado estado sufriremos la inundación de material electorero a la vez que el calor, que se desatará con fuerza en los días que vienen. Es una coincidencia ordinaria. No será consecuencia lo uno de lo otro. La refriega por puestos suele elevar la presión política. Pero la presente no generará calor suficiente, como acontece cuando estas contiendas se toman en serio, pues se enrolan con asuntos de envergadura social.

Ahora que ya se han destapado las cloacas de los intereses por la sustitución de puestos políticos, al ver la comuna que se trata de meros jaloneos convenencieros y al mirar también que de alguna forma ya están arreglados los que participan en dicha danza, como que el gran público desistió de hacer presencia junto a estas compañías de actores tan poco atractivos.

Sin embargo el gremio de analistas tiene que acercar su lupa a estos personajes y detenerse a revisar las propuestas y representantes. No tiene vuelta de hoja. Es necesidad de comunicación, para cumplir con la tarea informativa que emprenden los que se dedican a estas tareas, por mucho que el gran público haya manifestado ya su repugnancia, su indiferencia, su repulsa al evento. Tiene la población la sensación de que se le va a dar a consumir un entramado de meras tretas, de lo que antiguamente se llamaba “atole con el dedo”. Es una resistencia pasiva obligada, por decir lo menos.

Un hecho de evidente burla para el electorado tiene que ver con que, por ejemplo, el candidato del PRI a la alcaldía de Guadalajara, Ricardo Villanueva, esté en campaña abierta desde hace varios meses, cuando la nueva reglamentación para los sufragios predica que apenas se va a dar el banderazo de salida para la pantomima electorera.

Si apenas van a iniciar estas lides, ¿qué cuerpo de materiales políticos se contiene entonces en todo este ruido incesante que lleva medio año atronando nuestros sentidos? ¿Si no han sido campañas abiertas, entonces con qué pretextos se legitima su boruca? Es evidente que tanto clamor, llevado a cuanto canal informativo esté abierto, tiene costos y costos altos a decir verdad. Sabemos bien que todo movimiento público de esta naturaleza corre a cuenta de los ciudadanos, pues todos apoquinamos para que funcionen las tareas colectivas. Pero ¿cómo justificar un dispendio para fines electorales de tamaño derroche, si aparece como evidente la contradicción de ausencia de interés por parte de los ciudadanos, de un lado, y del otro los altos costos, por tanto injustificados, en su implementación concreta?

Peor es la nota todavía cuando nos venimos a enterar de los personajes que integran las planillas con las que se traza el reemplazo de los funcionarios actuales. Aún no ganan, pues vemos que la disputa por los puestos apenas va a arrancar. Pero se supone que una vez sancionados los equipos contendientes, la suma de las cifras de votos que se depositen en las urnas será el aval suficiente con el que se autorice el arribo de estos personajes a los puestos públicos contendidos. La lección política que sostiene estas prácticas se finca en la concesión del beneficio de la duda que otorga el gran público al listado que se le presenta para la elección.

Es imposible conocer desde antes la conducta de quienes están por arribar a esos puestos. Sin embargo esta suposición muestra su fragilidad cuando se filtra al conocimiento de la comunidad el desaseo o la mala conducta de muchos de estos enlistados. Por no salirnos de la boleta electoral que presentará el PRI, dado que ya lo entregó a las instancias calificadoras del IEPC, el segundo de a bordo que acompaña a Ricardo Villanueva es Bernardo Macklis Petrini. Tan sólo por ocupar ese lugar en la lista de la propuesta priista a la alcaldía de los tapatíos ese señor tiene garantizada una regiduría para los tres años que vienen. Sólo una tragedia impediría su arribo, pues aún en el caso de que el PRI sea derrotado en esta disputa por encabezar el ayuntamiento, el formato de reparto entre planillas contendientes le garantiza su incorporación automática en el cuerpo edilicio, por exceso o por defecto.

Pero resulta que no se trata de un personaje desconocido para la comuna, por lo que el manto del beneficio de la duda ya no se le puede cascar. Ni siquiera aparece inmaculado, así se esfuerce toda la campaña mediática por mostrarlo con esta careta. No nos podrán vender una mercancía echada a perder. En febrero de 2013, Agustín Araujo Padilla, director de Administración de Recursos Humanos del Congreso del estado, hizo público un listado de empleados que cobraban en nómina, pero no hacían acto de presencia para realizar las labores por las que recibían dicho pago. Bernardo Macklis Petrini aparecía en nómina con el cargo de auxiliar administrativo. Cobraba cada quincena 21 mil 22 pesos.

El dato fue señalado como irregularidad expuesta. El Congreso, encabezado entonces por el priista Miguel Castro, lo boletinó. Firmaron el documento aludido, aparte del propio Castro, la perredista Celia Fausto, titular de la Comisión de Administración, y otros miembros más del Congreso local. Al señor Macklis se le abrió un proceso administrativo cuya conclusión determinó su cese para julio de 2013. El angelito paseó feliz, en su intocada aviaduría, levantándose una suma que rebasa los 690 mil pesos sin haberse siquiera despeinado para ganarlos. Fue un viaje impune por nuestras arcas mal administradas que duró 18 meses, hasta que lo descubrieron algunos colegas con quienes no tenía voluntad entreverada y le cortaron el agua.

Pero esa ausencia de “voluntad política” hacia él parece pertenecer a un remoto pasado. Miguel Castro, el mismo coordinador de la bancada priista que lo puso en la picota, juega ahora de coordinador de la campaña de Villanueva. Ni Macklis ni Castro se fruncen más el ceño en este momento ni alzan las cejas, sino que vuelan despreocupados en naves a las que no parece amenazarles el mal tiempo ni sufrir averías, como las que desplomaron hace días en los Alpes el avión de Lufthansa.

¿Será que los nexos familiares que lo ligan con la esposa de Enrique Aubry Palomino, Fabiola Karina Contreras Macklis, le otorgan el aval suficiente para que conjure cuanta turbulencia política se le presente y siga abordando cuanta aviaduría le ofrezca nuestro anómalo sistema representativo, que se dice llamar democracia? Con eso de que el PRI anda de manita sudada con el PVEM, podemos sufrir éste y muchos desfiguros más. A lo que se ve, ya hasta la vergüenza perdieron. Y más nosotros, por tolerar sus arbitrariedades.