Señor director:
Le solicito publicar en Palabra de Lector la presente carta, dirigida al poeta y escritor Javier Sicilia.
Señor Sicilia: Por muchos años he sido fanático lector y suscriptor de Proceso, admirando el valiente trabajo de reporteros y colaboradores; también disfruto quincenalmente las aportaciones intelectuales que usted nos brinda y, al final de cada una de ellas, la invitación que nos hace al boicot de las próximas elecciones, en las que Jalisco participará.
Aquí, lo inusual ha sido que un payaso de fiestas infantiles se inscribió en el Instituto Electoral de Participación Ciudadana como aspirante a la candidatura de la Presidencia Municipal de Guadalajara. Se le otorgó un corto periodo para llenar los requisitos, y los cumplió rápidamente.
El payaso se llama Lagrimita. Su creador y administrador es el señor Guillermo Cienfuegos Pérez, o sea él mismo. Lagrimita y su hijo Costel, también payaso que aspira a ser regidor, caminan por plazas, jardines, mercados y barrios buscando a personas que los apoyen con su firma y copia de su credencial de elector. Con su registro de candidato, Lagrimita recibirá 72 mil pesos para gastos de campaña electoral.
Después de crear al payaso, el señor Cienfuegos Pérez lo hizo triunfar casi durante 30 años en programas televisivos. Debemos considerar su ingenio, habilidad y valor para procurar una candidatura ciudadana independiente de partidos políticos a la alcaldía de Guadalajara.
Las candidaturas independientes no abren la puerta que permita al pueblo llegar a la soberanía y a la democracia, pero sí constituyen un pequeño resquicio.
Todos los partidos políticos ofrecen soberanía y democracia para solicitar el voto a los ciudadanos mexicanos, sabiendo cínicamente que son usurpadores que están de acuerdo con las reformas constitucionales promovidas por el actual presidente de México, analizadas y aprobadas por el Congreso de la Unión y la mayoría de los Congresos estatales.
Actualmente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, actualizada el 1 de marzo de 2014, dice que la soberanía nacional reside esencialmente en el pueblo (artículo 39), y en el artículo 41 establece que el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión.
Los ciudadanos mexicanos gozamos de amplias libertades, pero no tenemos soberanía y democracia.
Con todo respeto, pregunto al admirado luchador natural Javier Sicilia: ¿Qué tal si en vez de cancelar el voto, se lo otorgamos a un candidato independiente sin partido político?
Atentamente
Juan Francisco Jaime Eufracio
Guadalajara, Jalisco








