Jorge Kuri sigue presente en nuestro teatro pues sus obras continúan representándose. El escritor tiene la culpa, dirigida por Franco Guzmán, tuvo una temporada en el Teatro El Foco de Tlacotalpan el año pasado, y el mes entrante se estrenará La amargura del merengue, por mencionar las más recientes.
Afortunadamente fue recordado el pasado 21 de marzo, día en que llega la primavera, cuando Jorge Kuri, diez años atrás, decide irse de la tierra para habitar la luna de donde él se nombraba embajador. El homenaje fue organizado por la Galería COOL cuarenta y tres Underground que dirigen el artista plástico Dr. Arturo Angulo y el museógrafo Alejandro Matzumoto. El homenaje consistió en una exposición de pinturas con motivos de la luna, la representación de la obra El escritor tiene la culpa y las palabras de algunos de sus colegas y amigos.
Con tres puestas en escena de las que fue testigo y otras tantas después de su muerte y quince obras en el cajón, Jorge Kuri es uno de los más notables escritores teatrales de la joven dramaturgia mexicana. Su escritura puso de cabeza su propia dramaturgia para entregarnos un mundo raro y sumamente conocido; el lugar común de la existencia. Kuri mostró un estilo propio en su corta existencia. Su propuesta dramática contiene un toque de locura y lucidez; circo, teatro, cómic y mucha imaginación. Sus obras están llenas de humor y al mismo tiempo son una reflexión profunda sobre la vida.
En El escritor tiene la culpa, que presenciamos en el homenaje, vimos en acción a un autor despreciado por el director, perseguido por sus personajes y hasta por él mismo. Las interpretaciones de Hasiff Fadul, Luis Eduardo Aponte y Danny Bojorges tocaban el realismo y la farsa. Al escritor, siempre verosímil, lo vimos envuelto en el absurdo de estar escribiendo su obra, interpretándola y siendo asesinado por él mismo obligado por el director. Todo en el juego del teatro dentro del teatro, donde no sabemos cuándo están dentro y cuándo fuera, cuándo es verdad y cuándo es mentira o si sólo es pura actuación lo que está sucediendo en el escenario.
Franco Guzmán, el director, consigue una propuesta fresca y dinámica utilizando pocos elementos: un escritorio, una silla y una máquina de escribir. El director y los actores proyectan el humor planteado por el dramaturgo y el resultado es una divertida comedia donde podemos reír con gusto.
Jorge Kuri debutó con El escritor tiene la culpa en 1998 en el Foro del Carmen, impulsado por Luis Mario Moncada. La Compañía Teatro de Ciertos Habitantes la presentó en España, Colombia y Venezuela, entre otros lugares, fiesta a la que el autor no fue invitado y por lo que él se quejó sin tregua.
Jorge Kuri fue un rebelde, un inconforme de cómo se organizaba la cultura teatral y nuestra sociedad; se opuso a la realidad tangible en que vivimos para mostrar, a través de sus obras, que la inteligencia y el ingenio pueden transformarla creando mundos donde los opuestos conviven y lo invisible es real. Aunque él quiso dejarnos hace diez años –a pesar de haber tenido la oportunidad de arrepentirse cuando se rompió el cable con el que quería acabar con su vida–, él sigue estando en la luna de los escenarios y en el de nuestros corazones.








