Pugnas internas en la halterofilia de la Ciudad de México pusieron en riesgo la participación de un representativo en un torneo importante, provocaron que seleccionados juveniles del Distrito Federal tuvieran una mala participación rumbo a la Olimpiada Nacional y evidenciaron el influyentismo y la falta de certificación de algunos entrenadores. Así se entiende que, en este momento, la capital del país no sea una potencia en dicha disciplina.
“¡El viaje se cancela!”, ordenó el viernes 13 un desafiante Enrique Carreño, enlace técnico del Instituto del Deporte del Distrito Federal (Indeporte), cuando 16 jóvenes deportistas ya estaban en la camioneta que los trasladaría a Guanajuato para que participaran en la fase Regional de la Olimpiada Nacional 2015 (ON).
Esto significaba que, para los levantadores de pesas –representantes de las delegaciones Benito Juárez y Venustiano Carranza–, la posibilidad de buscar el pase a la ON quedaba liquidada por la insólita decisión del Indeporte, a cargo de Horacio de la Vega.
La situación fue producto de las divisiones internas, el favoritismo y las malas relaciones entre dirigentes y funcionarios deportivos. El presidente de la Asociación de Levantamiento de Pesas del DF (APDF), Pablo Espinoza, acusó al Indeporte de conspirar contra la delegación Venustiano Carranza. Según el funcionario, ese organismo presionó fuertemente para “imponer” en el contingente al entrenador de la demarcación Benito Juárez, Guillermo Quiroz Escamilla, quien no estaba certificado.
Dentro de la sede del Indeporte, los instructores Enrique Araiza y Sergio González, de la Venustiano Carranza, confrontaron a los funcionarios del organismo capitalino y se negaron a aceptar a Quiroz. Ante tal trabazón, la dependencia optó por cancelar la salida.
Tras la sorpresiva resolución, la camioneta abandonó el lugar sin ningún pasajero, y los chicos permanecieron durante horas afuera del instituto, con todo y maletas. Posteriormente se retiraron en taxis, a la espera de nuevas indicaciones.
En este contexto, el presidente de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas (FMLP), Rosalío Alvarado, telefoneó a De la Vega y acordaron realizar el viaje con todo el contingente –incluido el entrenador de la delegación Benito Juárez. Finalmente, el grupo partió a las 2:45 de la tarde, alrededor de ocho horas después de lo previsto, y arribó a Guanajuato al filo de la medianoche.
Así, la delegación del Distrito Federal estuvo conformada por ocho atletas de la Benito Juárez y ocho de la Venustiano Carranza. Existió el riesgo de que todos perdieran la inscripción por su tardía llegada, pero se logró que los 16 exponentes tomaran parte en sus competiciones.
Paradójicamente –y ya en el torneo– la FMLP impidió la participación de Quiroz, protegido del Indeporte, porque carece de certificaciones que respalden su trabajo. “No teníamos absolutamente ninguna razón de este señor. De igual manera, la APDF confirma que tampoco tiene ninguna información que acredite a Quiroz como entrenador certificado”, precisa Alvarado.
En el regional celebrado entre el sábado 14 y el domingo 15 sólo tres representantes capitalinos lograron su pase a la Olimpiada Nacional, que tendrá lugar en Monterrey, durante mayo. Todos los clasificados son de la delegación Venustiano Carranza. Se trata de Noemí Ortega Copca, en la categoría Sub-20, y Gumersindo Rubio Tinoco, en la Sub-17, quienes obtuvieron sendos primeros lugares. En tanto, Iván Sánchez Serrano se quedó con el segundo sitio también en la Sub-17.
Enrique Araiza –instructor de la Venustiano Carranza que el Indeporte pretendió dar de baja en la selección capitalina en aras de implantar a Quiroz– asegura que de haber llegado con tiempo al lugar del certamen el resultado hubiera sido distinto. “Nosotros íbamos por cinco lugares”.
“Apenas hicimos una comida tras arribar al hotel. Durante el trayecto sólo nos alimentamos de chucherías que fuimos comprando, ya que los chicos no llevaban dinero para solventar una situación como ésta. No todos los padres de familia cuentan con recursos económicos”. Así, Araiza explica que los tres boletos que se rescataron fueron gracias a la juventud de los halteristas.
El instructor responsabiliza de la problemática al Indeporte, y señala abiertamente a Enrique Carreño. “Él nos dijo que por órdenes de Óscar Soto y el metodólogo Eugenio Cruz todo estaba revocado: ‘Si no va el entrenador Memo no va nadie y todos se bajan de la camioneta. El viaje se cancela’. Yo estuve ahí cuando nos bajó de la unidad. El Indeporte también suspendió el transporte y el hotel”.
–¿Por qué el instituto pretendía imponer a un entrenador? ¿Qué intereses había para establecer esta condición? –se le pregunta.
–Escuché al presidente de la APDF cuando decía algo en el sentido de que la delegación Benito Juárez está coludida con el Indeporte. Fue demasiado extraño a sabiendas de que, desde un día antes, quedó establecida la relación de los atletas y los dos entrenadores que viajarían, debidamente registrados ante el comité organizador. Se trataba de Sergio González y un servidor.
Al instructor no le queda duda de que el responsable último es De la Vega. “Nadie se mueve sin que una autoridad dé la orden. Las personas hacen y mandan con el respaldo del que está arriba”.
La situación significó un golpe anímico a los competidores. “Los muchachos estaban muy tristes y desilusionados al enterarse de que no viajarían. Alrededor de la una de la tarde seguíamos con todo y maletas a las afueras del Indeporte. Luego nos retiramos a la delegación hasta que nuevamente regresamos. Finalmente los chicos se la creyeron, pero fue muy extraño permanecer con los deportistas afuera de las instalaciones esperando tanto tiempo”.
Las broncas continuaron en Guanajuato, alrededor de la medianoche. En el restaurante del hotel de la concentración y en plena cena, Sergio González le trasmitió a Enrique Araiza una nueva decisión de Carreño: “Tenemos un inconveniente: vas a tener que pagar tus comidas al menos por esta noche, mientras se soluciona el problema, porque él asegura que no estás en la lista y, por lo tanto, los viáticos serán entregados a Memo (Quiroz)”.
Pablo Espinoza, por su parte, se dice sorprendido por estos cambios repentinos. Asegura que el jueves 12, durante una reunión que sostuvieron con autoridades del Indeporte, Eugenio Cruz dio el visto bueno a la inscripción de los entrenadores González y Araiza.
El presidente de la APDF supo de las intenciones del Indeporte gracias a Araiza, quien le detalló que, por instrucciones de Carreño y Óscar Soto, el organismo gubernamental intentaba, a toda costa, incrustar a Quiroz en el contingente, a pesar de no estar avalado ni por la federación de este deporte ni por la asociación capitalina. “En otras palabras, el señor Quiroz no puede dirigir”, sentencia Espinoza.
“No hay imparcialidad; el Indeporte está totalmente con la delegación Benito Juárez. Es como si estuviera vendido”, dijo Araiza.
Espinoza protestó la decisión en su doble carácter de presidente de la Liga de Levantamiento de Pesas de la Venustiano Carranza y de titular de la APDF. “Exigí que viajaran mis atletas y entrenadores. Si la Benito Juárez no quiere ir, es su problema, pero nosotros sí vamos a la competencia”.
El día de la pugna, recuerda, Espinoza sostuvo un intercambio de acusaciones con el titular de Alto Rendimiento del Indeporte, Óscar Soto, quien le reprochaba negarse a viajar.
Además, fue objeto de severos cuestionamientos por parte del director y del subdirector del área de Cultura y Deporte en la Venustiano Carranza, Jorge Frías y Manuel Vargas, respectivamente. “Me llamaron muy enojados y me preguntaron si había dado de baja a los deportistas. El asunto se tornó muy fuerte y delicado. Salí raspado porque pensaban que fui el responsable de todo esto. En ese momento cargué con toda la responsabilidad y los padres de familia también se fueron en mí contra. Todo cambió cuando indagaron que no fue como pensaban”.
Luego, dice, hubo “otro problema mayúsculo en plena competición, porque el entrenador que acudió por la Benito Juárez bajó a dirigir a sus atletas, hasta que fue retirado del lugar por la presidenta de la Asociación de Levantamiento de Pesas de Guanajuato, América Chirinos, ya que Quiroz no cuenta con certificación.
En entrevista, el presidente de la FMLP, Rosalío Alvarado, también acusa: “Los que armaron el barullo fueron Óscar Soto, Enrique Carreño y otro de nombre Eugenio (Cruz), del Indeporte. No se puso de acuerdo el Indeporte con el presidente de la Asociación del Distrito Federal, y ahí se armó la marabunta, pero la idea principal fue que todos participaran, como sucedió.
“En ese momento hablé con Horacio de la Vega y le advertí lo que estaba pasando, en el sentido de que algunas personas del instituto dieron instrucciones para cancelar el viaje. De la Vega me dijo que había un conflicto con el presidente de la APDF, quien se niega a reconocer a un entrenador (Quiroz) por no estar certificado. Le propuse: ‘Vayan todos y ahí nos arreglamos’”, refiere Alvarado.
–¿El Indeporte intentó imponer al instructor en la delegación del Distrito Federal? –se le inquiere.
–Así me lo manifestaron. Por esa razón le hablé a De la Vega.
Alvarado ofrece una perspectiva más amplia: “Desgraciadamente en el Distrito Federal no hay orden en las disciplinas deportivas. La Ciudad de México ya no es la que fue, un puntal en todos los deportes. Respecto al levantamiento de pesas, Pablo Espinoza fue electo presidente y ha estado trabajando, pero no cuenta con el total apoyo. Por ahí lo respaldan algunas delegaciones, pero falta que lo ayuden más. El día que se pongan de acuerdo, el Distrito Federal será una potencia”.
El titular de la FMLP confirma que Quiroz carece de certificación, pero revela que Sergio González y Enrique Araiza tampoco cuentan con la referida constancia, por lo que asistieron en calidad de visores.
El otro lado
El martes 17, Proceso solicitó al área de Comunicación Social de la delegación Benito Juárez la postura de Quiroz Escamilla. La respuesta llegó por parte del director del Deporte, Rubén Aguirre González, quien expone que a su representado le llamaron el jueves 12 para solicitarle datos de los deportistas, “pero a él no le pidieron información de su persona”.
Aguirre relata que, el viernes 13, el equipo se presentó a la cita, y en ese momento Sergio González le comunicó a Quiroz que no podría asistir a Guanajuato.
Esta situación, continúa, molestó a los padres de los atletas, por lo que acordaron que si su entrenador no los acompañaba no permitirían que sus hijos acudieran a la justa.
“Ante la negativa de Espinoza, los papás retiraron a sus hijos. Por ende, el Indeporte suspendió la salida hasta resolver estas diferencias”, puntualiza Aguirre, quien precisa que a la una de la tarde el Instituto del Deporte confirmó el viaje de Quiroz.
La historia sigue: el sábado 14 por la tarde, después de dirigir las competencias programadas en la mañana, Ortiz fue advertido por su colega Sergio González de que no estaba autorizado para permanecer en el área de competencia.
“Le dijo que eran órdenes del presidente de la APDF y que estaba respaldado por la federación. Quiroz acató las indicaciones y se retiró a las gradas, dejando a sus atletas en manos del profesor Sergio (González). La competencia siguió su curso, pero el maestro descuidó a los cuatro atletas de la Benito Juárez que aún no competían dado que, en esos momentos, también estaban participando algunos de sus atletas. Los jóvenes de la Benito Juárez no alcanzaron el podio: quedaron en cuarto, quinto y sexto lugar.
“Guillermo declara que a lo mejor no eran atletas para aspirar a la medalla de oro, pero que con una buena conducción se hubieran traído preseas de plata y bronce, y habrían calificado a la ON”, concluye.








