Juntos: Alcázar, Cosío, Palacios y Sánchez Parra

GUADALAJARA, Jal.- Con el apoyo de Guillermo del Toro, Celso García filmó La delgada línea amarilla, donde reúne a destacados actores como Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Silverio Palacios y Gustavo Sánchez Parra, bajo la producción de Bertha Navarro y Alejandro Springall, este último también realizador.

“Primero, son actores que admiro mucho y me transmiten mucho, y segundo, me parece que se complementan muy bien entre ellos. Juntos hacen una química muy especial y siempre quise tenerlos, pero no estaba seguro si los iba a poder reunir porque son actores muy ocupados, les ofrecen muchos proyectos, afortunadamente pude contar con ellos. Escribí el guión pensando en ellos, desde un principio sabía que debían ser ellos los protagonistas”, relata García, jalisciense que ha escrito y dirigido cinco cortometrajes.

También Américo Hollander forma parte del elenco.

Esta ópera prima participó por el Premio Mezcal (donde se reconoce sólo al cine mexicano) de la 30 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). Obtuvo los premios del Público con cien mil pesos, del Jurado con 125 mil, y Mejor Guión. Además se llevó dos reconocimientos paralelos, el de la Academia Jalisciense de Cinematografía y el Guerrero de la Prensa a Mejor Largometraje de Ficción.

En el filme se advierten cinco hombres contratados para pintar la línea divisoria de una carretera que conecta dos pueblos de México. A bordo de una camioneta inician el trabajo de más de doscientos kilómetros de asfalto y pintura amarilla que deberán acabar en menos de quince días. Sólo desean ganar unos pesos, pero esta tarea cambiará su manera de ver y entender la vida.

Según el joven director, quería contar una historia de trabajadores mexicanos:

“Empecé a buscar relatos y en un viaje que hice de Guadalajara a San Luis Potosí me topé con una cuadrilla de hombres pintando líneas, y al ver esa imagen me pareció que ahí estaba la que buscaba. Comencé a hacerme preguntas sobre ellos: ¿De dónde vienen?, ¿de qué hablan?, y ¿qué sueños tienen? Esa fue la semilla de La delgada línea amarilla.”

–¿Cómo construyó la personalidad de cada personaje?

–Bueno, traté de escribir personajes distintos entre ellos, pero a la vez con características comunes. Por ejemplo, estas personas en algún momento pierden el rumbo de su vida, se salieron de su camino. No saben hacia dónde van y se olvidaron en algún momento de sus sueños y sus objetivos.

–Es paradójico que estén trazando una línea amarilla que lleva una dirección y ellos no tengan una. Eso, ¿fue a propósito?

–Sí. Incluso el personaje de Damián Alcázar, Toño, todo el tiempo los incita a que no pierdan el camino, que pinten la línea derecha, y él se encuentra muy perdido en la vida.

En la cinta también se habla de los mexicanos que se van a trabajar a Estados Unidos:

–Quise abordar ese problemática de la gente que se va a trabajar a ese país y los que se están regresando. El sueño de uno de los personajes, Pablo, es llegar a Chicago con su hermano y por otra parte la pesadilla de Toño fue que su hijo se fue a Estados Unidos. Me gustaba la idea de confrontar a los personajes en este punto de la migración hacia Estados Unidos.

Celso García remata que tardó casi 8 años en realizar la película, y con estos productores, el elenco y la supervisión de Del Toro, “me generó mucha responsabilidad para realizar bien este proyecto”.