Los peligros de que los órganos internos de control (OIC) se encarguen de fiscalizar a las instituciones quedan claros en el caso de la delegación del ISSSTE en esta entidad. Pese a las más de 50 denuncias que pacientes y el propio personal del instituto han interpuesto desde finales de 2013, el OIC no ha contestado ninguna. La única respuesta de la burocracia fue despedir a quienes reportaron violaciones a las normas.
A pesar de la gran cantidad de quejas y denuncias sobre la atención que presta el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Jalisco, la titular de su Órgano Interno de Control (OIC), Rosa Leticia Rojas Uribe, hace todo por encubrir las irregularidades.
Empleados del instituto, consultados por este semanario, señalan que la funcionaria permitió que el jueves 12 se realizara un festejo para el subdelegado, Marco Vinicio Rodríguez Quintero, en las instalaciones del ISSSTE.
A decir de los entrevistados, Rojas Uribe no responde a las denuncias de tráfico de influencias o sobre adjudicación directa de contratos para la compra de suministros. Y cuando los medios de comunicación la buscan para oír su versión, su equipo dice que se encuentra de licencia o de comisión.
Desde diciembre de 2013, cuando ella todavía no asumía el mando del OIC, se han acumulado en esa instancia más de 50 quejas. Una de las más relevantes se interpuso por la falta de medicamento y los abusos contra pacientes (Proceso Jalisco 474).
En un desplegado que publicaron en esa fecha, decenas de derechohabientes, entre ellos exmaestros y empleados federales, exigieron la intervención del presidente Enrique Peña Nieto y demandaron que se pusiera orden en la delegación Jalisco del ISSSTE.
Después de año y medio de esas denuncias, el problema ha empeorado, sobre todo para los enfermos de cáncer, mientras algunos medicamentos especializados para ese padecimiento caducan en los almacenes del ISSSTE.
A finales del año pasado, Julio de la Rosa, extrabajador de la delegación Jalisco del ISSSTE, denunció ante el OIC el faltante de medicinas registradas en el inventario, a la vez que descubrió nueve cajas con medicamentos oncológicos caducos, lo que va en contra de las normas del Sector Salud. En lugar de que se atendiera el señalamiento, De la Rosa fue despedido el 23 de enero.
En la minuta de la Dirección de Administración, de la Subdirección de Infraestructura de la Ciudad de México, fechada el 5 de diciembre pasado y con número de oficio DM/51/2867/2014, se le informó al doctor Carlos Alberto Correa Serrano, entonces director del Hospital Regional Valentín Gómez Farías, de un faltante de medicinas inventariadas en el nosocomio.
También se reportaba la existencia de 133 piezas de medicamentos con un importe total de 57 mil 424 pesos, cuya caducidad venció en octubre de 2014, y que Julio de la Rosa había encontrado nueve cajas con decenas de medicamentos oncológicos y renales caducos desde 2010, 2011, 2012 y 2013.
La mayoría de esos fármacos tenían un precio que fluctuaba entre 400 y 3 mil 700 pesos cada uno, pero varios costaban más de 11 mil 500 pesos en el mercado. Según las normas del ISSSTE, ningún medicamento debe caducar en las farmacias u hospitales; cuando se descubre alguno a punto de vencerse, se reporta para reemplazarlo.
En el hospital Valentín Gómez Farías también se encontraron recetas con doble sello, doble firma y tratamientos para 30 días que se resurtían a los 15.
Julio de la Rosa manifestó que tras detectar dichas anomalías en la farmacia, trató de verificar la situación en el almacén de soluciones, donde los sueros, soluciones de diálisis y de hemodiálisis, entre otros medicamentos, deben permanecer entarimados, ordenados por fecha de caducidad y libres de la presencia de otro tipo de material.
Sin embargo, él detectó que en el área se guardaban cajas de archivo muerto, 28 cajas de gel estericide con material caduco desde 2011, detergentes, platos desechables, escobas, desechos radiológicos y sillas, entre otras cosas.
Cuando lo denunció en el OIC, sus jefes le pidieron que se desistiera. Como De la Rosa se negó, lo cambiaron al área de Bienes Muebles, para realizar el inventario 2014 del hospital.
Pero al realizar esa labor encontró más anomalías, como 720 muebles sin estatus protocolario y que se presumían robados o extraviados, así como un equipo de Rayos X que no apareció. Además, detectó bienes o muebles no dados de alta, algunos procedentes de donaciones, que no se pueden inventariar por carecer de los comprobantes de adquisición.
Intocable
Hace varias semanas un particular solicitó, a través de la Ley de Transparencia, detalles de gastos de representación del personal del OIC de la delegación del ISSSTE en Jalisco del 16 de febrero de 2014 al 16 de febrero de 2015, así como las licencias médicas, comisiones o incapacidades otorgadas en esa oficina, que también atiende las quejas relativas al instituto en Aguascalientes, Colima y Nayarit.
No hubo respuesta. Tampoco se facilitó la lista de asistencia del personal del OIC entre el 13 y el 17 de octubre de 2014.
El Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) se deslindó del caso, argumentando que el material solicitado estaba disponible en las oficinas sobre las que se indagaba. Por su parte, la Unidad del Enlace envió al peticionario al área de Recursos Humanos de la delegación estatal y a la Coordinación de Recursos Financieros del OIC en las oficinas centrales del ISSSTE, en la Ciudad de México.
Mientras se protegía de esta forma a Rojas Uribe, el denunciante de las irregularidades en el Hospital Valentín Gómez Farías, Julio de la Rosa, fue despedido el 23 de enero pasado.
En entrevista, el exempleado señala: “En el ISSSTE, para donde usted apunte, se encuentran todo tipo de irregularidades (…), que se incrementaron en la administración del delegado Javier Galván”.
Aclara que “el Hospital Valentín Gómez Farías no depende de la delegación Jalisco, sino directamente del ISSSTE nacional; con la llegada de Galván se desató una fase de terrorismo laboral que parecía ajena a lo que pasaba en el hospital regional, pero luego el delegado metió a su gente, como el doctor Ramiro Elizalde (director del Valentín Gómez Farías) y el secretario administrativo, Víctor Manuel Pérez Cabrera”.
“Yo era profesional administrativo ‘A’ en la Coordinación de Recursos Materiales y me tocó descubrir al menos nueve cajas con medicamentos caducos que tenían escondidas en el almacén y faltantes en los inventarios, igual que la desaparición de la máquina de Rayos X y de termocicladores”, indica.
Agrega que fue despedido sin justificación, por lo que promovió un juicio laboral ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, en un proceso que ya se prolonga demasiado. De todas formas, De la Rosa hizo llegar a las oficinas centrales del ISSSTE y al director general, Sebastián Lerdo de Tejada, toda la información que tiene sobre los problemas en la delegación Jalisco, pero tampoco tuvo respuesta.
Relata que éstas y otras denuncias llegaron al escritorio de la entonces jefa de Bienes Muebles, Patricia Peregrina Galván, quien sí las promovió pero después ella sufrió hostigamiento laboral hasta que la corrieron.
“El colmo es que la misma Paty Peregrina presentó su queja por acoso laboral en el OIC, pero su inconformidad quedó atorada en esa oficina” encabezada por Rojas Uribe.
Detalla que los faltantes de equipo detectados en los inventarios y el hallazgo de medicamentos caducos se documentaron por escrito, con descripciones, oficios y hasta fotografías. Fue inútil.
Incluso cuando Ignacio Peña Zamora sustituyó a Peregrina Galván, se le hicieron observaciones que también llegaron al OIC, “pero no ocurrió nada” para remediar el problema. En cambio, también fue cesado Peña Zamora.
“La gente del sindicato dice que no me querían en mi lugar de trabajo, que para que no estorbara al subdelegado Héctor Maldonado. Por desgracia, mientras las instituciones de salud sigan siendo fiscalizadas por su mismo personal, no se conocerá realmente lo que pasa en ellas; es como poner a los diputados a que se fiscalicen ellos mismos”, concluye.
El riesgo de denunciar
El año pasado se detectó que en el Hospital Regional Valentín Gómez Farías faltaban 45 bienes muebles que no cuentan con factura, así como la transferencia pendiente de un equipo de Rayos X. La jefa de Control de Bienes Muebles, Martha Patricia Gálvez, interpuso la denuncia correspondiente en el área de quejas del OIC ISSSTE Jalisco, según oficio OIC/QD/JAL/705/2014. Sin embargo, se desconoce el resultado de esa queja.
La misma funcionaria presentó una queja contra su jefe inmediato por acoso laboral, pero la reacción del instituto fue la misma que con De la Rosa: Gálvez fue separada del cargo. No le quedó más remedio que acudir a la Secretaría de la Función Pública, donde se desconoce si hay avances en el caso.
El pasado 12 de febrero, el director del hospital, Ramiro López Elizalde, reconoció que había problemas pero, añadió, desconocía muchos de ellos porque apenas tenía tres meses en el cargo.
Sin embargo, muchas denuncias datan de 2010 y se han acumulado hasta 2015 en el OIC. El director del hospital reconoció que Víctor Manuel Pérez Cabrera, a quien se refirió como jefe de Recursos Humanos, corrió a De la Rosa. En realidad Pérez Cabrera es el subdirector administrativo y una de las personas que trajo el delegado Javier Galván Guerrero de su tierra natal (Autlán) a trabajar con él (Proceso Jalisco 470, 10 de noviembre de 2013).
En mayo de 2014, un grupo de proveedores envió a la titular del Órgano Interno de Control del ISSSTE delegación Jalisco, Rojas Uribe, un oficio de inconformidad por la inasistencia de la funcionaria, ya que la habían buscado en dos ocasiones en su oficina sin éxito.
Los proveedores de alimentos y productos perecederos para los enfermos tuvieron que enviarle un oficio donde exhortaron al OIC a que interviniera en las compras que realizaba el Hospital Valentín Gómez Farías, donde presuntamente había tráfico de influencias en la adjudicación de compras sin someterlas a licitación.
“Nos dejan fuera de las supuestas licitaciones que hace el subdirector administrativo porque ya tienen todo el procedimiento arreglado con el proveedor que va a ganar y eso se nos hace injusto, porque también nosotros tenemos el derecho a trabajar y llevar el sustento a nuestra familia”, manifestaron los inconformes en el oficio recibido el 6 de mayo en el área de Auditoría y Quejas del OIC.
Ante la inacción de Rojas Uribe, en agosto siguiente los quejosos tuvieron que acudir a la Dirección General Adjunta de Quejas, Denuncias e Investigaciones de la Contraloría Interna de la Secretaría de la Función Pública en la Ciudad de México, presidida por Silvia Rodríguez Rosas.
Entregaron un documento donde hicieron constar las irregularidades mencionadas y la permanente ausencia de la titular del OIC del ISSSTE en Jalisco, que en consecuencia no puede recibirlos y orientarlos con sus quejas, como la obliga la ley. Sin embargo, la oficina federal respondió que necesitaba fechas exactas, copias de acuse correspondiente y más elementos de prueba.
Invitada puntual
Entre el personal del ISSSTE circuló la invitación para celebrar los 40 años del subdelegado Marco Vinicio Rodríguez Quintero, cercano al titular de la delegación, Javier Galván.
La celebración iniciaba con una comida convocada a las 14:00 horas del jueves 12 de marzo de 2015, en el comedor del instituto, ubicado frente a las oficinas del OIC.
Quienes no sabían con precisión dónde era el convivio, se orientaron con ayuda del potente equipo de sonido que ambientaba la fiesta. Así se realizó la comida y el baile en las instalaciones de la delegación del ISSSTE, en el llamado Palacio Federal, a unas calles del centro de Guadalajara.
Un toque de discreción confirmó que los organizadores sabían que no está permitido realizar festejos particulares en instalaciones públicas: colocaron decenas de pliegos de papel estraza en los vidrios del comedor para evitar que se viera todo desde afuera. Por cierto que Rojas Uribe, responsable del OIC y titular de la Auditoría Interna, acudió con puntualidad, como invitada especial.
Proceso Jalisco buscó a la funcionaria en su oficina para que ofreciera su versión de ésta y otras irregularidades denunciadas, pero nunca la localizó. Sus colaboradores dijeron que Rojas Uribe estaba de licencia o de comisión, y que cuando tuvieran contacto con ella se comunicarían con el reportero, pero no ocurrió así hasta el cierre de esta edición.








