Los políticos, “una degradación”

Valparaíso, Chile.- Los sucesivos escándalos de financiamiento ilegal de campañas, sobornos, cohecho y fraude tributario que involucran a la clase política y al empresariado, han incrementado el malestar ciudadano con estos sectores.

El exministro y actual senador democristiano Andrés Zaldívar, en entrevista con La Tercera el domingo 8, emitió juicios que dan muestra del nerviosismo que permite comprender mejor el presente en Chile: “Ya no sólo está en juego el desprestigio de la política, sino que (la crisis) afecta incluso la institución y el liderazgo de la propia presidenta”.

Agregó: “Si no se da una solución rápida para recuperar confianzas, sería el peor escenario que se puede dar para un país. Gracias a Dios no se ve la existencia de un caudillo que, en estos casos, produce planteamientos populistas”.

Con la perspectiva de construir un acuerdo político que permita superar la crisis, la presidenta Michelle Bachelet decidió crear un Consejo Asesor Presidencial en materias de transparencia y probidad, el cual fue presentado en el Palacio de La Moneda el martes 10 y que contará con 16 miembros, presidido por el economista y profesor de la Universidad de Yale Eduardo Engel.

Bachelet fue la única oradora. Aseguró que los casos de corrupción en la política y los negocios “han generado una fundada preocupación y malestar en la ciudadanía. Y tengo que decirlo, han sido dolorosos para aquellos que anhelamos un país equitativo y sin privilegios”.

La presidenta le dio como tarea a la comisión generar propuestas políticas y legislativas que apunten a reducir la influencia del dinero en la política. Le dio un plazo de 45 días para realizar la tarea.

En las redes sociales se cuestionó severamente la presencia en esta comisión de la contralora general de la República durante la dictadura militar, Olga Feliú, destacándose que ella fue abogada de la organización criminal filonazi Colonia Dignidad. También se cuestionó la presencia en dicha comisión de la economista Rossana Costa, investigadora del Instituto Libertad y Desarrollo, estrechamente vinculado con la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI) y al grupo Penta.

Entre los miembros de esta comisión también hay algunos de los más destacados intelectuales del progresismo chileno, como el politólogo y exdirector de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Claudio Fuentes, y el economista Manuel Riesco.

Desde la UDI se criticó la poca presencia de personas de la derecha, mientras desde la Nueva Mayoría aparecieron voces que expresaron preocupación por el sesgo académico de la comisión.

En entrevista con este corresponsal, el diputado del oficialista partido Izquierda Ciudadana Sergio Aguiló, expresó: “Me parece muy acertada la idea de la presidenta de crear esta comisión asesora”.

Dice que el espíritu que animó la constitución de este equipo “es que esté compuesto por personas de distintas sensibilidades políticas, aunque no tengan militancia ni actividad político-partidista regular, porque si es la dirigencia política la que ha creado el peligro, no va a ser esta dirigencia, que no tiene credibilidad alguna, la que haga las propuestas de cambio, porque nadie las tomaría en serio”.

El diputado Aguiló –quien desde 1990 representa a la ciudad de Talca en el Congreso– matizó su anterior opinión: “Creo que Chile tiene una deuda con su sistema institucional, la que no será zanjada hasta que se aborde el tema de fondo, esto es, que estamos siendo regidos por la Constitución impuesta por el dictador Augusto Pinochet en 1980”.

En este sentido, plantea: “La crisis acrecienta la necesidad de que se genere una asamblea constituyente, que sobre la base de una amplia discusión nacional dé forma a una nueva Constitución que surja del ejercicio de la soberanía popular”.

Al hacer un análisis respecto de qué es lo que está en crisis hoy, este parlamentario –preso político torturado durante la dictadura– señala “que los grupos económicos que hay en Chile, que son muy poderosos, han conseguido controlar la actividad política mediante la financiación –lícita o ilícita– de diputados, senadores, eventualmente ministros y subsecretarios, y hasta de partidos políticos completos”.

Según su parecer, “esto es lo que explica que durante los 20 años que gobernó la Concertación (antecesora de la Nueva Mayoría) no se hayan hecho reformas estructurales que hayan cambiado lo hecho por la dictadura”.

Acusó: “Lo que se hizo, probablemente con un espíritu social más avanzado, fue administrar el modelo impuesto por esa dictadura de Pinochet”.

Humor rebelde

Los procesos judiciales que afectan a políticos y empresarios están sedimentando la idea de que “todos los políticos son corruptos”, frase que ya es común escuchar. En las calles, redes sociales y escenarios artísticos, es posible constatar la repulsa.

Humoristas y comediantes han podido construir un relato del presente político y del malestar ciudadano.

El 24 de febrero el humorista León Murillo canalizó un sentir mayoritario: “La semana pasada tuve una reunión acá en Valparaíso y el único estacionamiento que pillé fue a la salida del Congreso. Me estacioné, salió un paco (policía) y me dijo: ‘Señor, no se puede estacionar aquí, ya van a salir los diputados’. Yo le dije: ‘Tranquilo mi cabo, mi auto tiene alarma’”.

Murillo se dio el lujo de dirigirse a la clase política. “(Mi percepción) es que gobiernan para ustedes y que nos cagan, digamos las cosas como son. Y no tiene que ver con que sean de izquierda o derecha… nada que ver, porque para mí las izquierdas son como las alpargatas nuevas: si es de izquierda o derecha da la misma huevada”.

Este tipo de humor le valió a Murillo y a los otros humoristas obtener “gaviotas de plata” y “gaviotas de oro”, galardones que entrega el público en dicho festival.

El 25 de febrero –consigna el diario electrónico El Dínamo– el presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, expresó su sentir respecto de las burlas de las cuales los políticos son objeto. “Anoche en el Festival de Viña se pifió a la presidenta. Los humoristas se solazan con los parlamentarios y los políticos. Hoy ser político es una degradación… Las instituciones están en crisis y hay que hacerse cargo de esta crisis”.