De Felipe de Jesús Álvarez Cibrián
Señor director:
He leído con asombro la nota titulada El convivio del ómbudsman, que se publicó el 21 de febrero en Proceso Jalisco 539. Agradezco el texto porque permite reflexionar acerca de temas muy importantes y aclarar con transparencia, objetividad informativa y respeto a la ciudadanía jalisciense las suposiciones que en dicha nota se vierten.
En lo personal y como presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ), encuentro en los medios de comunicación a aliados de la sociedad y de las instituciones en la búsqueda del conocimiento objetivo de los hechos públicos. Si eso implica que aclare detalles de un convivio particular, con mucho gusto lo hago.
Inicio con las aclaraciones. La primera es obvia y muy humana. Yo, como cualquier persona, tengo familiares y amigos, e igualmente cumplo años. Tal convivio con mi familia y amistades, por mi cumpleaños, lo pagué con mis propios recursos, sin ningún uso del erario en lo absoluto, ni cooperaciones de empleados, como se afirma en la publicación referida. Acusaciones así, basadas en la imaginación malintencionada y en el anonimato irresponsable, ofenden aún más a los lectores que a un servidor.
Por cierto, aprovecho para informar que en la CEDHJ trabajan cinco visitadores, a quienes aprecio y respeto, y no 15, como también se manifiesta en la nota, que añade: “Mientras los diputados locales y varios altos funcionarios disfrutan a lo grande con él, presuntamente a cambio de mostrarse amables cuando los necesita, en el edificio de la Comisión faltan artículos y servicios básicos”.
De esta cita destaco un término: “presuntamente”. ¿Vale la pena siquiera hacer un comentario al respecto? Sí, y es el siguiente: Los jaliscienses respetamos y necesitamos el periodismo objetivo. Y agrego: Efectivamente, el edificio que ocupa la CEDHJ es insuficiente. Requerimos recursos presupuestales para que todas las personas en Jalisco y los empleados en la institución tengamos un edificio mejor. Y no sólo para eso, sino para completar el proceso ya avanzado de regionalización de la CEDHJ. Es asimismo importante resaltar que las 299 personas que trabajan en la Comisión no laboran todos en uno solo, sino en 12 edificios: tres ubicados en la zona metropolitana de Guadalajara y nueve más en las oficinas regionales del interior del estado.
Reitero: El convivio señalado fue un asunto personal, pagado con recursos personales. La distinción de lo institucional es pertinente. Sin embargo, explico: Yo, como presidente de la CEDHJ, y la misma institución, no somos entes aislados o contrarios a las instituciones públicas. La CEDHJ es un organismo público autónomo, pero que se relaciona y que vincula a la sociedad civil y al sector público. Nuestra misión es “equilibrar la relación entre el poder público y la sociedad civil, procurando que mediante el respeto a los derechos humanos se preserve el Estado Constitucional y Democrático de Derecho”.
Eso implica, como en cualquier institución que funcione, actos de relaciones públicas con organismos de la sociedad civil y con representantes de otras instituciones. No son “actos de relumbrón”, sino reuniones de trabajo y ejercicios de transparencia, como es el caso de nuestros informes anuales de labores.
Con respecto a mi patrimonio, desde que asumí la presidencia de la Comisión, año con año he presentado mi declaración patrimonial, donde destaca la congruencia, justificación plena y proporcionalidad entre lo que he ganado y he gastado. Por mis derechos y por la institución a la que represento, se entenderá que no debo permitir poner en duda mi honorabilidad, mi reputación y mi manejo transparente de los recursos públicos bajo mi responsabilidad.
A mi juicio –repito y celebro–, los medios de comunicación son aliados de la sociedad y vehículos del conocimiento objetivo de los hechos públicos. Eso excluye presunciones basadas en la imaginación y dichos no comprobados, no ciertos. Igual me resulta pertinente decir a sus lectores que la información que comunican los medios debe provenir de personas con probada calidad moral y conocimiento jurídico.
Por ello, le agradezco la publicación de esta réplica, que es un ejercicio democrático, derecho ganado por los jaliscienses junto con los mismos medios de comunicación, los organismos públicos y las instituciones.
Atentamente
Doctor Felipe de Jesús Álvarez Cibrián
Respuesta del reportero
Señor director:
Permítame advertir a nuestros lectores que, contrariamente a lo que dice en su carta Felipe Álvarez Cibrián, el presunto mal manejo que hace de los recursos del erario (la presunción sólo termina cuando se trata de una cosa juzgada) no es producto de una “imaginación malintencionada” ni del “anonimato irresponsable”.
La forma en que se dilapidan los recursos de la CEDHJ para la organización de informes; los datos del sueldo que percibe el ómbudsman, y la estrategia que se sigue en la organización de algunas de sus fiestas de cumpleaños se sustenta en testimonios obtenidos dentro de la propia Comisión, en la información publicada en el portal de Transparencia y en entrevistas concedidas a Proceso Jalisco, como puede confirmarse en el texto publicado.
Allí mismo se asienta que entre los entrevistados figuran empleados de ese organismo, algunos extrabajadores o exintegrantes del Consejo Ciudadano de la CEDHJ y el catedrático de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara, Luis Octavio Cotero Bernal, quien hace más de ocho años fue uno de los principales promotores de Felipe de Jesús Álvarez Cibrián y ahora cuestiona su desempeño.
Son asimismo trabajadores y exempleados quienes hablan de altas erogaciones para la organización de actos como el informe de actividades del presidente de la CEDHJ y de la falta de suministros en los sanitarios o de agua para el consumo del personal en algunas zonas de trabajo.
Agradezco por último a Álvarez Cibrián la precisión que hace sobre el total de visitadores con que cuenta ese organismo y reconozco un lamentable error de mi parte al anotar la existencia de 15 servidores con esa categoría, cuando el organigrama de la institución difundido en internet da fe de cinco. Es igualmente pertinente la aclaración de que “las 299 personas que trabajan en la Comisión no laboran todos en uno solo, sino en 12 edificios: tres ubicados en la zona metropolitana de Guadalajara y nueve más en las oficinas regionales del interior del estado”.
Atentamente
Alberto Osorio Méndez








